Tras un buen año, un escenario más complejo

La inflación, menores precios internacionales y un tipo de cambio "cuasi fijo" impactarán sobre la rentabilidad.

16deDiciembrede2011a las11:09

En líneas generales, puede decirse que 2011 fue un buen año para las actividades agropecuarias.

 En primer lugar, las condiciones climáticas fueron favorables, lo que permitió buenos volúmenes de producción en casi todas las regiones del país. La producción agrícola nacional (principales granos) alcanzó las 95,5 millones de toneladas, nueva marca histórica.

Segundo, los precios internacionales alcanzaron valores históricamente altos. Por ejemplo, el precio FOB Puertos Argentinos de la soja promedió 510 dólares por tonelada en 2011 (11 meses), un 25 por ciento por encima del valor 2010 y también por encima del promedio 2008 (anterior récord).

En el maíz el aumento fue todavía más significativo. Cotizó a 293 dólares, un 49 por ciento por encima del 2010. En trigo, por su parte, cotizó a 315 dólares, un 25 por ciento por encima del 2010, cuando cotizó a 253 dólares.

Los precios internos siguieron, aunque no en forma perfecta en todos los casos, lo sucedido con los precios internacionales.

La soja en Rosario promedió 1.320 pesos la tonelada en primeros once meses de 2011, un 28 por ciento por encima de su valor promedio del año pasado, cuando su valor fue de 1.028 pesos. Su valor interno se alineó plenamente con el mayor valor externo y con la depreciación (leve) del peso.

Los cereales estuvieron más contenidos en el mercado interno. El maíz cotizó a 698 pesos promedio, un 33 por ciento por encima del valor del 2010 (524 pesos). Nótese que el precio interno subió menos que el precio externo, consecuencia de las intervenciones en el mercado del maíz (“efecto cupos de exportación”). El trigo cotizó a 693 pesos, un 11 por ciento por encima de su valor de 2010 (626 pesos). También, en este caso, se observa que el precio interno no copia plenamente al precio externo, y el motivo nuevamente fueron las intervenciones del gobierno en el mercado de exportación. Hacia fines del año el descuento total sobre el FOB del maíz promediaba 47 por ciento. En el caso del trigo, ascendía a 46 por ciento, aunque llegó a superar el 50 por ciento en algún mes (junio de 2011).

 Carrera contra la inflación. Si se toma como referencia la inflación informada por el Gobierno de Santa Fe (índice de precio al consumidor) y suponiendo que el año cierra con una inflación del 22 por ciento aproximadamente, los precios internos del maíz y la soja crecieron en términos reales este año (dado que su incremento superará a la inflación).

 Lo contrario sucedió con el trigo, cereal que habrá perdido poder de compra en el año.

Es decir, durante el presente año, la soja y el maíz “le ganaron” a la inflación. No tuvo igual suerte el trigo.

El novillo también le habrá ganado a la inflación, dado que su precio interno (Liniers) cerrará en promedio un 30 por ciento arriba del 2010, es decir, varios puntos por encima del crecimiento de los precios.

Durante el año, el precio del novillo se encontró, a valores constantes (sacando el efecto de la inflación), en niveles históricamente muy altos, superiores a casi todos los valores observados en los últimos 17 años.

De la mano de esto último, se mantuvo en muy buenos niveles la rentabilidad de la actividad de cría y de ciclo completo.

En el caso de la actividad lechera, el precio del litro de leche a nivel del productor aumentó un 18 por ciento, algunos puntos por debajo de la inflación. Si bien la actividad ha perdido rentabilidad respecto de los niveles del 2010, la ecuación económica de los tambos (de buen manejo y cierta escala mínima) seguía siendo positiva hacia fines del año.

 En síntesis el balance 2011 es positivo. Buenos volúmenes de producción y precios internos de productos agropecuarios que le han ga

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