La relación insumo/producto sigue empeorando

Ganados y carnes. La cadena ganadera sufre la suba de costos: salarios, energía, fletes, alquileres, impuestos. Mientras tanto, el valor del kilo vivo (materia prima) está estancado desde hace dos años.

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La relación insumo/producto sigue empeorando
20deSeptiembrede2013a las06:42

En los ocho primeros meses del año, la faena de ganado vacuno totaliza los 8,4 millones de cabezas, un 13 por ciento más que en igual período del año anterior.

De continuar esta tendencia, la matanza anual sería del orden de los 12,60 millones de cabezas, muy cercano este registro a los valores estimados de equilibrio entre faena y mortandad, por un lado, y destete, por el otro.

El stock habría dejado de crecer, siendo muy probable que a marzo próximo, cuando Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) haga su cálculo anual de existencias ganaderas, éstas se encuentran al mismo nivel que un año atrás, o algo por encima.

Los precios reales del ganado han experimentado una fuerte reducción, los insumos están creciendo por encima de cualquier índice de inflación que se utilice y los fenómenos climáticos extremos (secas, inundaciones) estarían contribuyendo a una mortandad superior a la habitual y al despoblamiento.

Hay grandes zonas del país (semiárido, NEA y NOA, e islas del río Paraná), donde es difícil que el stock se mantenga; además, en gran parte de las áreas citadas los vientres están entrando a la época de servicio –hoy están en plena parición– en un estado corporal que hace prever que difícilmente se repitan los excelentes índices de preñez del año pasado.

Este año, la producción de carne vacuna se ubicaría unas 200 mil toneladas por encima del año anterior, pero esta fuerte suba no se repetiría en los próximos años, porque la producción de carne se estabilizaría (se estancaría) en el orden de las 2,8 millones de toneladas. Tanto por la faena en términos absolutos, como por el porcentaje de hembras en la misma (43 por ciento en agosto), la ganadería está próxima a un punto, después de 18 meses de empeoramiento de sus principales indicadores, a partir del cual el stock puede estabilizarse, o también puede entrar en un proceso de liquidación moderada. Dependerá de que los precios reales no sigan cayendo y de que el clima en las principales zonas de cría no obligue a reducir la carga.

La situación financiera de los ganaderos, tanto los que son mixtos como los de ciclo completo o los especializados en cría, se ha deteriorado mucho en el último año. Ha subido el endeudamiento con proveedores de insumos, con las tarjetas de crédito rurales y en forma incipiente, con los bancos.

Varios consignatarios nos dicen que en los últimos meses un porcentaje importante de sus remitentes está pidiendo adelantos sobre ventas ya realizadas, cosa que hace varios años no se veía. Todo el sistema de pagos en ganados y carnes ha extendido los plazos, registrándose un nivel creciente de cheques rechazados.

Pero se viene de un período relativamente bueno y el índice de cobrabilidad de este negocio sigue siendo sorprendentemente alto, si se lo compara con cualquier otra actividad. Tanto para productores, como para frigoríficos, consignatarios o matarifes, el problema es el mismo: el incesante aumento de los costos operativos (salarios, energía, fletes, seguros, alquileres, impuestos, etc.) en relación al valor de la materia prima, el precio del ganado, estancado desde hace más de dos años.

 

*Analista del mercado

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