Nuevas y viejas ideas para volver a crecer

La realidad en pesos muestra una suba continua de la hacienda desde su piso de 2011, que se afirmó especialmente en lo que va de este año.

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22deAgostode2014a las07:42

Más allá de que en término de dólares billete el precio de la hacienda, según los datos del Mercado de Liniers, sigue en alrededor de u$s 1,80-2 por kilo vivo, la realidad en pesos muestra una suba continua desde su piso de 2011, que se afirmó especialmente en lo que va de este año, tendencia que es más que probable que se mantenga, ganándole holgadamente a la inflación, según se pudo escuchar en el ya tradicional seminario anual del Centro de Consignatarios, junto a Liniers, y la UCA.

El encuentro, del que se cumplen ya 10 ediciones, permitió seguir la evolución (o involución) de la actividad en una década clave: 2004-2014, en la que se registraron, al menos, dos hechos inéditos: el cierre de las exportaciones argentinas de carne vacuna (el producto local más emblemático) en marzo de 2006 bajo la presidencia de Néstor Kirchner, con Felisa Miceli como ministra de Economía, y la posterior pérdida de casi un cuarto del rodeo vacuno nacional (alrededor de 12 millones de cabezas) 2007-2010, que hasta ahora sólo se recuperó parcialmente.

Por supuesto que la situación de firmeza actual, que se extiende por todos los eslabones de la cadena, desde la cría hasta el mercado del "gordo", o consumo, seguramente es el resultado de un conjunto de factores entre los cuales, el hecho para nada menor de que en los últimos meses la carne haya sido, comparativamente, uno de los alimentos que se mantuvo más barato -y que rinde más, según las amas de casa-, figura entre las primeras causas. Sin embargo, no es la única.

A la relativa baja oferta ya mencionada, y eje obvio de la firmeza, habría que agregarle la profundización de la escasez que provocaron las lluvias, con la imposibilidad de sacar hacienda de los campos a causa del mal estado de los caminos rurales. 

También la caída que viene registrando el precio del maíz en el mercado internacional, que alienta ahora a los engordadores a corral (feed lot), hasta no hace mucho jaqueados por los altos precios de su principal insumo.

Y, si bien las exportaciones de carne vacuna argentina se ubican hoy en uno de sus pisos históricos, a causa de las restricciones oficiales y la escasez de hacienda pesada, de la que se usa para exportar (esto a causa del atraso en el tipo de cambio, las retenciones que se le aplican a la carne, los altos costos y, especialmente, la falta de incentivos e inestabilidad en las políticas sectoriales de mediano y largo plazo), la inusitada fortaleza que sigue mostrando el mercado internacional para este producto ( + 57% en dólares, desde 2009), genera fundadas expectativas en la cadena cárnica local, a pesar del mantenimiento de las políticas internas, todo lo cual da una sensación de firmeza adicional, aunque tal vez no demasiado justificada todavía.

Lamentablemente el potencial poco tiene que ver con la realidad. De ahí que una de las principales conclusiones del seminario fue, justamente, "el estancamiento" que tiene la producción, especialmente medida en términos de productividad, indicador que sigue en apenas algo más de 50 kilos de carne por cabeza, y por año, muy lejos del potencial productivo que tiene el país.

Igualmente, la escasa capacidad de reacción para recuperar el stock perdido, a pesar de las muy buenas condiciones internacionales, y de lo ocurrido con la producción en todos los países, particularmente evidente en la perfomance exportadora del Mercosur (a excepción de la Argentina).

Por eso, para el equipo de pasantes de la UCA, que tutoran Fernando Gil Federico Santángelo, las acciones a seguir en función de lo relevado -y experimentado- en estos 10 años, para lograr salir del estancamiento y comenzar nuevamente a crecer, es muy coincidente con lo que el propio sector viene reclamando (sin éxito) casi desde 2005 cuando comenzaron las primeras restricciones oficiales.

Entre las principales medidas del resumen figuran algunas muy antiguas y otras más nuevas. A saber: 

1. Eliminar medidas que llevan a cupos o restricciones en los volúmenes de comercialización (ROE -Registro de Operaciones de Exportación-); encaje productivo exportador; baratas.

2. Eliminar las retenciones.

3.Reforma impositiva: per- mitir el ajuste por inflación; simplificar el sistema evitando la multiplicidad de impuestos.

4. Programas para incrementar la productividad ganadera: promover el incremento de la oferta forrajera mediante la siembra de pasturas; favorecer la adopción de genética superior y planificación sanitaria

5.Financiamiento: disponer de créditos a tasas accesibles y plazos acorde a los tiempos de producción ganadera; previsibilidad comercial en el tiempo; accesos a mercados de alto valor (Cuota 481).

6.Industria: establecer un estándar sanitario mínimo; generar condiciones de igualdad de competencia.

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