Unidos contra las palomas

La cadena del girasol decidió financiar una propuesta del INTA Anguil para unificar estimaciones de pérdidas y comenzar a generar datos más fidedignos sobre uno de los problemas que más aqueja a los productores. El trabajo se realiza en La Pampa y culminará en mayo del año próximo. La disminución del período de exposición y la mejora en la eficiencia de cosecha es central para disminuir la disponibilidad de alimento para la especie.

29deDiciembrede2011a las15:44

La Asociación Argentina de Girasol (ASAGIR) y el INTA Anguil comenzaron a trabajar de manera conjunta para hacer frente a una de las amenazas más importantes que tiene el cultivo de girasol desde hace unos años: las palomas. La Pampa es una de las provincias que, de acuerdo al área que le destina al cultivo, más ha sufrido el daño que ocasionan las aves. Por eso, toda la cadena girasolera representada en ASAGIR decidió financiar una propuesta de la EEA Anguil que tiene como principales objetivos concluir datos más certeros sobre daño y unificar metodologías de investigación para llegar a propuestas concretas que puedan adoptar tanto los estados provinciales como el nacional a la hora de combatir la plaga.

De acuerdo a la información que maneja la entidad, de un potencial de 2,3 millones de hectáreas, esta campaña se sembraron 1,85. Unas 200 mil de esa diferencia de superficie es atribuible al hostigamiento de las palomas. Si se considera un rinde promedio de 1,8 tn/ha, la pérdida alcanzaría unas 360.000 toneladas de girasol, que a un precio de 450 U$S FOB, significan 162 M de dólares de pérdida.

¿Qué se ha hecho?

Hasta el momento, el trabajo de control de la plaga no ha tenido mayores logros, probablemente a causa de que las características del daño y las metodologías de control exceden los límites de los predios agrícolas y requieren acciones conjuntas de diversos actores.

El uso de defoliantes químicos aplicados en  el período posterior al estado de madurez fisiológica del cultivo permitieron, en los trabajos del INTA Anguil en La Pampa, reducir el período de exposición del cultivo  de 21  a 5 días. Eso ha traído como beneficio que el daño se reduzca de 9% a 3.5% en tratamientos testigos.
 Entre las conclusiones de Anguil, se destaca que la disminución del período de exposición y la mejora en la eficiencia de cosecha es central para reducir la disponibilidad de alimento para la especie.

 A pesar de estos esfuerzos, la gran preocupación de la cadena es la falta de estimaciones regionales confiables sobre pérdidas ocasionadas, así como no son consistentes entre diferentes autores. A su vez, las metodologías para esas estimaciones no son similares.

Un trabajo ejemplar

 En ese marco es que ASAGIR decidió financiar la propuesta de INTA Anguil, con la idea de que el trabajo se replique y genere un cuerpo sólido de datos para tratar el problema.
 El proyecto comenzó esta campaña y comprende unas 300 mil hectáreas del centro, este y norte de la provincia de La Pampa, de las que el girasol en las últimas campañas había ocupado 285 mil. Se consideró para las estimaciones del tamaño de la muestra una superficie "promedio" o "representativo" de lote sembrado con girasol de 75 hectáreas. Cada lote es georeferenciado y se registran los datos de fecha  de siembra, variedad utilizada, paisaje en el cual está inmerso el lote e información de contacto del responsable del cultivo. A partir de eso, se realizan 4 pasos: estimación del área con girasol a través de imágenes satelitales (IS); estimación del daño por palomas en el área determinada con IS previo a la cosecha; determinación de las pérdidas en cantidad y calidad y caracterización del proceso de cosecha de girasol; y obtención de un SIG a partir de la información relevada.

En la estimación del daño, lo que busca es cuantificar la incidencia (proporción de plantas afectadas) a nivel

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