Los costos, el desafío que enfrenta el campo argentino para ser competitivo

Gustavo Oliverio, asesor de proyectos de la Fundación Producir Conservando, disertó en el Congreso Maizar 2018 sobre los desafíos que enfrenta el campo argentino para aumentar su rentabilidad.

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30deMayode2018a las09:00

“El costo de producción normal de un cultivo son las labores, las siembras, las semillas, los fertilizante, etc. El ´costo argentino´es el costo de las ineficiencias argentinas”, sentenció el asesor en entrevista con Agrofy News.

“Uno siempre tiene costos de transporte, pero en el caso de Argentina, estos costos han aumentado de 40% en dólares en los últimos 6 años. Es la ineficiencia del transporte que genera este incremento”, explicó el especialista. La falta de infraestructura, inversiones y de logística llevó, según Oliverio, al actual mal estado de las rutas y del sistema ferroviario y a la casi nula explotación de la hidrovía.

“Entre 2012 y 2016, la cantidad de puertos del país pasó de 25 a 35 y duplicaron su capacidad de carga, pero no tienen acceso rutero que permita hacer su uso eficiente”, lamentó el asesor. Asimismo, expresó que el complejo granario mueve más del 85% de su producción en camión, sobre distancias muy largas y sobre rutas en condiciones muy deterioradas. “Los camiones son caros y obsoletos. A un productor de maíz, le cuesta más transportar el cultivo de una hectárea sobre 400km que el arriendo anual de esta tierra”, contrastó el analista de la Fundación Producir Conservando.

Desafíos en sustentabilidad

La Fundación Producir Conservando proyecta que para 2027 la Argentina tendrá una cosecha de 160 millones de toneladas de granos, cultivando 42 millones de hectáreas, en parte en doble cultivo. Pero, “más allá de si se puede cumplir ese objetivo, sí tenemos un rumbo de crecimiento. Ahora, ¿el sistema puede ser sustentable? ¿Con qué tecnologías? ¿Podemos manejar eficientemente 160 millones de toneladas en la Argentina y ser competitivos?”, planteó.

En cuanto a sustentabilidad, “la Argentina está en una posición envidiable respecto de otros países. No hay que mirar solo las emisiones de gases, sino el balance, y nosotros tenemos mucha fijación de carbono por los cultivos de siembra directa”.

En cuanto a competitividad, dijo, “tenemos limitantes internas, y un capítulo central es la infraestructura: sobre 160 países relevados por el Banco Mundial, estamos 60 en el ranking: en el fondo de la tabla de los países que nos interesan porque son con los que competimos”. En ello, señaló, es crucial reducir en la matriz de transporte de granos la enorme participación del camión, y mínima de hidrovías y de ferrovías.

“El estado de rutas y caminos por los que circula la gran mayoría del transporte granario no es bueno; el parque automotor que los transporta es peligrosamente obsoleto, y tenemos distancias excesivamente largas: eso nos hizo aumentar de 15 a 40 dólares por tonelada el costo, en valores constantes, con la consecuente pérdida de competitividad”.

A ello se agrega el problema de la estacionalidad de la cosecha, que siempre va a estar concentrada en 5 a 6 meses, los que impacta también en la estacionalidad media de embarques. “El costo argentino es la principal limitante de la competitividad”, afirmó. “Movilizar la producción de una hectárea de maíz al puerto (400 km) equivale a arrendar el campo”.

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