Shocks externos y no tanto le pegan a la soja en Chicago

La crisis en Brasil depreció los valores internacionales pero no tanto los locales. Para maíz y trigo el horizonte es complejo.

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La trilla continúa avanzando en la Argentina, pero los productores están vendiendo lo justo a la espera de mejores precios.

La trilla continúa avanzando en la Argentina, pero los productores están vendiendo lo justo a la espera de mejores precios.

22deMayode2017a las09:19

El jueves 18 nos desayunamos con una fuerte baja en el mercado de soja, que nos tomó por sorpresa, generada por una sucesión de hechos iniciados por un nuevo capítulo en los casos de corrupción de Brasil.

Para poner en contexto lo sucedido debemos mencionar que la combinación de menor precio en dólares por tonelada, y de una baja del tipo de cambio, llevó a que tanto en la Argentina como en Brasil la oferta se retrajera. Pero con el escándalo en Brasil el tipo de cambio saltó de los 3,1 a 3,4 R/u$s. Esto apuntaló los precios que reciben los productores brasileños y se habla de que en un solo día habrían vendido entre 2 y 3 millones de toneladas de soja. Este pico de oferta presionó los precios a la baja en Chicago y si bien mejoraron el viernes, la semana cerró con signo negativo.

No obstante el traslado de la baja de Chicago a la Argentina no fue directa. De -13 u$s/tt de Chicago, en el MATBA vimos bajas de sólo 4 u$s/tt. Pero lo interesante es que en pesos el precio pasó de picos de 3900 a 3880 $/tt, ya que la incertidumbre sobre Brasil salpicó también a nuestro país, donde el tipo de cambio pasó de 15,5 a 15,9 $/u$s. Una suba de 40 centavos que no se producía desde junio de 2016.

A nivel de fundamentos lo que cambió es la actitud de la oferta. En este nuevo nivel de tipo de cambio, la actitud de los vendedores brasileños subió. Antes la producción estaba retenida, pero ahora para un mismo nivel de precio en dólares hay mucha más oferta que antes, porque en reales estamos en un precio superior. Igualmente el viernes vimos un retroceso en todo este proceso, lo que nos hace pensar que quizás la situación no sea tan grave como inicialmente se vio, y los valores reboten.

Debemos recordar además los otros fundamentos: los especuladores ya transfirieron a precio una gran parte de los datos negativos, los compradores están muy activos, la oferta Argentina sigue retenida en este nivel de precios, y tenemos que considerar el mercado climático norteamericano, que se dispara con la floración de la soja norteamericana en el mes de julio. Todo esto nos lleva a pensar que los precios podrían subir más adelante.

Pasando al mercado de maíz, la situación de Brasil no fue tan fuerte como en soja. Además las lluvias que se esperan en el corto plazo llevaron a los operadores a pensar que podría haber un paso de área de maíz a soja. Esto le dio cierto soporte a los precios, pero es importante tener presente que en otros años donde vimos situaciones similares, finalmente el paso no fue gravitante. En el mercado local la afluencia de maíz es lenta, porque la cosecha de primera está casi concluida, y donde podría avanzar el clima genera complicaciones, con lo que los productores apuntan a darle prioridad a la soja. 

Por el otro lado los barcos están esperando y esto genera un sostén para los precios disponibles. Sin embargo la expectativa es que para julio la cosecha se dispare y esto podría llevar a que los precios cayeran todavía más.

Recordemos que en este mercado si bien la producción y los stocks de EE.UU. bajarían, en Sudamérica tendríamos un pico de producción tan grande que los valores podrían desprenderse de Chicago.

Finalmente en trigo la situación que describimos para Brasil también genera turbulencias. Antes de la devaluación, el trigo argentino llegaba a Brasil más barato que el local, pero ahora como las importaciones medidas en reales se encarecieron, para los molinos resulta más barato adquirir el trigo brasileño. De todas formas, al igual que lo comentado antes, habrá que esperar a ver si esto es definitivo.

Pensando en la campaña nueva argentina, venimos apuntando a un aumento de área para este ciclo. Sin embargo son varias la voces que se levantan en contra. En parte por los excesos de humedad que impedirían entrar a tiempo en los lotes, y en parte a que los productores consideran que el sacrificio en quintales de soja potenciales que se genera al pasar de una siembra de primera a una tardía, no compensan el beneficio que generaría implantar trigo/soja de segunda. Sin embargo es difícil generalizar esos comentarios, y el incremento de área que se planteaba, de 8%, lo que tampoco era tan significativo.

* Del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.

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