Un potencial default podría golpear la siembra de maíz

El área de siembra de maíz de Argentina se reduciría en la próxima temporada si el país cae a fin de mes en una cesación de pagos.

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Una restricción de financiamiento externo causaría alza tasas locales cuando la mayoría de agricultores necesita créditos para financiar su siembra.

Una restricción de financiamiento externo causaría alza tasas locales cuando la mayoría de agricultores necesita créditos para financiar su siembra.

08deJuliode2014a las08:38

El área de siembra de maíz de Argentina se reduciría en la próxima temporada si el país cae a fin de mes en una cesación de pagos, debido a que se encarecería el crédito con el que los agricultores cuentan para financiar la implantación del cereal.

El tercer exportador mundial de soja y maíz negocia contrarreloj con acreedores de deuda incumplida que lograron que la justicia estadounidense bloqueara el pago de un cupón a tenedores de bonos reestructurados, lo que llevará al país a un nuevo default si no llega a un acuerdo antes del 30 de julio.

Eso dispararía los costos de insumos importados, aumentaría el costo de endeudarse y limitaría el acceso a créditos cruciales para el esquema de negocios de los agricultores locales, poniendo un manto de incertidumbre sobre la producción de maíz argentino y su eventual impacto en los precios.

"Al productor se le va a hacer más complicado emprender los proyectos de siembra, y sobre todo va a impactar en el maíz, que es el cultivo más caro por hectárea", dijo Juan Rey Kelly, economista de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), un ente que representa a agricultores.

Sembrar maíz de buena calidad cuesta en promedio unos 500 dólares por hectárea. La soja -un grano más resistente tanto a sequías como a excesos de humedad- demanda sólo 350 dólares. La implantación del cereal suele comenzar entre agosto y setiembre.

Los grupos exportadores y empresas del sector suelen ayudar a los productores agrícolas a financiar las cosechas con préstamos, pero este flujo podría reducirse en caso de un default, como se espera que suceda con todo el financiamiento externo a la economía argentina.

En ese caso, los productores no tendrían otra salida que volcarse al mercado de crédito interno. Pero ello generaría una alta demanda que dispararía las tasas de interés locales, subiendo también el costo del endeudamiento doméstico.

Resulta complicado cuantificar el impacto, pero un experto bajo condición de anonimato calculó que, en caso de una cesación de pagos, la tasa de interés interna treparía al menos 10 puntos porcentuales a un 45 por ciento anual.