¿Podemos esperar más buenas noticias de este gobierno?

Se preguntó Teo Zorraquín al hacer un análisis de las medidas que el gobierno de Macri tomó a favor del sector agropecuario una vez que asumió el 10 de diciembre pasado. ¿Querés saber qué respondió?

Fuente: Agrofy News
10deAgostode2016a las10:20

En el marco de un nuevo  Congreso Aapresid, dialogamos en exclusiva con Teo Zorraquín, Consultor en Agronegocios, quien realizó un análisis del presente y futuro del sector agropecuario. Le preguntamos de todo, y al ser consultado por la medida más urgente que debería ser tomada por el nuevo gobierno, el consultor se preguntó: “¿Podemos esperar más buenas noticias de este gobierno?, yo creo que no”, sentenció.

Y agregó: “El presidente Macri sancionó la quita o baja de retenciones, la eliminación de roes, el fin del cepo cambiario y hasta derogó una nueva Ley Pyme; con lo cual creo que los empresarios deberían aceptar que éste será el contexto en el que les tocará trabajar este año y el que viene, como mínimo”.

No obstante, uno de los socios de Zorraquín+Meneses, fue por más y reflexionó que la crisis lechera merece un capítulo aparte: “Le pediría a la actual gestión que sienten a la cadena, que dialoguen, que no intervengan”, y agregó: “El modelo Moreno no funcionó, no queremos ese modelo; generen diálogo y confianza, porque cuando falta confianza el escenario se convierte en un ‘sálvese quien pueda’. Creo que el gobierno tiene algo para hacer en ese sentido”.

Vaso medio lleno

De acuerdo a los dichos de Zorraquín, el ánimo de los productores y del sector agropecuario en general, cambió radicalmente y se nota: “Yo defino el momento como un momento de vaso medio lleno, falta la mitad por llenar pero todos lo vemos más como medio lleno que como medio vacío”, sostuvo en exclusiva.

A pesar de que algunos sectores aún no pueden sentir el cambio de expectativas de manera tan notoria, la lechería por ejemplo, “en términos generales, si uno se refiere a los granos o a la carne, el optimismo prácticamente está a flor de piel, de la mano de una cosecha razonablemente buena, con precios razonablemente buenos”.

Sumado a esto, y en pos de esa visión esperanzadora, Zorraquín enfatizó en la apuesta de que no habrá cambios arbitrarios, y ejemplificó: “Confiamos en que a un funcionario no se le ocurrirá cerrar de un día para el otro la exportación de maíz porque los pollos lo necesitan. Las reglas de juego son más claras y en ese ámbito el productor sabe manejarse, sabe manejar el riesgo clima y los precios. Pero le cuesta manejar el enojo de la arbitrariedad”.

Más trigo y más maíz

Con este escenario como telón de fondo, Zorraquín admitió que la agricultura debe ser analizada como una de las aristas que más podrá aprovechar las circunstancias, y de hecho ya lo está haciendo. En palabras del consultor: “Creo que vamos a ver más gramíneas, más trigo que el año pasado, aunque no tanto como pensábamos. Sumado a esto, va a haber más maíz, lo cual es muy bueno porque su volumen de cosecha es mucho mayor que el de soja y su costo por hectárea es el doble que el de la oleaginosa. Eso moviliza y por ende genera inversiones”.

En pocas palabras, por el lado de la agricultura Zorraquín es más que optimista: “Viene bien, habrá inversión”.

Pero el largo plazo…

No obstante, el especialista pide un poco más: “Falta la visión de largo plazo, falta el ‘hagamos algo distinto’”, manifestó, al momento que añadía: “Hay créditos que empiezan a ser atractivos pero aún falta la convicción de un proyecto con miras a futuro que modifique la estructura de algunas empresas”.

¿Por qué?, le preguntamos y Zorraquín no dudó: “Competitividad, aún falta competitividad”, y analizó más en profundidad: “La competitividad tiene dos caras: una es la externa, la que te puede dar un gobierno, un mundo (precios, tipo de cambio, reglas de juego claras, mejores rutas, mejores trenes); pero por otro lado está la competitividad tranqueras adentro: la que implica que seamos ágiles tomando decisiones, eficientes aplicando tecnología y valientes a la hora de innovar”.

Dentro de un marco como el actual, de competitividad externa mejorada, “creo mucho en la capacidad empresaria argentina; creo, con optimismo, que se van a ir generando más y mejores negocios y que dejaremos de ser empresas inerciales”, concluyó.

Temas en esta nota