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Congreso Imagina 2017

¿Cómo se construyen los precios de cuatro productos básicos?

Índices de precios, un nuevo medidor para la comunidad y el campo, serán parte de los datos en debate del próximo “Imagina, en acción”.

Por Prensa Fundación Fada

  • como se construyen precios cuatro productos basicos
    En el caso puntual de la leche, que es el único de los cuatro productos con resultado negativo, vale aclarar que todos los eslabones tienen pérdidas.

FADA (Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina) creó un nuevo “medidor” para la comunidad y el campo. Es un índice de precios que reúne información de cómo se va construyendo el precio en cada una de las cadenas de productos como el pan, la leche y la carne.

Estos serán algunos de los temas de agenda nacional que subirán al escenario del próximo “Imagina, en acción”, el II Congreso que organiza FADA, en el que desembarcarán funcionarios, políticos, referentes y analistas de diversas áreas, entre ellas, de la Economía del país y el Agro. Son varias las figuras que confluirán en este evento el 11 y 12 de mayo en Río Cuarto, Córdoba, con entrada gratuita.

En uno de los paneles de tal evento se profundizará sobre datos calientes que acaba de arrojar este nuevo estudio de FADA sobre “índices de precios” del pan, leche, queso y carne bovina con datos reveladores: hoy la cadena de la leche arroja un resultado de pérdida económica del 4,8%, mientras que en el caso de la carne bovina la utilidad alcanza apenas el 2%, el pan logra una ganancia del 19,4% en su cadena y el queso cremoso apenas arroja un resultado favorable del 1,85%. Este nuevo “informe medidor” de FADA detalla la formación del precio desde que la producción primaria sale del campo hasta que llega a la góndola o a manos del consumidor. Y describe la incidencia de los diferentes costos.

En el caso puntual de la leche, que es el único de los cuatro productos con resultado negativo, vale aclarar que todos los eslabones tienen pérdidas. En el caso del tambero el informe de FADA muestra un saldo negativo de 50 centavos por cada litro, la industria pierde 21 centavos y el comercio 13 centavos. “La leche es un producto al que el supermercado le aplica un margen menor, ya que se la considera un producto gancho o de atracción y ese resultado puntual se compensa entonces con márgenes de otros artículos”, explicó David Miazzo, economista jefe de FADA. 

Formación de precios

Este nuevo “informe medidor” de FADA detalla la formación del precio desde que la producción primaria sale del campo hasta que llega a la góndola o a manos del consumidor. Y describe la incidencia de los diferentes costos.

Al interior del informe se observa que esos resultados son la consecuencia de los costos totales sumados a los impuestos. Para la cadena cárnica los costos suman el 78%, a lo que se agregan las cargas impositivas con un 20% del valor final de la producción. “Respecto a los costos, al igual que en los indicadores de precios para leche, queso y pan, los salarios y el traslado de la mercadería son los de mayor ponderación, siendo el 1,45% y 10,69% sobre el precio de mostrador. El comercio es el que tiene mayor costo de personal frente a los otros eslabones; por otra parte, el costo de fletes se encuentra uniformemente repartido entre el feedlot -frigorífico y frigorífico-carnicería, en torno a 0,6- 0,8%”, explicó Miazzo.

Cuando se observan los eslabones del pan alcanzan un componente de costos del 52,2% e impuestos por el 28,4%. “Allí nuevamente –señaló Miazzo- de los costos totales de la cadena, una porción importante queda en poder de fletes y salarios. En el caso del primero, los encargados de pagar el transporte son los nodos extremos de la cadena: el productor agrícola paga el flete del campo al acopio/molino (1,13%) y luego el panadero se encarga del costo de transporte del molino al comercio (0,98%), cuando se mide sobre el precio final del pan. Pero si se compara contra el precio del producto, el flete del trigo representa el 15% de su precio, y el flete de la harina el 7%, también de su precio. A lo largo de la cadena, los costos laborales representan el 30,3% del precio final, donde la mayor carga se da en panadería”, indicó Miazzo.

Para la leche, los costos marcan un pico del 81,2% sobre lo que se incorpora un peso impositivo del 23,6% con lo que se termina configurando el señalado escenario de pérdida económica. Finalmente, en el caso del queso, sobre el precio final la cadena tiene un nivel de costos del 68,58% y la mayor carga impositiva de las cuatro producciones analizadas: 29,67%.

Para realizar el informe, FADA tomó como valores de referencia el de $105,10 para el kilo de carne promedio en mostrador (IPCVA); $35,60 para el kilo de pan (INDEC); $17,41 por sachet de leche (precios claros); y $135,88 por kilo de queso cremoso (INDEC).

