El acuerdo para que la carne vacuna aproveche su potencial exportador

Veintidós entidades de la cadena de la carne consensuaron cinco objetivos de alto impacto.

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Compromiso político: Carignano (UNA); Alegre y Bosch (FR); Etchevehere (SRA); Cabrera y Negri (PRO), González Fraga y Manciana (UCR). Foto: LA NACION / Fernando Massobrio

Compromiso político: Carignano (UNA); Alegre y Bosch (FR); Etchevehere (SRA); Cabrera y Negri (PRO), González Fraga y Manciana (UCR). Foto: LA NACION / Fernando Massobrio

01deAgostode2015a las09:45

"Si será loco este país, que los polleros andan haciendo lobby para los carnizas", reflexiona, en jerga poco elegante pero eficaz, un conocedor de los avatares de la producción de proteína animal. Y sí. Quizás algunos recuerden todavía la notable polémica que, en este mismo suplemento, mantuvieron el especialista en ganadería Víctor Tonelli y Roberto Domenech, el titular de la cámara de empresas avícolas, CEPA.

Fue en enero de 2008, un par de meses antes del conflicto por la 125 y recién iniciada la gestión de Cristina Kirchner. Tonelli había pintado la frustración de la ganadería ante un gobierno que se ensañaba con medidas antiexportadoras, y que en cambio favorecía a los productores de pollos. Domenech no discutía la diferencia de trato, pero la adjudicaba sobre todo a las desinteligencias y pujas entre los distintos actores de la producción bovina, que no les permitían armar una visión de conjunto y actuar como cadena. "Para pedir políticas, hay que tener proyecto", sostenía.

Debe ser difícil consensuar en la producción de carne vacuna, que está mucho más dispersa y tiene muchos actores con intereses históricamente contrapuestos. Pero al fin, a metros de que termine el segundo gobierno de Cristina, la cadena consiguió armar un proyecto conjunto. La elaboración técnica estuvo a cargo del mismo Tonelli, Héctor Salamanco, de ABC, y Fernando Canosa, de la SRA. Y lo suscribieron 22 entidades del sector, entre ellas, CEPA. Fue presentado el lunes pasado en el auditorio central de La Rural.

El proyecto tiene como premisas que haya "una moderna economía de mercado" y "un marco institucional amigable para las inversiones". Y se propone objetivos en cinco direcciones: aumentar la producción de carne generando más kilos por animal y elevando la producción y productividad del rodeo; que haya control de las reglas de competencia; derogar las normas que distorsionan la producción, el comercio y las inversiones (empezando por retenciones y ROE); mejorar la calidad institucional y el acceso comercial y sanitario a los mercados, e incrementar el empleo formal a la vez que recuperar a los productores caídos en los últimos años.

Con esto, el trabajo postula que el sector podría, en 2025, pasar del stock de 52 millones de cabezas actual a uno de 58-60 millones; llevar la producción de carne vacuna de 2,7 millones de toneladas (equivalente en la res) a 4,5 millones; pasar de exportar el 7 al 45% de la carne producida, y aumentar de US$ 1000 millones anuales a 13.000 millones las ventas al exterior, totalizando 300.000 puestos de trabajo formales, entre directos e indirectos.