Productores hortícolas protestaron en Plaza de Mayo

Vendieron al costo 20.000 kilos de verduras y hortalizas. Reclaman por los precios bajos que reciben por su producción mientras el consumidor paga en promedio 10 veces más.

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Una feria en pleno centro: los agricultores vendieron bolsones a precios económicos y la plaza se colmó de gente buscando la oferta.

Una feria en pleno centro: los agricultores vendieron bolsones a precios económicos y la plaza se colmó de gente buscando la oferta.

04deOctubrede2017a las10:09

Al "frutazo" y "yerbatazo" se sumó ayer el "feriazo": un grupo de productores hortícolas vendieron y regalaron su producción en Plaza de Mayo. Esta modalidad de protesta se sigue replicando entre las distintas economías regionales con un punto de conflicto común: los productores reciben un muy bajo precio mientras que el consumidor paga en promedio 10 veces más.

Los productores, principalmente del cinturón hortícola bonaerense, Corrientes y Santiago del Estero, vendieron -al costo- alrededor de 20.000 kilos de verduras y hortalizas. El objetivo del reclamo, además de mostrar las diferencias entre el precio que recibe el productor y el que paga el consumidor, fue reclamar la implementación de una ley de agricultura familiar y el tratamiento del proyecto legislativo de acceso a la tierra presentado en diciembre en el Congreso.

Lo cierto es que ayer en Plaza de Mayo se mezclaron dos cuestiones de fondo, en primer lugar, los pequeños productores hortícolas de la Argentina desde hace varios años arrastran una crisis que se agravó en los últimos meses. Los intermediarios se quedan con las mayores ganancias mientras que los agricultores a duras penas sobreviven.

A esta situación se suma además que gran parte de este tipo de producción es ejecutada por inmigrantes bolivianos que trabajan en la informalidad, no son sujetos de crédito y tampoco tienen acceso a trabajar tierras propias. Se encuentran en un círculo vicioso del que no encuentran escapatoria.

Por último, los pequeños agricultores familiares también advierten que en el último año las importaciones de algunos productos, como por ejemplo la cebolla o el tomate, crecieron exponencialmente y hoy encuentran una competencia desleal en el mercado.

La otra cuestión y que ante este escenario no se puede dejar de lado es la utilización política que se le está dando a esta crisis. La protesta estuvo motorizada por la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT), una organización que forma parte de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP) y contó con la adhesión del Movimiento Nacional Campesino Indígena, de la Federación Nacional Campesina, del Movimiento de Trabajadores Excluidos, del Frente Agrario del Movimiento Evita y del Frente Agropecuario Regional Campesino. Lo cierto es que el problema de rentabilidad y malas condiciones laborales que afrontan los productores hortícolas de la Argentina viene desde hace varios años y recién ahora se comenzó a visibilizar; a la par tampoco se puede desconocer que son muchas las economías regionales que no pueden salir del laberinto, con bajos precios, altos costos, tipo de cambio deprimido y dificultades para acceder a financiación. A este cóctel se suma además que en el caso de los productores de verduras y hortalizas son en su mayoría agricultores familiares.

Ahora con la problemática puesta en escena resta esperar soluciones de fondo para esta problemática que se replica en otras producciones extensivas de la Argentina y a la par medidas concretas para la hoy postergada agricultura familiar.

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