Sementeras: Valuación impositiva

Valuación impositiva de las sementeras en el impuesto a las ganancias al cierre del ejercicio de explotaciones agrícolas. Desde el Departamento Técnico Legal Impositivo de Arizmendi, detallan los puntos más importantes a la hora de realizar la valuación

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Las sementeras son bienes de cambio, o sea son bienes para la venta, que tienen un proceso biológico de crecimiento

Las sementeras son bienes de cambio, o sea son bienes para la venta, que tienen un proceso biológico de crecimiento

26deNoviembrede2014a las11:41

Desde Arizmendi observamos que es importante realizar un análisis a la valuación impositiva de las sementeras en el impuesto a las ganancias cuando está llegando el cierre del ejercicio de las explotaciones agrícolas. No es una cuestión menor, ya que forma parte de los costos de una empresa agropecuaria o de los sujetos relacionados a la actividad agropecuaria, ya que deben incluirlos en su inventario al cierre del periodo fiscal del año 2014.

Se debe analizar conjuntamente con otras variables como ser la compra de semillas, materiales, en donde la variación del dólar, al estar facturados por el equivalente a esa moneda, incide en la rentabilidad del empresario del sector.

A su vez, a causa del incremento de las precipitaciones en los meses de diciembre a febrero que afectan al desarrollo de los cultivos, muchos lotes por falta de piso deben recurrir a fumigaciones aéreas. La cuales incrementan los costos y reducen resultados de las empresas. Por lo cual resulta interesante el análisis de la valuación impositiva de las sementeras, como otra variable que influye en los resultados del ejercicio.

¿Qué son las sementeras?

Las sementeras son bienes de cambio, o sea son bienes para la venta, que tienen un proceso biológico de crecimiento (tierra labrada y sembrada en proceso de crecimiento), lo cual debe reflejarse en el inventario al cierre del ejercicio fiscal, que en caso de personas físicas coincide con el año fiscal calendario.

Cabe destacar que en esta fecha del año existe cierta incertidumbre en relación a los rindes a obtener y la ganancia que se pueda tener de ese cultivo. Por lo cual es necesario tener en cuenta el valor según el estado de avance de cultivo al cierre del ejercicio que es cuando debe valorarse la sementera.

Las sementeras pueden clasificarse de la siguiente manera: de cultivos para cosecha, de verdeos de invierno o de verano y de explotaciones hortícola, florales, y forestales.

¿Cómo explotarlas?

Es importante destacar la forma de explotación, que puede llevarse a cabo según distintos especialistas: a) administración con utilización de recursos propios, b) mediante la contratación de servicios de terceros, con mucha utilización en los últimos años y c) por contratos con terceros en participación o aparcería. Teniendo distintas consecuencias legales según la forma de administración que se opte.

Algunos autores indican que en estos casos se tome el valor de la tabla de coeficiente de la UTA (Unidad técnica de Arada), criterio bastante cuestionado por la doctrina.

Explica el especialista de Arizmendi que la aplicación para el cálculo del costo de la sementera UTA en base por hectárea (Unidad de Trabajo Agrícola) o costos directos incluidos costos de laboreos agrícolas calculados por UTA publicados por el INTA o revistas especializadas del sector, se entiende que las mismas no cumplen con las condiciones establecidas por la ley para la valuación de sementeras.

Otro criterio que en la práctica se aplica para la valuación de sementeras es aplicar un rinde promedio de la sementera y aplicar sobre el valor del producto según el mercado, menos gastos de venta al cierre, está bien a los fines contables, pero en lo fiscal, no se ajusta a la ley.

Sobre sementeras en la ley

El articulo nro. 52, inciso f) de la Ley de Impuesto a las Ganancias, dispone que las sementeras deben valuarse: a) Al importe que resulte de actualizar cada una de las inversiones desde la fecha en que fueron efectuadas hasta la fecha de cierre del ejercicio. b) Al probable valor de realización de ésta última fecha cuando se dé cumplimiento a los requisitos previstos en el artículo nro. 56.

El articulo nro.80 del DR del Impuesto a las ganancias, entiende por la inversión en sementeras todos los gastos relativos a semillas, mano de obra directa y gastos directos que conforman los trabajos culturales de los productos que a la fecha de cierre del ejercicio no se encuentren cosechados o recolectados. Estas inversiones, dice el decreto reglamentario, se considerarán realizadas en la fecha de su efectiva utilización en la sementera.

