Advierten la importancia del maíz para el ambiente

Un estudio del gobierno nacional asegura que el cultivo de maíz contribuye a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

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Advierten la importancia del maíz para el ambiente
16deAgostode2014a las07:57

Si el gobierno nacional no libera el mercado y elimina las retenciones vigentes sobre el maíz, están dadas, en el actual escenario, todas las condiciones para que el área sembrada con el cereal se derrumbe este año.

Los agrónomos saben bien que la siembra excesiva de soja conspira contra la sustentabilidad del sistema agrícola (sobre el cual se sostienen todos los demás sectores de la economía argentina). La cuestión es que un estudio –realizado por el propio gobierno nacional– determina que la promoción del cultivo del maíz es una de las mejores herramientas disponibles para evitar los efectos nocivos del “cambio climático”.

Las rotaciones agrícolas con maíz contribuyen a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en una proporción mayor que el monocultivo de soja. Así lo indica el informe final sobre “tecnologías para mitigación” presente en el documento “Evaluación de necesidades tecnológicas ante el cambio climático” elaborado por un equipo multidisciplinario de investigadores argentinos.

La investigación –implementada por el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma) y el Risoe Centre (URC)– fue coordinada, en lo que respecta al “capítulo argentino”, por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación.

El estudio analizó la situación de un cultivo de soja de 37 qq/ha versus otro de maíz de fecha convencional de 92 qq/ha en la zona de Pergamino (norte de Buenos Aires). Si bien las emisiones de óxido de nitrógeno (N2O) en maíz son elevadas por efecto de la fertilización, los importantes aportes de residuos de cosecha (rastrojos) dejados por ese cultivo actúan como grandes sumideros de carbono (es decir: absorbe el carbono de la atmósfera y contribuye a reducir la cantidad de dióxido de carbono del aire).

En el estudio se calculó que la emisión de Gases de Efecto Invernadero (GEIs) del maíz es de 6354 toneladas por hectárea de dióxido de carbono equivalente versus 9795 toneladas en el caso de la soja de primera.

Además, se compararon –siempre considerando el caso testigo modelizado en la zona de Pergamino– tres secuencias de cultivos con el fin de cuantificar el impacto de la rotación agrícola sobre las emisiones de GEIs: Monocultivo de Soja y las secuencias Soja-Trigo/Soja de Segunda y Soja-Trigo/Soja de Segunda-Maíz.

En el modelo las emisiones de óxido nitroso –uno de los GEIs que contribuyen al “cambio climático”– provenientes de fertilizantes fueron mayores en las secuencias que incluyeron trigo y maíz. No obstante, las emisiones totales de CO2 por hectárea del monocultivo de soja fueron 30% a 36% superiores a las secuencias que incluyeron gramíneas.

Al evaluar las emisiones de dióxido de carbono por tonelada de grano producido, el monocultivo de soja generó un 89% más que la rotación Soja- Trigo/Soja de Segunda y un 250% más que la rotación Soja-Trigo/Soja de Segunda-Maíz (ver gráfico).

La principal causa de tales diferencias, según indica el informe, puede “explicarse por el aporte significativamente mayor de residuos, y por lo tanto de carbono, que generan el trigo y maíz cuando son incluidos en la rotación, en sistemas de siembra directa y con fertilización nitrogenada”.

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