Una nueva señal de alerta
Por un desaliento productivo generado por el alza de los costos, la baja en los precios de la hacienda y la sequía que sufren la mayoría de las zonas de cría, para el final de 2013 el país habrá perdido alrededor de un millón de cabezas de su stock bovino.
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El problema que hoy tiene la ganadería argentina es un aumento constante en los costos de producción, mientras que el precio del kilogramo del novillo en pie y de los terneros de invernada experimentó una baja significativa.
Este desaliento productivo, sumado a la sequía que están sufriendo las zonas de cría del país -que obliga a bajar la carga animal- se ve claramente reflejado en la mayor cantidad de animales que se venden para faena con respecto a otras campañas.
Si comparamos la faena del primer semestre del 2013 con el mismo período del 2012 (ver Infografía ), el aumento es del 12,3%.
