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Claves del negocio agrícola

En una jornada organizada por la consultora D&P Agro en Chacabuco, se mostraron las claves para maximizar las ganancias económicas.

Por Prensa D&P Agro

  • claves negocio agricola

El negocio agrícola muestra a lo largo de los años que solo aquellos son capaces de lograr la mejor interacción entre el genotipo-ambiente-manejo logran los mejores resultados productivos y económicos. Pero llegar a buen puerto en este sentido no es nada fácil y se basa fundamentalmente en tener la suficiente cantidad de datos que de el soporte correcto a la toma de decisiones que a priori se deben tomar al momento de la siembra, donde la cantidad de plantas, su distribución espacial, fertilización y fecha de siembra juegan un papel definitivo en la búsqueda de la obtención de buenos resultados productivos y económicos, tanto en el cultivo de maíz como de soja.

En este sentido y con el objetivo de mostrar los resultados que se están obteniendo en una campaña marcada por problemas serios de disponibilidad hídrica, la consultora de Junín D&P Agro organizó una jornada demostrativa en la localidad de Chacabuco, donde representantes de empresas participantes y técnicos en general pudieron escuchar destacados disertantes que mostraron los resultados productivos de diferentes manejos relacionados con las interacciones antes mencionadas en los cultivos de maíz y soja. Por otra parte, se pudieron observar los diferentes materiales de ambos cultivos y su desempeño en un año caracterizado por la falta de precipitaciones en un ambiente de alta productividad.

En primer término, la Ing. Agr. Dra. María A. Rossini disertó sobre la interacción entre densidad y disponibilidad de nutrientes en el cultivo de maíz, basándose en la ecofisiología del cultivo para lograr un óptimo manejo de este. La Dra. Rossini puso de manifiesto que en el cultivo de maíz el rendimiento depende del número de granos por metro cuadrado, el cual está relacionado con la densidad y con el peso de estos, lo que está relacionado con la Tasa de Crecimiento de la Planta o TCP. La combinación de estos valores da un mínimo valor de umbral de densidad. Ahora bien, en siembras de primera existe también una alta variabilidad entre plantas, donde se presentan aquellas que son dominantes y otras conocidas como dominadas. Esta variabilidad está fuertemente relacionada con las condiciones de siembra, donde la temperatura de suelo juega un papel fundamental. Y el secreto de lograr un buen resultado económico, especialmente en ambientes de media productividad pasa por logar disminuir la variabilidad entre plantas dominantes y dominadas, lo que se puede corregir en base a aportes de nitrógeno, tipo de híbrido y disponibilidad hídrica. Esto es debido a que la posibilidad de utilizar en forma eficiente la fertilización nitrogenada depende del híbrido, pero este tipo de fertilización logra atenuar el coeficiente de variación ya que son las plantas dominadas las que mejor utilizan los aportes de fertilizante y son las que mas aportan a levantar los pisos de rendimiento y por lo tanto mejorar los rendimientos promedios.

En segundo término, el Ing. Agr. Juan Manuel Sanchez, integrante de D&P Agro mostró lo antes dicho en resultados económicos. El profesional puso de manifiesto que lograr el manejo correcto del cultivo de maíz en ambientes medios, poniendo en práctica lo antes mencionado por la Ing. Rossini lleva a que los promedios de rentabilidad puedan mejorar en un 21%. Pero si tomamos las puntas del mejor manejo para un ambiente dado contra el peor manejo para dicho ambiente, las diferencias de rentabilidad pueden llegar a los U$S 200 por hectárea. En ambientes de alta productividad estas diferencias tienden a atenuarse ya que las diferencias productivas son menores, pero en aquellos de mediana productividad las diferencias de maximizan y el costo oculto de la productividad no lograda es mucho mayor, por lo que lograr un manejo eficiente en base a datos correctos es fundamental en este tipo de producciones.

A continuación, el Ing. Agr. Mariano Luna de INTA Pergamino disertó sobre calidad de aplicación de fitosanitarios en soja. Luna comenzó su disertación diciendo que, si dividimos el cultivo de soja en tres tercios, al primero de ellos llega el 15% del producto aplicado, al segundo tercio un 45% y el resto en el tercer tercio de la planta. Esto en una buena aplicación. Pero si la misma no está bien hecha puede llegar al segundo tercio de la planta solo el 5% de la solución aplicada y esto lleva a pensar que el producto aplicado falló o que la plaga a controlar ganó resistencia al fitosanitario elegido, cuando en realidad el problema es la calidad de la aplicación. Ahora bien, de que depende la calidad de aplicación. El Ing. Luna puso de manifiesto que la misma depende de la capacidad del aplicador de saber leer las condiciones ambientales en la cual la misma se está haciendo para lograr el menor tamaño de gota posible sin que esto implique una deriva. Gotas de 200 micrones pueden darnos una eficiencia de aplicación muy buena al tercio medio con vientos menores a los 12 km por hora, pero si estos son mayores es necesario modificar el tamaño y agregar o cambiar los coadyuvantes y tenso activos de forma tal de evitar perdidas por derivas, evaporación, etcétera. Por lo tanto, los puntos fundamentales de una buena aplicación dependen de:

  • Tamaño de la gota
  • Uniformidad de esta
  • Concentración del o los principios activos en el caldo de aplicación.

Una vez manejados estos ítems correctamente y sumando a lo antes mencionado la velocidad con la que se puede trabajar en el lote y la distancia entre picos vamos a poder conocer el volumen por hectárea necesario para una correcta aplicación, por lo que queda claro que poner este último parámetro en primer termino es un grueso error que lleva a tener como resultado aplicaciones deficientes.

Como conclusión de la jornada, el Ing. Agr. Paolo De Luca, integrante de la consultora organizadora del encuentro manifestó que “quedó claro que ajustar el manejo en cuanto a densidad de plantas, tanto en soja como fundamentalmente en maíz, conocer el ambiente y el potencial de rendimiento al cual el mismo puede llegar y aplicar correctamente todos los defensivos del potencial rendimiento son claves fundamentales en lograr el éxito productivo y económico en un planteo agrícola. Estos datos tienen soporte en la red Protea (Programa de Evaluación de Tecnologías por Ambiente), que tiene como objetivo evaluar económicamente los resultados de los diferentes manejos por ambientes para poder ser implementadas en los productores asesorados por D&P Agro en particular y para la zona en general”, concluyo De Luca.

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