Existe una postura de la AFIP, a través del DATJ 58/1981, que el valor invertido en las sementeras no puede imputarse como gasto hasta que esta no sean destruidas o desaparezcan (hecho fortuito o cosecha). También, destaca ¨En las explotaciones agropecuarias que practiquen o no balances en forma comercial, corresponde inventariar al cierre del ejercicio el valor de la sementera por el costo efectivamente incurrido, a los fines de la determinación de los resultados sujetos a impuestos a las ganancias, dicho valor deberá ser considerado por los responsables de impuestos sobre los capitales regido por la Ley 21.287, estando sujeto, además, al ajuste por inflación establecido por la Ley 21.894.

Por lo tanto, es cuestionable la directiva de considerar costos indirectos, redundado en una simplificación de cálculo. Pudiendo asimilar a un producto semi elaborado, semejante a una empresa fabril. Por otro lado, los costos de implantación son activables, mientras que los de mantenimiento representan gastos del ejercicio.

En cuanto a la segunda opción que permite el articulo nro.52 de la LIG, es valuar las sementeras al probable valor de realización, siempre que se dé el cumplimiento a los requisitos del artículo nro. 56 del texto legal.

Para la valuación de bienes de cambio cuando pueda probarse en forma fehaciente que el costo en plaza de los bienes, a la fecha del cierre del ejercicio, es el importe menor a lo establecido por el artículo nro. 52 y 55, podrá asignarse el costo en plaza sobre la base que surja de la documentación probatoria. Para hacer uso de ésta opción deberá informarse a la AFIP la metodología empleada para la determinación del costo de plaza, en el momento de la presentación de la declaración jurada correspondiente al ejercicio fiscal en el cual se utilizó dicho costo.

El decreto reglamentario con los artículos nro.75 g), 85 y 86 definen para este caso el valor de costo. El primero define el costo en plaza, el cual expresa el valor de reposición de los bienes en existencia, teniendo en cuenta el volumen normal de compras que realiza el sujeto. El artículo nro.85, establece cuál es la documentación probatoria, por ejemplo: facturas de ventas representativas, para aquellos productos con cotización conocida, facturas de ventas representativas anteriores a la fecha de cierre del ejercicio, en los casos de mercaderías de propia producción. En el caso de bienes de cambio deterioros excepto inmuebles, los mismos podrán valuarse al probable valor de realización menos gastos de venta (Articulo nro.86 del DR). El probable valor de realización y su utilización como pauta de valuación de las sementeras han generado muchas opiniones a favor y en contra.

Aquellos que opten por tomar los precios de plaza al cierre de los componentes de la sementera, es como hacerlo a un producto en proceso. También es poco probable que se pueda vender una sementera, excepto que se venda el inmueble y la misma se incluya en el valor de venta, no hay un costo de plaza de estos bienes, ni probable valor de realización.

En resumen el contribuyente para valorizar las sementeras deberá ajustarse a las normas de la ley y del decreto reglamentario, incluyendo en el valor de la misma:

a) Los costos directos de los insumos (semilla, herbicidas, insecticidas, etc.) incorporados al cultivo. Cuando se excedan los insumos incorporados y se mantengan en poder del productor sin utilizar tendrán el tratamiento de bien de cambio al valor de mercado de los mismos.

b) Los costos de laboreo, siembra, y otros servicios vinculados a la implantación y mantenimiento del estado de cultivo, con maquinaria propia o con maquinarias de terceros.

c) Gastos directos como los gastos del ingeniero agrónomo.

d) Por último la Ley en el artículo nro. 147 DR, define cuales son los conceptos que no integran el valor de la sementera, como los arrendamientos, seguros u otros costos indirectos vinculados a la explotación.

En el caso de una sementera no lograda, al cierre se conoce que el rinde no cubrirá los costos y se puede considerar como resultado a las hectáreas que se descartan totalmente. En este caso es recomendable que el contribuyente resguarde esta situación a través de informes técnicos o fotografías o alguna otra prueba que describa la situación del lote sembrado.

Conclusión

El contribuyente como el fisco debe seguir en forma restringida lo establecido en el impuesto a las ganancias y su reglamentación a los efectos de proceder con la valuación de la sementera al cierre.

Existe una problemática en cuanto a la valuación de sementeras al cierre del ejercicio fiscal como es la activación de ciertos gastos (arrendamientos, seguros agrícolas, etc.) la valuación en el caso de aparcerías, la valuación de los productos recibidos en canje y por último la aplicación de valores de las revistas especializadas.

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