Competitividad del maíz está en riesgo en la nueva campaña

Se habla de que con este dólar el campo es competitivo, pero la competitividad no es consecuencia de una sola variable.

Por |
El productor tiene que producir cada vez más kilos de maíz para pagar un costo creciente de producción en dólares.

El productor tiene que producir cada vez más kilos de maíz para pagar un costo creciente de producción en dólares.

01deAgostode2016a las08:27

El sector agrícola de cultivos extensivos, por citar trigo, soja, maíz, sorgo y girasol, ha recuperado en parte su competitividad durante el primer semestre del año debido al aumento de los precios internacionales y no a la hipotética mejora en el tipo de cambio tras la devaluación posterior al 10 diciembre.

Se habla de que con este dólar el campo es competitivo, pero la competitividad no es consecuencia de una sola variable. Además, con el actual atraso cambiario y con la inflación en pesos de bienes y servicios, el productor tiene que producir cada vez más kilos de maíz para pagar un costo creciente de producción en dólares. En estos momentos, el país tiene un elevadísimo costo interno que es estructural debido a que la estructura de costos de producción tiene un 70% de componentes dolarizados y el resto son bienes y servicios en pesos.

Veamos el siguiente ejemplo, el año pasado el precio del maíz disponible en julio era de US$ 100. Con ese valor y rindes por arriba de lo normal en zonas extra pampeanas, el margen bruto resultaba negativo, para el sudeste de Buenos Aires en US$ 260 por hectárea; para el centro-sur de Córdoba, en US$ 292, y para el oeste bonaerense, en US$ 312 por hectárea. Con retenciones cero para maíz, el precio se podría estimar en ese momento en US$ 125 por tonelada. Con ese valor los márgenes bruto son negativos en 108, 140 y en 147 dólares por hectárea, respectivamente, para las mismas regiones antes citadas.

Considerando el valor actual, de US$ 188 para el maíz disponible, el margen bruto mejora a 274, 242 y a 268 dólares por hectárea en cada una de las zonas analizadas. Pero si tomamos el valor del cereal para la nueva cosecha, en base a la posición abril del Mercado a Término, de US$ 150, el análisis del margen nos sirve para apreciar que en el nuevo ciclo somos competitivos por la mejora de los precios globales, pues sin retenciones y con el actual tipo de cambio entramos en un margen muy ajustado, donde cualquier caída en el rinde nos empuja a zona negativa.

Hoy, en maíz nueva cosecha, el margen bruto resultante es de US$ 44 por hectárea para el sudeste de Buenos Aires; de US$ 11 para el centro-sur de Córdoba, y de US$ 18 para el oeste bonaerense. Destacando la frase, "el que avisa no traiciona", hoy hay grandes chances de que el precio del maíz nuevo llegue US$ 140 por tonelada -e incluso de que quede por debajo- y en ese nivel de precios todas las áreas de maíz fuera de zona núcleo tendrán márgenes negativos.

Como toda crisis -en este caso potencial, pero altamente probable- genera una oportunidad, aparece el maíz pisingallo, también conocido como "pop corn". Caídas en la producción de Brasil y de Sudáfrica, y una demanda que se mantiene firme para el consumo, dan una alternativa de diversificación.

Hoy el pisingallo tiene un valor a cosecha de US$ 270 puesto en planta procesadora. Los rindes de esta campaña se consolidaron en un piso de 6000 kilos por hectárea, con muchos lotes en 7000 kg. Con estos precios, el margen bruto del pisingallo supera con creces al del maíz tradicional. Los productores tienen tiempo para reformular la intención de siembra, y en el caso de optar por el pisingallo, debe hacerse bajo convenio con empresas procesadoras y exportadoras de primera línea, debido a que la oferta debe ser limitada para no generar sobreoferta y baja en los precios.

Temas en esta nota

Seguí leyendo