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Exposición Rural 2014

La ganadería, en un buen momento para invertir

Cabañas del norte cordobés se lucieron en la Rural, con expectativas a favor de un cambio de políticas para 2016.

Por Alejandro Rollán | La Voz del Interior

Por productor ganadero en la Argentina ya no es tarea sencilla, y en el norte de Córdoba se complica más aún. Es que a las restricciones comerciales y a la baja rentabilidad que hoy muestra la actividad en general, los criadores del norte cordobés le suman los efectos de la sequía que golpeó fuerte desde 2009 hasta el último verano y la imposibilidad de desarrollar un modelo de producción silvopastoril acorde con la ley provincial de ordenamiento territorial del bosque nativo.

A pesar de estos lastres, la ganadería del norte provincial es referente a nivel nacional y su genética es altamente demandada en países de la región, donde la producción de carne sí encuentra estímulos.

La prueba y consolidación del desarrollo genético alcanzado por las cabañas de la zona se vio reflejado en la 128ª edición de la Exposición Rural de Palermo. En esta meca de la ganadería mundial, los criadores del norte cordobés cosecharon grandes premios a granel.

A saber: en la raza Brangus, de la que participaron más de 100 reproductores, el gran campeón hembra fue una vaquillona preñada de 22 meses de la cabaña El Porvenir (Quilino), propiedad de Walter Orodá. Con tan solo ocho años de existencia, el establecimiento radicado en el departamento Ischilín participa por segunda vez en Palermo.

La reservada gran campeona Brangus también se crió cerca de ahí, en San Francisco del Chañar. Nació en la cabaña Quilpo Norte, de Pedro Borgatello, en el departamento Sobremonte.

Entre los machos de la raza, el reservado gran campeón también es oriundo de la zona. Pertenece al establecimiento El Pozo de la Carreta, ubicado en San José de la Dormida (departamento Tulumba), propiedad de Jacques Gilotaux.

La nómina de campeones palermitanos criados en el norte la completa la cabaña Las Pencas, ubicada en Eufrasio Loza (departamento Río Seco).

De su sistema de producción de ciclo completo salieron dos grandes campeones en dos razas diferentes: Titán, un macho Simmental, y la gran campeona Brahman. Según Pablo Lozano, gerente del establecimiento, es la primera vez en la historia de Brahman que gana una hembra colorada.

Un buen momento

Además de habitar en la misma zona de producción, y de coincidir este año con la premiación en la pista palermitana, los ganaderos del norte cordobés comparten el diagnóstico sobre la coyuntura que atraviesa la ganadería. Coinciden en que es un buen momento para invertir en vaquillonas preñadas, una categoría que hoy cotiza por debajo de los valores de las vacas gordas que se destinan a faena. Sin embargo, la falta de reglas claras hace que el productor aún mantenga ciertos reparos.

“Es un excelente momento para comprar hacienda de cría. Hay oferta y genética disponible. Pero está claro que el productor no tiene interés en hacerlo. Lo que falta es confianza y dirigentes que piensen en una planificación a largo plazo”, asegura Walter Orodá, propietario de El Porvenir.

Si bien los precios de la vaca preñada están hasta 20 por ciento por debajo de una vaca destinada a faena, la inversión en reposición de vientres va mucho más allá de la compra de hembras. “No hay interés porque la vaca requiere otro tipo de inversión, que significa llevarla a un campo con pasturas, infraestructura, y con costos de producción altos medido en dólares. La compra de una vaca supone tiempo para el retorno de la inversión”, aclara Pablo Lozano, gerente de Las Pencas.

Con una visión de mediano plazo, Pedro Borgatello proyecta un mayor dinamismo en la actividad a partir de los primeros meses del año próximo.

“Se va a comenzar a trabajar con más dinamismo pensando en lo que vendrá, a partir de un cambio en la política ganadera que se avizora con un nuevo gobierno. Sólo queremos que nos dejen de maltratar y esperemos que la dirigencia política que venga sea lógica y sepa del tema”, confía el propietario de Quilpo Norte.

Cambio de rumbo

Conocedores de cómo aumentar la tasa de extracción o la de preñez, los ganaderos no dudan en que un cambio en la política ganadera a partir de diciembre de 2015 redundará en una recuperación rápida de la producción de carne bovina.

