Se declaró en emergencia al sector frutícola patagónico

Oficializaron la emergencia para la cadena de producción de peras y manzanas patagónicas. Cuáles son las causas de las crisis.

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Esta semana autoridades del Ministerio de Agroindustria prometieron destinar 240 millones de pesos para un plan sanitario destinado a la región.

Esta semana autoridades del Ministerio de Agroindustria prometieron destinar 240 millones de pesos para un plan sanitario destinado a la región.

26deMayode2017a las13:05

Se promulgó la Ley de Emergencia para el sector frutícola patagónico –sancionada por el Congreso a fines de abril pasado– por medio de la cual el gobierno nacional queda habilitado para prorrogar el pago de obligaciones impositivas y de la seguridad social a las empresas integrantes de “la cadena de producción” de peras y manzanas de Río Negro y Neuquén.

La Ley 27.354 –publicada hoy en el Boletín Oficial– establece para la zona una emergencia “económica, productiva, financiera y social” por el término de 365 días (con la posibilidad de que el mismo sea prorrogado, una vez finalizado el plazo, por otro año más).

Esta semana autoridades del Ministerio de Agroindustria prometieron destinar 240 millones de pesos para un plan sanitario destinado a la región, además de otros 300 millones, provenientes del Fondo Nacional de Agroindustria (Fondagro), para financiar a productores frutícolas que no son sujetos de créditos bancarios.

Los elevados costos internos, combinados con una creciente apreciación de la moneda local, están tornando inviable económicamente la exportación de ambas frutas. En el primer trimestre de 2017, según los últimos datos difundidos por Senasa, las ventas externas argentinas de peras sumaron 124.121 toneladas (-15% que en el mismo período de 2016), mientras que las de manzana fueron de 16.547 toneladas (-37%).

Además de eventos climáticos desfavorables, la producción de ambas frutas viene cayendo en los últimos años debido a desinversiones o directamente abandono de fincas realizadas por los productores. La retirada, parcial o total, del negocio también se extiende a al resto de la cadena industrial y comercial.

Brasil, tradicionalmente el principal comprador de manzanas y peras argentinas, en los últimos años comenzó a implementar crecientes restricciones sanitarias que dificultaron los envíos de ambas frutas a ese mercado. El origen de esa movida fue una represalia contra el entonces gobierno kirchnerista por haber marginado a corporaciones brasileñas de grandes proyectos de infraestructura en territorio argentino. El primer caso que hizo ruido fue la salida forzada de Vale del proyecto Potasio Río Colorado. Y la gota que colmó el vaso fueron los acuerdos firmados con el gobierno chino para realizar megaobras con financiamiento proveniente de entidades de la nación asiática.

Mientras que en 2014 Brasil había importado 137.492 toneladas de peras argentinas, en 2015 y 2016 esa cifra descendió a 119.924 y 98.041 toneladas respectivamente. En lo que respecta a manzanas, mientras que en 2014 las colocaciones a ese destino fueron de 49.454 toneladas, en los dos siguientes años cayeron a 24.122 y 21.641 toneladas respectivamente.

El mercado local no tiene ni por lejos la capacidad de absorber el volumen de producción –aunque decreciente– de ambas frutas. Además, mientras que el precio recibido por los productores no alcanza, en muchas situaciones, para cubrir los costos totales, la elevada presión impositiva e ineficiencias presentes en la cadena comercial argentina hacen que el consumo interno de frutas se encuentre limitado por el alto precio final de las mismas en un contexto generalizado de pauperización social.

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