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El resurgir argentino de un cultivo que le gana al trigo y hasta hace que la soja rinda más: la experiencia de 3000 hectáreas de un asesor

La canola, también conocida como colza, vuelve a ganar protagonismo frente a los grandes jugadores que se suman al mercado; es la materia prima del tercer aceite más consumido a nivel mundial y vuelve a tener atractivo en los planteos del campo argentino

El resurgir argentino de un cultivo que le gana al trigo y hasta hace que la soja rinda más: la experiencia de 3000 hectáreas de un asesor
23deOctubrede2026a las11:30

ADVANTA reunió en Rosario a referentes de toda la cadena para analizar las oportunidades de mercado y los fundamentos agronómicos que posicionan a la canola (también denominada colza) como un cultivo estratégico para los sistemas productivos argentinos.

La visión de un experto en canola

En diálogo con Agrofy News, Ezequiel Suino, asesor agrícola y especialista en canola, repasó que el cultivo comenzó a desarrollarse nuevamente en Argentina en 2006, en medio de las políticas que aplastaban el precio del trigo en el país. Ahora, en los últimos años comenzó a despertar nuevamente el interés de los productores como opción para diversificar y complementar rotaciones agrícolas.

Suino comentó que uno de los cambios más importantes se dio en la comercialización: "Durante mucho tiempo, el mercado de canola fue reducido y había pocas empresas dedicadas a exportarla, lo que generaba incertidumbre sobre los precios. Sin embargo, en los últimos años se incorporaron nuevos exportadores y se desarrollaron alternativas comerciales que permiten negociar contratos forward y diseñar estrategias de venta con mayor previsibilidad". Estos nuevos jugadores que demandan canola tiene que ver con el mercado de aceites y combustibles alternativos.

De esta forma, Suino afirma que el potencial de crecimiento del cultivo en Argentina es considerable: "En Entre Ríos, por ejemplo, la canola comenzó a concentrarse en zonas cercanas al río Paraná, como Gualeguay, Victoria y Diamante, pero luego se extendió hacia otras áreas de la provincia". "De todos modos, su expansión depende de las condiciones ambientales y edáficas de cada lote, ya que no todos los ambientes ofrecen las condiciones necesarias para alcanzar buenos resultados", aclaró.

Asesora recorre un lote de colza en flor, con su mate en la mano, entre plantas de flores amarillas

¿Qué impacta en la siembra de canola?

El precio del trigo es uno de los factores que influye en la decisión de sembrar canola. Cuando el cereal cotiza por debajo de los US$ 230 a US$ 240 por tonelada, el productor comienza a evaluar con mayor interés esta alternativa invernal. Igualmente, Suino apuntó que se trata de un cultivo que requiere una inversión significativa y una planificación precisa: "Los costos de producción pueden ubicarse entre un 15% y un 20% por encima de los del trigo, principalmente por la demanda de fertilizantes. La nutrición ocupa un lugar central en el planteo, con especial atención al equilibrio entre nitrógeno y azufre".

Además, para que la ecuación económica resulte atractiva, el rendimiento es determinante: "Los valores de entre 2.200 y 2.500 kilos por hectárea marcan un punto de inflexión a partir del cual el margen comienza a volverse más interesante, aunque el objetivo de estabilizar rindes más elevados resulta clave para consolidar el negocio".

Lote de colza en floración, con flores amarillas y vainas verdes sobre el campo bajo cielo despejado.

En este sentido, el principal desafío hacia adelante es estabilizar los rendimientos. El objetivo planteado por el grupo de productores que asesora Suino es alcanzar de manera consistente entre 2.800 y 3.000 kilos por hectárea. A partir de esos niveles, considera que la canola podría fortalecer su competitividad frente al trigo y ganar mayor participación dentro de las rotaciones agrícolas.

El especialista indicó en el evento de ADVANTA que el cultivo exige una gestión intensiva: una proporción importante de los costos se concentra en los primeros 50 días desde la siembra, por lo que el manejo debe realizarse en tiempo y forma. La combinación de planificación, nutrición equilibrada, elección del ambiente y estrategias comerciales será determinante para consolidar su crecimiento en Argentina.

Ezequiel Suino con gorra y camisa a cuadros junto a un cultivo de colza con vainas verdes

Otro de los desafíos es la cosecha. Las silicuas, que contienen los granos, pueden abrirse al secarse y provocar pérdidas por desgrane: "Los avances genéticos permitieron ampliar la ventana de cosecha y reducir parte de ese riesgo, aunque la planificación logística sigue siendo fundamental desde el momento de la siembra".

Esto lo destacó también Salvador Muzio, responsable técnico de ADVANTA: "Los avances genéticos buscan reducir el desgrane mediante una mayor permanencia de las silicuas cerradas, lo que permite ampliar la ventana de cosecha y facilitar la planificación".

Canola y mejores rindes para los cultivos de la rotación

Suino agregó que la elección de la canola también debe analizarse en función del cultivo que sigue en la rotación. En los planteos que incluyen soja como sucesor, se observan rendimientos aproximadamente un 10% superiores respecto de la soja sembrada después de trigo, según la experiencia del entrevistado.

Además, las experiencias compartidas durante la jornada mostraron que incluir canola en la rotación puede mejorar el rendimiento de los cultivos siguientes, con aumentos de entre 300 y 500 kg/ha en soja y de entre 500 y 1.000 kg/ha en trigo.

No obstante, la canola presenta desafíos desde el punto de vista agronómico y ambiental. Su demanda de nutrientes puede elevar los costos en planteos que buscan cumplir determinados criterios de sustentabilidad, mientras que la calidad del rastrojo no ofrece los mismos aportes que otros cultivos, como las gramíneas o las legumbres.

Ezequiel Sunio, asesor agrícola con gorra y camisa a cuadros en un cultivo de colza en flor, con el sol bajo al fondo

Para mejorar el manejo, Suino impulsa un clúster de productores independientes de canola que reúne información de unas 3.000 hectáreas. El objetivo es analizar datos productivos, identificar experiencias exitosas y construir conocimiento que permita reducir la variabilidad de los resultados. Además, administra unas 800 hectáreas de canola como asesor y productor.

En los sistemas agrícolas orientados a la intensificación, la combinación de cultivos de invierno y soja puede adquirir mayor relevancia. Según su estimación, la canola podría ocupar alrededor de un tercio de la superficie destinada a cultivos invernales en determinados planteos. Por ejemplo, sobre una superficie de 600 hectáreas de trigo, unas 200 podrían destinarse a canola.

Según Muzio de Advanta, en Argentina se estima que hay unas 120.000 hectáreas de canola, y el potencial sería de hasta el 30 y 40% de lo que se siembra de trigo.

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