Recomiendan mejorar eficiencia productiva

La ganadería en el NOA se consolidó en los últimos años a partir del empleo de las razas brangus y braford, pero es necesario optimizar la actividad.

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Recomiendan mejorar eficiencia productiva
25deAbrilde2014a las08:09

La ganadería en el NOA se consolidó en los últimos años a partir del empleo de las razas brangus y braford, pero es necesario optimizar la actividad para atender la demanda de proteínas de origen animal que se espera para los próximos años.

Esto trae aparejado el manejo de los rodeos bovinos con mayor eficiencia y, en ese sentido, el ingeniero Oscar Melo consideró que para aumentar la producción, hay dos caminos: tener más animales o mejorar la producción de carne por cada animal.

"Debemos comenzar a producir más por cada animal, porque la producción por cabeza en la Argentina es baja, pero para aumentarla hay que mejorar la eficiencia productiva, el peso de faena y la ganancia de peso", sostuvo Melo en diálogo con Ámbito del Campo, luego de una presentación que hizo en el seminario realizado en Salta organizado por el IPCVA (Instituto Promoción de la Carne Vacuna) bajo la consigna "Diagnóstico y propuestas para el crecimiento sostenido de la cadena de la carne vacuna".

Melo consideró que el punto clave en el manejo de la ganadería argentina está relacionado con la eficiencia reproductiva referida a la cantidad de terneros logrados por cada cien vacas entoradas. De acuerdo con mediciones hechas por el especialista en ganadería Daniel Rearte, a 2010, el índice de destete se ubicaba en el 60%, lo cual significa que hay que alimentar a 167 vacas para obtener 100 terneros

"Si se pasara del 60% al 75% de terneros al destete, se lograría producir tres millones de terneros con la misma cantidad de vacas. En otras palabras, no nos hacen falta más vacas, lo que necesitamos es que tengan más terneros", puntualizó Melo.

A modo de ejemplo, el especialista explicó que si el productor tiene 133 vacas, se alimentarían mejor con la misma comida que si tuviese 167, de modo que gastaría muchos menos y se podría trabajar con un campo mucho más aliviado. Así, la producción sería la misma. Es por eso que resaltó que el punto clave para el mejoramiento de la ganadería deber ser la optimización de la eficiencia reproductiva.

Sobre esa línea de razonamiento, Melo explicó que para tener más vacas en el norte, es necesario tener más campo, implantar más pasto, factores que para atenderlos necesitan más capital. Además, las terneras se deben guardar hasta que sean entoradas, mantenerlas hasta que paran y luego hasta que llegue la época de destete. Por estas razones, la estrategia de tener más animales no es la más conveniente. "Lo que debemos hacer es preñar más los vientres que tenemos, que son líneas de acciones totalmente distintas, producir más por animal", resumió Melo.

Qué hacer en el NOA 

La producción ganadera en el NOA está más orientada a la cría que a la terminación de hacienda destinada a la faena. En ese sentido, sólo el 30% de la ganadería abastece la región y el 70% restante proviene de la zona central o de cuyo, donde se engordan los animales.

Para Melo, ese paradigma debe cambiar porque el NOA tiene las condiciones necesarias para realizar el ciclo completo de la ganadería (cría, recría y terminación) ya que cuenta con superficie suficiente para hacer pasturas, con la posibilidad de hacer granos y semillas forrajeras que permitirían acompañar el engorde de los animales, y sobre todo, tiene los consumidores.

"Tiene poco sentido pensar hoy que los granos producidos en la quinta pagarán fletes para ir a puerto y la carne también para ser transportada de Buenos Aires a Salta, cuando en el NOA están los terneros, los granos, el conocimiento y los consumidores; por eso esta región del país debe independizarse, aumentar la cantidad de carne producida y abandonar la idea de que en la región se hacen los terneros y se engorden en la Región Pampeana, donde se faenan y se consumen", resumió. 

Uno de los problemas que enfrenta la cría en el NOA es la baja productividad por vaca, que limita en forma muy seria las posibilidades de crecimiento debido a los bajos porcentajes de destete y el peso logrado, que no supera los 170 kilos a los siete meses. En números concretos, representan unos 100 kilos de terneros por vaca entorada.

"Esto significa que tenemos que alimentar un animal de 400 kilos para obtener uno de 100 kilos. Esta ecuación, sin dudas, no genera una actividad económicamente importante; por eso la cría es demasiado susceptible, más de lo que se piensa; los mejores campos se destinan a la agricultura y, por otro lado, antes los criadores disponían de los rastrojos de la agricultura que hoy ya no están y que representaban una fuente de alimentación muy importante, por eso se deben buscar otras alternativas", recomendó.

Al referirse a los bajos índices reproductivos, aclaró que esto obedece a que los períodos entre partos son demasiado largos. Lo ideal sería que entre el parto y el primer celo no pasara más de 70 días y, para acortar esos períodos, las vacas deben llegar al celo en muy buena condición corporal. Además, la vaca debe presentar un buen estado nutricional al momento del servicio y de la parición.

"Si las vacas paren flacas y comen mal, producen poca leche. El ternero comienza a comer pasto a partir del cuarto mes porque imita a la madre, pero la dieta importante está dada por la leche que recibe en ese período, pero el pasto comienza a tener importancia en su alimentación a partir del quinto mes. El peso ideal a los siete meses debería ser de 200 kilos", explicó Melo.

El impacto del clima

Respecto del impacto del clima, el asesor ganadero recomendó poner en práctica algunas estrategias, como el reordenamiento del rodeo, la elección de las pasturas y el manejo de la alimentación de las vacas.

En cuanto al reordenamiento del rodeo vacuno, estimó conveniente mantener la fecha de servicio de las vacas. En el caso de las vacas vacías, engordarlas y venderlas en lugar de mantenerlas en forma desordenada y sugirió "enfrentar a las sequías con pocas vacas y con plata, porque de esa forma será menor la cantidad de vacas a alimentar".

Recomendó, además, entorar a las vaquillonas jóvenes, a lo sumo, a los dos años, porque de esta manera aumenta la proporción de hembras en producción. Se la debe trabajar para achicar la carga porque las vaquillonas son improductivas porque ocupan campo y no producen, por eso es importante acortar los períodos de gestación y preñez.

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