Sin detalles librados al azar
En el oeste de Santa Fe, los hermanos Verra aprovechan al máximo el potencial de cada ambiente para producir carne con eficiencia.
“Durante más de 50 años, administré estos campos más con el corazón que con el bolsillo. Espero que en la continuidad mis hijos puedan hacerlo combinando ambas cosas”, dijo a Clarín Rural Víctor Verra, mientras repasaba con la mirada los novillos en los lotes y la alfalfa verde intenso extendida hasta perderse, en un horizonte llano. Sus palabras marcan un modo de existir, que deja su impronta frente a los tiempos venideros. Es el padre de los hermanos Adolfo y Christian, que tomaron la posta y desde hace un tiempo gerencian dos campos en la zona, Santa Rita y Santa Lucía.
Se trata de parajes donde el paisaje es de campos bajos, con pastos naturales duros y montes espinosos, de tierra por momentos arenosa y viento caluroso del norte. En las cercanías del límite de Santa Fe con Santiago del Estero, los ambientes se asemejan más a los del noroeste que a la pampa húmeda. En la recorrida, los empresarios y sus asesores técnicos mostraron cómo es posible llevar adelante un emprendimiento donde todo el planteo técnico tiene como foco maximizar los rendimientos ganaderos.
Christian Verra es contador y decidió dedicar todo su tiempo a este proyecto. Dijo a Clarín Rural que en el establecimiento Santa Lucía se ubican los rodeos de cría que cuentan con alrededor de 600 hectáreas, y en Santa Rita, de más de 700, se realiza la recría de vaquillonas y la invernada. “Producimos carne a base de pasto. Para la cría, sembramos pasturas de alfalfa, sorgo y pasto natural. Nuestra proyección es suplantar paulatinamente los pastizales autóctonos por praderas megatérmicas. Pensamos mantener un 60% de praderas de alfalfa con una rotación de seis años”, indicó.