“Cuando hace una inversión, el ganadero la realiza pensando a tres o cuatro años y por lo tanto ya está mirando por fuera de la actual gestión. Simplemente hace falta confianza para sacar el pie del freno y apretar el acelerador”, sostuvo Gilotaux, propietario de El Pozo de la Carreta y titular de la Asociación Argentina de Brangus.

Como toda actividad que se desarrolla con ciclos de mediano a largo plazo, para aprovechar los períodos positivos hay que arrancar antes. Algunos informes proyectan el comienzo de un período de retención de vientres a partir del año próximo, como parte de un indicador de confianza a futuro.

“El productor ganadero sabe que el momento de invertir es ahora y no en 2016. Pensar en crecer en ganadería, cuando su desempeño está en la cresta de la ola y con precios altos se hace difícil. Pero aún espera por señales”, observa Javier Martínez del Valle, director ejecutivo de la Asociación Argentina de Angus, para quien será muy difícil encontrar en el futuro la actual relación de precios de los reproductores.

Otros interesados

La baja cotización que muestran las vaquillonas, medida en dólares, está haciendo que muchos inversores no vinculados con la producción ganadera comiencen a ver la posibilidad de ingresar al negocio.

Este interés lo están percibiendo algunos bancos privados, donde ha crecido la recepción de consultas por financiamiento. “Aprovechando que se están depreciando los valores hay interés de nuevos inversores por ingresar al sector ganadero. Saben que cuando se abra la exportación, la rentabilidad va a mejorar”, opina Leonel Alisio, médico veterinario e integrante del staff del Instituto de Reproducción Animal de Córdoba (Irac), ubicado en el paraje Pozo del Tigre. 

Un termómetro para medir las expectativas a futuro que despierta la actividad se refleja en la demanda de servicios de embriones. “Hay desde finales del año pasado y el último otoño un interés mayor por la genética”, sostiene Humberto Tríbulo, director del Irac.

Para el año próximo, además del inicio de un potencial período de retención de vientres, también habrá más terneros. Los tactos han demostrado un índice de preñez mayor al ejercicio anterior. Esa condición podría impulsar a futuro el valor de los reproductores, razonan en el sector.

Una ley que no ordenaMás allá de las quejas por las restricciones que el Gobierno nacional mantiene sobre la producción de carne, los productores del norte cordobés también son críticos respecto de la política ambiental que lleva a cabo la Provincia. 

“Hay una ley de ordenamiento territorial aprobada por la Legislatura, que no se cumple. En su contenido está qué se puede hacer y qué no”, alega Orodá.

Los productores advierten que las regulaciones ambientales están impidiendo la renovación de pasturas, un eslabón clave para la producción ganadera en el noroeste de la provincia. “Luego de cuatro años de sequía, en lugares donde se había autorizado la implantación de pasturas volvió a aparecer el renoval. Ahora, la autoridad de aplicación está solicitando nuevos permisos para reponer esa pastura. Es un colosal disparate”, se queja Gilotaux.

Bajo ese modo de gestión, al que Lozano define de “burocracia permanente”, el futuro de la ganadería en la zona se mira con reservas. 

“Córdoba Ambiente decretó la pobreza absoluta en el noroeste de Córdoba”, asevera Borgatello, para quien será imposible revertir la situación económica y social del noroeste mientras se mantengan las actuales condiciones.

Criadores

Walter Orodá (cabaña El Porvenir). “Es un excelente momento para comprar hacienda de cría. Hay oferta y genética disponible. Pero está claro que el productor no tiene interés en hacerlo. Lo que falta es confianza y dirigentes que piensen en una planificación a largo plazo”.

Pedro Borgatello (Quilpo Norte). “A partir del inicio del año próximo se va a comenzar a trabajar con más dinamismo pensando en lo que vendrá y a partir de un cambio en la política ganadera. Esperamos que la gente que venga sea más lógica y que sepa del tema”.

Pablo Lozano (Las Pencas). “Hoy no hay interés porque la vaca requiere otro tipo de inversión, que significa llevarla a un campo con pasturas, infraestructura y con costos de producción en dólares. La compra de una vaca supone tiempo para el retorno de la inversión”.

Jacques Gilotaux (El Pozo de la Carreta). “Cuando realiza una inversión, el ganadero la hace pensando a tres o cuatro años y, por lo tanto, ya está mirando por fuera de la actual gestión. Simplemente hace falta confianza para sacar el pie del freno y apretar el acelerador”.

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