Eslabones de la cadena

Cuando el estudio se enfoca al interior de cada una de las cadenas, describe cómo se van conformando los precios de acuerdo a los eslabones que la integran. Así, en el caso de la carne, el que se lleva el mayor porcentaje del valor es el primer eslabón, el ternero, con el 43,4% del precio final. El segundo eslabón es el feedlot que concentra el 22,1%; el frigorífico representa el 2,1%; luego la carnicería el 12,4% y finalmente el Estado a través de los impuestos, con el 20% restante.

En la cadena del pan, el trigo es el 7,8% del precio final. Luego el molino representa el 2,7%, la panadería el 61,1%, y los impuestos trepan al 28% del valor final. Para la leche, el tambo aporta el 28,2% del precio del sachet, la industria el 31,5%, y el comercio el 16,7%. La carga impositiva de un litro de leche alcanza el 23,6%. Por último, en el queso hay un aporte del tambo para el precio final del 27,83%, de la industria del 16,5% y del comercio con un 26%. En este caso, la carga tributaria asciende al 29,67% del valor del producto.

“Muchos temas por resolver”

La quita de retenciones, la eliminación de los ROE y las mejoras en el tipo de cambio fueron los impulsores de la reactivación del campo, uno de los motores que se puso más rápidamente en marcha en la economía nacional. Sin embargo, hay todavía una agenda amplia de discusión vinculada a la política agroindustrial y que incluye el desarrollo de tecnología y conocimiento para agregar valor a la producción, la carga impositiva, infraestructura, costos laborales y fletes, entre otros ítems.

Por eso, la problemática de la carga impositiva, los costos laborales, que no están referidos a los valores salariales sino a las cargas extras, y la situación de los fletes y la infraestructura siguen siendo temas de agenda en muchas cadenas productivas y llegarán también al escenario del próximo Congreso.

Panel de agro en el Congreso Imagina

Entre los funcionarios que participarán del encuentro estará el diputado nacional del Frente Renovador y presidente de la Comisión de Agroindustria de la Cámara Baja, Gilberto Alegre, quien no duda en destacar que “hay que enfocarse en agregarle valor a la materia prima porque de lo contrario vamos a seguir siendo un país para pocos. Por eso el Gobierno no puede quedarse con las medidas adoptadas a comienzo de su gestión. Hay muchos temas todavía para resolver en nuestro sector productivo”.

El legislador oriundo de General Villegas, provincia de Buenos Aires, será uno de los integrantes del panel dedicado al agro y compartirá ese espacio con el ministro de Agroindustria de Buenos Aires, Leonardo Sarquís, el ministro de Agricultura de Córdoba, Sergio Busso, y el senador por Entre Ríos, y presidente de la Comisión de Agricultura de la Cámara Alta, Alfredo De Angelis. Pero además, para completar el segmento productivo, estará la presidenta de la comisión de Economías Regionales de la Cámara de Diputados, Myrian Juárez, que además encabezará una reunión de esa comisión que se trasladará hasta Río Cuarto para sesionar en el mismo predio donde se desarrollará el evento Imagina.

“Una política pública debe tender a solucionar los problemas estructurales, de largo plazo, y en ese sentido en la Argentina hoy es prioritario hablar de educación, del deterioro del mercado laboral. Y para mejorar y trabajar como país en esa dirección tenemos algunos puntos a favor, y uno central es el agro. Hay que enfocarse en agregarle valor a la materia prima porque de lo contrario vamos a seguir siendo un país para pocos. La idea no debe ser sólo producir récord de granos porque está claro que con eso no alcanza si no somos capaces de sumarle tecnología y conocimiento a nuestra producción”, insistió el legislador bonaerense.

Alegre insistió con la necesidad de no tropezar de nuevo con errores del pasado y recordó que “ya pasó en la generación del ’80 cuando éramos el granero del mundo, exportábamos grandes cantidades, pero no logramos transformar ese potencial que teníamos en un país industrial y en los intercambios comerciales terminamos perdiendo”. Pero remarcó que “hoy hay una nueva oportunidad por el aumento de la cantidad de consumidores de alimentos en el mundo, por lo que bajó el costo de la tecnología, pero por eso tenemos que trabajar fuerte en agregar valor y apostar al conocimiento. Tenemos una enorme posibilidad por delante”, insistió el legislador.

El debate del panel productivo del Imagina en Acción incorporará además otras problemáticas vinculadas a la agroindustria y que aparecen en la agenda de mediano y largo plazo. Alegre mencionó la necesidad de delinear un plan de obras que permita reducir el impacto de los fenómenos climáticos y mejore la infraestructura, que redundará en beneficio de otro punto de la agenda como son los fletes, especialmente importantes para las economías regionales más lejanas a los puertos.

 

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