Ganadería: el recriador, una tarea en extinción

La falta de incentivos para vender carne al exterior de novillos pesados motivó que la función del recriador en ganadería perdiera protagonismo.

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Ganadería: el recriador, una tarea en extinción
11deDiciembrede2013a las07:16

Con los actuales pesos de faena la recría perdió valor, según consignó Ignacio Iriarte, analista, en un matutino cordobés donde citó a un exportador que dijo que "los novillos, especialmente los pesados, no están, así que es inútil presionar".

Según este análisis los exportadores se están robando los clientes que son ganaderos-proveedores entre ellos y muchos frigoríficos ya compran a 400 o 500 kilómetros de sus plantas. También, bajo la óptica del exportador, tal vez se trate de una retención estacional, a favor del excepcional estado de los campos y de los continuos trascendidos y rumores acerca de una inminente mejora en el tipo de cambio para la carne.

"Pero a nuestros compradores de hacienda les da la impresión que se lo transmiten al directorio, que hay muchos menos novillos que lo calculado", le dijo a Iriarte. Según las estadísticas del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), el stock ganadero en los últimos siete años cayó un 12%, pero el número de novillos, hasta el 2012, bajó un 43%.

Para Iriarte la gente se cansó: hace agricultura o engorda a corral novillitos o terneros y va a costar mucho que el invernador o ganadero de ciclo completo vuelva a hacer novillo pesado. La situación indica que existe demanda internacional, pero ahora "que las ventas al exterior apenas están saliendo del subsuelo, nos encontramos con una oferta de novillos muy reducida, que limita seriamente los planes de faena y de ventas al exterior", expresó el especialista.

Para los exportadores, las vaquillonas, los terneros y terneras, y novillitos con medias reses de menos de 120 kilos, prácticamente no cuentan. "Sucede que el mercado internacional, pese a la fama de las carnes argentinas, no acepta cortes tan chicos; a nivel internacional, la demanda exige un mínimo de tamaño de corte", sostuvo.

El problema es que en la ganadería argentina no existe casi la figura del recriador: "el ganado en gran parte pasa directamente de la madre a los corrales de engorde y se termina para consumo con pesos de faena irrisorios". En el norte del país todavía se hace una buena cantidad de novillos pesados, pero en la zona pampeana es cada vez más difícil encontrar un novillo con el peso mínimo para exportación, especialmente si es mestizo.

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