Pasión por la tecnología en Iowa

Es uno de los factores que impulsan a los jóvenes a trabajar en el campo. "Uso GPS y agricultura de precisión en mi campo, me atrae la tecnología", dice un productor frente a un lote de maíz.

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Pasión por la tecnología en Iowa
26deOctubrede2013a las08:51

La pasión de Norman Borlaug por el conocimiento, que además de científico fue productor en su Iowa natal, sigue vigente entre los agricultores de la región. "Uso GPS y agricultura de precisión en mi campo, me atrae la tecnología", dice Will Canon, un productor de menos de 35 años, frente a un lote de maíz en el condado de Jasper.

La practicidad de la tecnología es uno de los factores que están atrayendo a los jóvenes del medio oeste norteamericano a volver a trabajar en el campo. "Eso y la rentabilidad que hubo en los últimos años fueron un atractivo para que no migraran a las ciudades más grandes", explica Joe Colletti, profesor de la Facultad de Agricultura y Ciencias Biológicas de la Universidad del Estado de Iowa.

El promedio de edad de los agricultores de Iowa es de entre 55 y 60 años. Antes de la mejora económica de los últimos años, por el alza de los precios de los granos, sus hijos preferían ir a vivir a la ciudad en vez de hacerlo en el campo. Ante la ausencia de los herederos, daban sus tierras en alquiler.

Además de la tecnología y rentabilidad, la estabilidad en las condiciones de producción de Iowa es otro factor clave para atraer a los jóvenes. La mayor parte de los productores de la región alternan sus siembras entre maíz y soja en campos que tienen 25 años de siembra directa. En Iowa se producen unos 50 millones de toneladas de maíz, poco más del 20 por ciento de la cosecha de los Estados Unidos, según datos de la Asociación de Productores de Maíz local.

Un 38% de su producción tiene como destino las plantas de etanol, que a su vez agregan otro 14% como granos destilados de maíz derivados de la producción del biocombustible que se destinan a la alimentación animal. Las exportaciones representan el 17%; la molienda seca y usos diversos, un 16%; la ganadería porcina, un 6%; la avicultura, 4%; usos residuales, 2%, lechería, 1 por ciento.

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