La pelea por mejorar la calidad de la soja

Estados Unidos planea mejorar la calidad de sus porotos. Un reto difícil que no se logra de un día para el otro y donde Brasil y Argentina, también buscan hacerse fuertes.

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La oleaginosa norteamericana ocupa el segundo lugar con 47,3% de proteína, seguido muy de cerca por Argentina con 46,9 por ciento. El primer puesto es para Brasil.

La oleaginosa norteamericana ocupa el segundo lugar con 47,3% de proteína, seguido muy de cerca por Argentina con 46,9 por ciento. El primer puesto es para Brasil.

31deDiciembrede2014a las08:02

Preocupado por ser conocido en el mundo como el primer productor de soja, ahora Estados Unidos planea mejorar la calidad de sus porotos, condición sine qua non a la hora de querer ganar mercados que pagan más por la condición proteica. Un reto difícil que no se logra de un día para el otro y donde Brasil y Argentina, también buscan hacerse fuertes.

El país del Norte buscará solucionar los problemas de calidad que presenta la soja de las regiones del norte y sur. La confirmación la dio el vicepresidente de la United Soybean Board (USB), Jared Hagert en una entrevista publicada por AgriNews. En el señaló que se está “buscando” mejorarlas “a través de algunas nuevas tecnologías”, que permitan aumentar el contenido de azúcar para de esa forma otorgarle más energía a su harina de soja con destino a consumo animal.

La oleaginosa norteamericana ocupa el segundo lugar con 47,3% de proteína, seguido muy de cerca por Argentina con 46,9 por ciento. El primer puesto es para Brasil con el 48,2 por ciento, los datos fueron elaborados por la revista científica Poultry Science.

Para la doctora Martha Cuniberti, integrante del Laboratorio de Calidad Industrial de Cereales y Oleaginosas del INTA Marcos Juárez, el tema de la calidad, es algo difícil de hacer de un día para el otro debido a que “las condiciones del ambiente es algo que el hombre todavía no puede controlar, pero si mejorar desde lo genético”.

Condiciones comerciales implican rechazos

La necesidad de EE.UU. en aumentar la calidad de sus productos se entiende primordialmente en que una concentración de proteínas en la harina de soja en torno del 1 al 1,5%, significa entre 10 y 30 dólares más por tonelada. Se trata nada más ni menos que requisitos que hacen a la permanencia en las plazas donde existe una alta demanda por éste commoditie. El incumplimiento de los valores de tolerancia en las condiciones comerciales implican rechazos de embarques.

Sobre un trabajo elaborado por Cuniberti, la disminución de la calidad industrial en el caso local, tiene relación entre el volumen de producción y la obtención de la proteína. Esto significa que a mayor rendimiento menor será la calidad del producto final.

Definitivamente la búsqueda de la mejor calidad no será algo difícil de solucionar, y como ya se dijo, en el influyen los factores ambientales (clima), las altas temperaturas o el estrés hídrico, producen cambios en la composición de los granos, pero también están los genéticos y desde ya el manejo del cultivo.

Argentina por ahora ocupa el último lugar a partir de una calidad que viene bajando en las últimas cosechas. La cadena sojera debe entender que la transformación de un producto industrializado le hace tener todo el año mercados abiertos. No será sencillo lograr una mejor calidad, se deberá partir por usar variedades de semillas para distintos suelos, pero dependerá definitivamente del productor a la hora de cuidar el cultivo, un detalle no menor.

Menos commodities y más agregado de valor

Actualmente el negocio argentino pasa por la venta de los subproductos derivados de la soja como es el aceite, harina y biodiésel, el 96% de éstos commodities se comercializan en el exterior. Esto le permite al país mayores ingresos de divisas a partir de un plaza altamente demandante.

En el 2013, China importó 60 millones de toneladas de porotos. Las naciones que más aportaron con este envío fue Estados Unidos y Brasil, representando el 85% del total. La Argentina apenas exportó 7,7 millones de toneladas contra los 52 millones de los países mencionados.

Lo que habla a las claras de un avance en dejar atrás el mero envío de materia prima y agregarle algún proceso que permita su diferenciación de los competidores.

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