¿Una hamburguesa de 150.000 dólares?

"En unos diez años podríamos estar comiendo carne sin necesidad de matar animales", comentó Gabriel Weinstein, director de Olivia Consultores y embajador de Singularuty University en la Argentina.

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"Los cambios son constantes y no se frenan”, destacó Weinstein.

"Los cambios son constantes y no se frenan”, destacó Weinstein.

23deSeptiembrede2016a las16:56

“La carne cultivada en laboratorio hoy no tiene buen sabor y es muy cara: una hamburguesa cuesta unos 150.000 dólares. Pero, por el crecimiento exponencial tecnológico, en unos diez años podríamos estar comiendo carne sin necesidad de matar animales. Los cambios son constantes y no se frenan”.

Así lo indicó Gabriel Weinstein, director de Olivia Consultores  y embajador de Singularuty University en la Argentina, durante una conferencia ofrecida en el Congreso Nacional CREA.

“En muchos sectores la capacidad tecnológica se duplica cada 18 a 24 meses”, apuntó Weinstein. “La forma de sacar ventaja es adaptándonos. Comprendiendo los cambios. Y tomando las acciones que hagan falta para acompañar ese crecimiento”, añadió.

El consultor dijo que a las empresas con más historia les cuesta innovar porque no suelen preguntarse porqué hacen las cosas, dado que las hacen por inercia. Por eso muchos de los grandes emprendimientos disruptivos surgieron en nuevas pequeñas empresas que se animaron a innovar.

“No solemos fomentar la cultura del riesgo"

“No solemos fomentar la cultura del riesgo; no creamos un marco adecuado para que se puedan generar nuevas ideas, que es necesario para que los emprendedores vuelvan a intentar nuevos proyectos si fracasan”, afirmó.

“Debemos comprender cuáles son los avances tecnológicos que suceden en nuestro sector, algo que actualmente es cada vez más fácil. Lo único que no tenemos que hacer es quedarnos encerrados en nuestro micromundo”, agregó.

Weinstein indicó que es necesario cuestionar el status quo. Y empezar a generar nuevas ideas, pero siempre enfocadas en la demanda, porque en definitiva son los consumidores quienes avalan (o no) las nuevas propuestas.

“Para innovar hay que tener recursos. Y es necesario insistir. No salgamos de un proyecto si a la primero salió mal”, remarcó.

“La colaboración es imprescindible para innovar. Y los colaboradores tienen que provenir de los ámbitos más interdisciplinarios posibles; tienen que tener formaciones y experiencias diversas para que los intercambios sean más fructíferos”, concluyó  Weinstein.

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