Termómetro del campo marca un buen estado

El resultado económico y el maíz en la zona verde; la soja, el índice FADA y los costos en la amarilla; y los precios internacionales y el trigo en la zona de peligro.

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Participación del Estado en la renta bajó pero continúa siendo alta.

Participación del Estado en la renta bajó pero continúa siendo alta.

29deMarzode2016a las15:20

La participación del Estado en la renta agrícola, índice FADA, marcó para el mes de marzo de 2016 un 67,7%, apenas por encima del 66,3% de diciembre y sustancialmente menor al 88,6% de marzo de 2015. Las razones: corrección del tipo de cambio y eliminación/reducción de los derechos de exportación.

Que el Estado participe del 67,7% de la renta agrícola significa que la sumatoria de los tributos (provinciales y nacionales, incluidos los derechos de exportación a la soja) representan $67,70 de cada $100 que genera de renta una hectárea promedio en Argentina.

El termómetro del campo

El estado de salud del campo argentino es bueno, se ve en el optimismo de los productores y en el éxito de muestras como lo fue Expoagro. Elementos como la corrección cambiaria y los cambios en los derechos de exportación son los que movieron el tablero de los números y la rentabilidad.

La rentabilidad de la producción agrícola y, en especial, del maíz son los pilares de este optimismo. Que están opacados por una participación del Estado en la renta que todavía se encuentra en niveles altos, del 67,7%, costos que están creciendo al 33,7%, y la soja que lleva una importante baja de precio en los mercados internacionales.

Dos señales de alerta relevantes

En este marco hay dos señales de alerta relevantes:

  • Los precios internacionales de las commodities agrícolas que llevan más de un 40% de descenso desde sus máximos de 2012
  • Precio disponible del trigo, que hace parecer que todavía existen los derechos de exportación a este cultivo

¿Qué pasa con el maíz?

El maíz pasó de ser el lastre de la ecuación económica del campo, a ser el cultivo que sostiene el margen. Por la recomposición de su precio, producto del ajuste cambiario y de eliminación de los derechos de exportación y las restricciones a la exportación, este cultivo mejoró su rentabilidad a niveles que duplican a la soja. Aunque al mismo tiempo el maíz tiene costos de producción 60% mayores a los de la soja. Estos resultados en maíz van a determinar que crezca de manera importante la siembra de este cultivo, más teniendo en cuenta que hay un retraso en la rotación soja/maíz. Esto es bueno para la sustentabilidad de los suelos.

Soja todavía tiene retenciones

Por su lado, la soja todavía está alcanzada por los derechos de exportación (30%) y es la que más ha sufrido la caída de precios. Esto hace que además de ser menos rentable que el maíz, la participación del Estado en la renta de la soja alcance el 72,8%. Al ocupar dos tercios de la superficie considerada para su cálculo, este cultivo explica que el índice FADA todavía sea alto.

Valores del trigo por debajo del internacional

El trigo, si bien se vio beneficiado por la eliminación de los derechos de exportación y la práctica liberación de los cupos de exportación, cotiza al 73% de su precio internacional de referencia, cuando en un mercado normal debería encaminarse hacia el 96% (hay costos relacionados a la exportación).

Por ello, pareciera que el trigo todavía tiene derechos de exportación, que solían ser del 23%, justo la diferencia entre 73% y 96%. Las razones habría que buscarla en el stock, las posibilidades  de exportación y la capacidad de negociación de los distintos actores de la cadena. La parte negativa de un precio menor es que va a determinar una siembra menor de la que realmente se podría obtener, con resultados negativos sobre la rotación, la disponibilidad de trigo y las exportaciones. A pesar de que la buena humedad de los suelos por las lluvias va impulsar su siembra.

Buenas noticias para los productores

Yendo hacia los números de la producción agrícola en el país, en promedio, el resultado económico después de impuestos de una hectárea alquilada es de U$D 75, lo que se asemeja a niveles alcanzados en 2007-2008. Este número significa buenas noticias para los productores agropecuarios y para las economías del interior pampeano que, tras la cosecha, van a ver rápidamente el efecto positivo en términos de actividad económica, construcción, comercio y, sobre todo, empleo.

Los costos de producción, comercialización y transporte crecieron un 33,7% con respecto al año anterior. Este número está cerca de la inflación general de la economía. La producción agropecuaria tiene la particularidad de tener muchos insumos dolarizados, por lo que la devaluación del 70,7% podría haber tenido un impacto mayor. Sin embargo, las labores se movieron por debajo del promedio y algunos insumos bajaron su precio en dólaresprobablemente relacionado a la liberación del cepo y la mayor oferta y menores sobrecostos que trajo aparejado.

Los precios internacionales son la principal luz roja en el plano económico del agro argentino.  Desde sus máximos en 2012 las commodities agrícolas han bajado entre 40% y 49%, en el último año solamente la soja bajó un 23,5% y el trigo un 17,9%. El maíz y el girasol presentaron bajas pero menos pronunciadas.

Fuente: FADA

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