Tambo: el calor sale muy caro

El INTA estima que cada verano se pierden $ 500 millones por el estrés térmico que sufren las vacas. Pero con infraestructura y algunas pautas de manejo se puede ahorrar mucha plata.

Tambo: el calor sale muy caro
13deFebrerode2014a las17:05

En el verano, con la ola de calor con más días seguidos del que tenga registro el Servicio Meteorológico Nacional, que empezó a medir estos datos en 1906, la falta de infraestructura en los tambos para mitigar el estrés térmico está generando pérdidas que el INTA estima en 500 millones de pesos, por la caída en el ritmo del ordeñe y los problemas sanitarios que afectan a los rodeos lecheros.

Es un tema muy importante para los tambos del centro de Santa Fe y Córdoba, la cuenca lechera más importante del país. Por eso, especialistas del INTA insisten en la importancia de adoptar buenas prácticas de manejo que aseguren el confort y la productividad del rodeo lechero.

Las proyecciones de cambio climático, que advierten que el planeta se está calentando y pronostican mayores temperaturas para las próximas décadas, adelantan que las olas de calor podrían ser todavía más severas, lo que justifican hacer inversiones para mejorar el confort térmico de los animales.

“La producción de leche puede reducirse entre un 10% y un 25%, y hasta un 40% en circunstancias extremas de estrés térmico. Además, en los animales afectados disminuye la concentración de proteína y la materia grasa de la leche”, aseguró Miguel Taverna, referente en lechería del INTA Rafaela (Santa Fe).

Entre otros efectos del estrés calórico, Taverna mencionó la disminución de la tasa de concepción, el aumento del peligro de muerte de embriones, la disminución del peso al nacer y de la viabilidad de los terneros. También disminuye la rumia, la digestión y la absorción de nutrientes y el consumo de materia seca cae hasta un 20%, en promedio.

En estas condiciones, que pueden ser muy agobiantes -a mediados de enero se registraron ocho días seguidos con máximas superiores a los 37° en el centro de Santa Fe y Córdoba-, el buen manejo hace la diferencia.

Para atenuar el impacto, Jorge Ghiano, técnico del INTA Rafaela, recomendó implementar estructuras que generen sombra y un ambiente más confortable para el ganado. “Bien diseñadas y con los materiales apropiados, como malla plástica, flecos y esterillas, paja, caña o chapa, reducen entre un 40% y un 50% la incidencia de la radiación solar directa y el calor sobre los animales”, explicó.

En cuanto a los aspectos constructivos comunes, destacó que las estructuras deben estar orientadas de norte a sur y respetar un espacio “sombreado” de 3,5 metros cuadrados por animal como mínimo. La pendiente del techo debe ser del 14% al 16% y tiene que tener entre 3 y 4 metros de alto. Estas características, señaló Ghiano, permiten la circulación de aire y un corrimiento de la sombra a lo largo del día.