A contramano, inauguran un tambo estabulado en Ranchos

Luis Gayoso y su nieto Martín Bigatti desarmaron su feedlot de engorde de novillos para instalar un tambo que ordeña 4000 litros; apuntan a los 40.000 litros.

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El tambo inaugurado recientemente. Foto: Establecimiento San Julián.

El tambo inaugurado recientemente. Foto: Establecimiento San Julián.

13deAgostode2016a las12:04

A contramano de muchos productores lecheros que estuvieron achicando sus rodeos, Luis Gayoso y su nieto Martín Bigatti acaban de montar un tambo en el Establecimiento San Julián, a 3000 metros de la ruta 20, en Ranchos, Buenos Aires.

Lo hicieron a una velocidad insospechada, si se tiene en cuenta que la decisión de entrar en la actividad lechera fue tomada en marzo de 2014 y en junio de ese año empezaron la construcción del tambo. Comenzó a funcionar el pasado Día del Trabajador y ya con tres meses la producción diaria del tambo asciende a 4000 litros, que son entregados a la planta de Danone ubicada a cuatro kilómetros de San Julián.

Obviamente, la pregunta que se impone es: ¿cuáles son las razones que lo llevaron a realizar una inversión tan importante en vacas, pasturas e instalaciones en un momento tan difícil para los tambos?

"Principalmente por tener a mi lado a Martín, que tiene una capacidad de trabajo excepcional. Hacíamos engorde a feedlot, pero era un negocio bastante limitado, más que nada por no conseguir créditos. Con el tambo se abren otras posibilidades", afirma Luisín, como bien se conoce a quien durante décadas tuvo panaderías en diferentes localidades de la región.

Así, una vez tomada la decisión de comenzar a producir leche, Gayoso y Bigatti vendieron todos los novillos del feedlot y encomendaron la dirección de la construcción de las instalaciones a Juan Minutolo. Los equipos de ordeño se los compraron a la firma sueca Alfa Laval.

A Luis Gayoso no le tiembla el pulso a la hora de fijar los objetivos. "Con este tambo tenemos la posibilidad de aumentar muy fuerte nuestra producción. Trabajamos para que en 4 o 5 años pasemos de los 4000 litros diarios actuales a los 40.000 litros. El piso que nos pusimos, para que el negocio sea rentable, es de 10.000 litros de leche diarios, a los cuales llegaremos el año que viene a partir de la parición de 150 vaquillonas en abril venidero y de otras inversiones", dice.

Según los planes, los cinco empleados que hoy trabajan en el tambo se transformarán en doce y, más adelante, de acercarse a los volúmenes de producción pretendidos, necesitarán cerca de veinte.

Un modelo productivo

La infraestructura del tambo del establecimiento San Julián está armada sobre un tinglado de 10 metros de ancho por 55 metros de largo, con una altura aproximada de 5 metros. La sala de ordeño, con capacidad de 48 bajadas espina de pescado, es de última generación y permite identificar las vacas para clasificarlas por nivel de producción. De esta forma, se cuenta con herramientas para ser muy eficiente con la alimentación que requiera cada animal. Las instalaciones están diseñadas y preparadas para ordeñar 1500 vacas por día.

Aunque las retenciones al maíz dejaron de ser un subsidio a los tambos, la apuesta por el sistema estabulado que realizan Luis Gayoso y Martín Bigatti es total. Por lo tanto, las pistas de alimentación juegan un rol fundamental en el bienestar animal que se verá reflejado en un aumento en la producción de leche. La pista es un gran galpón de 120 metros de largo por 35 metros de ancho donde los 13 metros centrales son de hormigón. En esta superficie comen las vacas la ración mezclada por los Mixer en base a silo de maíz. El resto de la superficie de la pista es de arena, donde descansan las vacas.

Uno de los beneficios que traerán estas pistas de alimentación para las vacas es que tendrán un efecto benéfico sobre el resto del campo, al evitar el pisoteo y la compactación de los lotes. Así se apunta a altos rendimientos agrícolas, no sólo en la producción de maíz sino también en la de los verdeos de invierno como las avenas.

No es menor en la ecuación económica que el tambo esté ubicado a sólo 4 kilómetros de la planta de Danone donde entregan la leche. El costo del flete pesa, y mucho, en el negocio. Aunque la distancia es corta, la inversión en tener buenos accesos al tambo fue muy importante. "El continuo movimiento de los alimentos y de la leche paga cualquier inversión en tener buenos caminos", afirma Gayoso.

El equipo de trabajo se dedica a estandarizar los procesos productivos para alcanzar la mayor eficiencia.

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