Hacienda: se profundiza la caída en los precios de los subproductos

Mientras el cuero salado en la Argentina bajó 39% en los últimos 12 meses, en Brasil se retrajo 25% y en Uruguay sólo 16%. La norma que restringe su exportación desde hace más de 30 años es otra asignatura pendiente para la competitividad de la cadena cárnica argentina.

Por |
Los valores promedio para cueros salados en junio, de novillos, vacas y hacienda liviana, cayeron 39%, 48% y 39%, respectivamente.

Los valores promedio para cueros salados en junio, de novillos, vacas y hacienda liviana, cayeron 39%, 48% y 39%, respectivamente.

11deAgostode2015a las12:37

El Ministerio de Agricultura (Minagri) acaba de publicar un nuevo informe con los precios de los principales subproductos de la faena de vacunos, con datos hasta junio, que pone de relieve la reciente e incesante caída en las cotizaciones de cueros, sebo y expellers o harina de carne y huesos, que resta importantes recursos a la cadena de ganados y carnes.

Los valores promedio para cueros salados en junio, de novillos, vacas y hacienda liviana, cayeron 39%, 48% y 39%, respectivamente, desde sus picos recientes observados en sep’14, si se toman sus cotizaciones en dólares, según el mercado oficial de cambios.

A su vez, estos precios de jun’15 resultan 6-7% mayores que el promedio de 2009-2014, afectado por los bajos precios imperantes tras la crisis financiera mundial de 2008-2009.

¿Qué pasa en EE.UU, Brasil y Uruguay?

Estas reducciones de precios son más marcadas que lo que se registra en otros países con importante ganadería y cuyos valores también se incluyen en el mismo informe.

En EE.UU., Brasil y Uruguay los precios de los cueros en jun’15 resultaron menores al pico reciente –que se produjo también en algún mes de 2014- en porcentajes sensiblemente menores, 22%, 25% y 16%, respectivamente.

Mientras, los últimos precios fueron superiores en 10%, 24% y 25%, en el mismo orden, al promedio de los últimos 6 años.

Esta disimilitud en las evoluciones señaladas pone de manifiesto el aislamiento del mercado argentino con respecto a lo que sucede con los movimientos mundiales, a causa de la legislación que restringe la exportación de cueros frescos y salados, vigente con mínimos cambios desde 1972, poniendo una cortapisa a la competencia.

En los demás países no existe una legislación similar y, en el caso de los vecinos, en los que sí rigió, fue abandonada hace unos cuantos años.

¿Cómo se comportan los distintos mercados?

Sebo

En el mercado de sebo, tomando las variedades de 1% y 3% de acidez, que son las más corrientes, en junio los valores se ubicaron 43% por debajo del record más reciente (jun’11 y jun’12) y 12-13% por debajo del promedio de 6 años. Como contraste, en Brasil se perdió 53% desde el  record de mar’11 y 34% en relación al promedio de 6 años.

La desregulación en la exportación de sebo de principios de los años ’90 impidió que el desempeño del precio interno argentino fuera peor que el de otros países.

Expellers

Los precios más recientes de los expellers resultaron 35% menores al record más reciente (dic’10) y 10% inferiores al promedio de 6 años.

La cotización de las menudencias, otro rubro importante en el conjunto de  subproductos, también ha sufrido caídas marcadas, aunque no se incluye en el informe citado.

El valor de los subproductos representa alrededor de 15/20% de los ingresos totales de un frigorífico dedicado a faena propia. En el caso de las plantas que sólo dan servicio de faena a terceros, constituye la totalidad de sus ingresos, con lo que su caída repercute inmediatamente en el valor que se paga –y, en algunos casos, se cobra- en carácter de “recupero” o de servicio de faena.

En un caso u otro, la evolución negativa de estos precios impacta plenamente sobre la capacidad de los frigoríficos o de sus usuarios para pagar por la hacienda.

Otro agravante es que las cotizaciones señaladas, al estar expresadas en dólares según la cotización oficial, subestiman la caída ocurrida debido al marcado retraso de la cotización de la divisa.

Este contexto pone una dificultad adicional para la valorización de la hacienda y amplía la brecha entre precios pagados por la misma y el valor de la carne que deben pagar los consumidores.

Temas en esta nota