¿Cuál es la importancia del comercio internacional de productos lácteos?

En un contexto de precios bajos, viene bien recordar la importancia del precio de los mercados internacionales.

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¿Cuál es la importancia del comercio internacional de productos lácteos?
08deOctubrede2014a las07:54

Según datos publicados por la FAO, Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, en los últimos 20 años la producción mundial de leche de vaca creció a una tasa del 1,35% anual (aproximadamente un 30 % en el período completo), para alcanzar en el año 2011 los 614,4 millones de toneladas (o puesto de otra manera, 614,4 mil millones de litros).

En dicho lapso se produjeron importantes cambios en la estructura de la producción global, ya que la participación de Europa se contrajo del 53 al 35 % del total, la de América del Norte se mantuvo estable en el 16 % y aumentó la participación de Asia (del 15 al 26 %), de América Latina (del 10 al 14 %), de África (del 3 al 5 %) y de Oceanía (del 3 al 4 %).

Se aprecia claramente que el patrón productivo de la lechería mundial se ha corrido en línea con la evolución de la población y el crecimiento económico en las diferentes regiones del globo, y así no es una sorpresa ver el importante incremento de la participación del continente asiático, que en las últimas dos décadas ha mostrado las tasas de crecimiento económico más altas del planeta, y está habitado por más del 60 % de la población mundial.

Pero a pesar de este “corrimiento” de la producción a las regiones más dinámicas del planeta, las estadísticas muestran también un sorprendente aumento de los volúmenes de productos lácteos que se comercializan internacionalmente, tal como se puede apreciar en el Gráfico N° 1, donde se observa que entre los años 1992 y 2010 se pasó de menos de 30.000 millones de litros de equivalente-leche a más de 50.000 millones, lo que equivale a un crecimiento del orden del 97 % en período.

El crecimiento del comercio mundial de lácteos ha sido particularmente intenso en la primera década del siglo XXI, ya que mientras entre los años 1992 y 1999 creció sólo el 22 %, entre 1999 y 2010 lo hizo un 62 %, en línea con la recuperación del comercio mundial de mercancías 1.

A pesar que el comercio internacional de productos lácteos en las últimas dos décadas aumentó más de tres veces (97 %) en comparación con el aumento de la producción mundial de leche (31 %), aún predomina en muchos participantes del sector una visión del comercio exterior como una actividad marginal, que los productos lácteos básicamente se producen y se consumen localmente, y que el comercio mundial es sólo de “excedentes”.

Sin embargo, esta visión es equivocada y no contribuye a entender el funcionamiento de los mercados nacionales, que están cada vez más integrados a los mercados internacionales. En primer lugar, porque si bien el volumen total comercializado representa sólo un 9 % de la producción mundial, dicha participación ha crecido sostenidamente en las últimas dos décadas, pues era de sólo el 6 % hace 20 años.

Pero más importante aún, es erróneo comparar el volumen comercializado con la producción total, ya que mucha de esta no circula por los mercados propiamente dichos, sino que se destina al autoconsumo en fincas o al abastecimiento de zonas periurbanas.

Según información de la FIL (Federación Internacional de Lechería 2 ), aproximadamente el 28 % de la leche producida en el mundo no se industrializa y transita básicamente por circuitos informales.

Del total de la leche industrializada (442 millones de toneladas), unos 120 millones de toneladas se destinan a la producción de leche fluida, en sus distintas variantes (pasteurizada, esterilizada, etc.), que son productos cuya participación en el comercio internacional es mínima, por el bajo valor específico que tienen.

Es decir, que la leche que se destina a la elaboración de productos lácteos equivale a unos 322 millones de toneladas, y este sería el volumen a comparar con el comercio internacional, tal como se hace en el Gráfico N° 2.

Como surge del Gráfico N° 2, cuando el volumen del comercio mundial de lácteos se compara con el volumen que se destina a la elaboración de productos no fluidos, la participación aumenta significativamente, superando el 17 % de la producción mundial.

Para poner este valor en una perspectiva económica, cabe mencionar que en el año 2010 las exportaciones mundiales de productos lácteos (sin considerar el comercio intra-UE) superaron los 30 mil millones de dólares (mientras que el promedio de la década de 1992-2001 fue de 10.700 millones de dólares).

Se habrá observado que en todos los cálculos se eliminó el componente de comercio exterior que se origina entre los países de la Unión Europea. Esta es una práctica habitual en el sector lácteo, pero no necesariamente correcta, especialmente si se quiere cuantificar el valor global del comercio de lácteos en el mundo.

Con el mismo criterio, habría que eliminar el comercio interno entre los países del Mercosur o del NAFTA, por mencionar dos ejemplos.

Si se incluyen dentro de estas estimaciones a las exportaciones e importaciones dentro de la Unión Europea, el volumen del comercio internacional de lácteos alcanzaría a los 104 mil millones de litros de leche (datos FAO, año 2010), lo que equivale al 17,4 y al 33,4% de la producción total mundial y de la producción destinada a la elaboración de productos, respectivamente.

Considerados en forma global, este volumen de comercio es superior a la producción de cada uno de todos los países del mundo, incluso si se toma a la Unión Europea como un bloque y se contabiliza solamente la suma de lo consumido internamente en cada país. En la práctica, una consecuencia de esta situación es que la formación de precios que se da en el mercado internacional (un fenómeno no bien estudiado en sus detalles) se comporta como una variable exógena al funcionamiento del mercado lácteo en todos los países del mundo, incluso en aquellos más grandes 3.

Esta condición de “variable exógena” significa, en la práctica, que es el precio internacional el que influye sobre la formación de los precios de mercado interno, y no al revés, aunque dicha influencia no se da de la misma manera en todos los países, ya que es más intensa y directa en los países exportadores.

En el caso de los países importadores, depende de la política comercial, que en algunos casos puede aislar al mercado interno del mercado internacional.

Pero aún así, y suponiendo que el efecto práctico de dicho “aislamiento” sea un precio interno más alto que el precio internacional, con el consiguiente aumento de la producción, el efecto de mediano plazo se traducirá casi con seguridad en un excedente que habrá de ser volcado hacia la exportación y en tal situación la influencia del mercado internacional sí se hará sentir con fuerza.

En otras palabras, el efecto de los precios internacionales sobre el mercado interno puede ser distinto entre los países, pero en la medida que un país pretende alcanzar el autoabastecimiento, más tarde o más temprano deberá saber que tendrá que confrontar con la realidad del mercado global.

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