La fórmula de los fabricantes de maquinaria para pisar fuerte en Europa

Varios implementaron una estrategia de vinculación que se promovió a la par de la mayor competitividad de las firmas argentinas en el mundo.

Fuente: Agrofy News
A través de joint ventures para la producción conjunta de equipos se busca consolidar la presencia de maquinaria argentina.

A través de joint ventures para la producción conjunta de equipos se busca consolidar la presencia de maquinaria argentina.

09deDiciembrede2019a las13:05

A punto de finalizar un año con sabor agridulce, las empresas del sector de maquinaria agrícola diversifican sus estrategias para profundizar su presencia en el mundo. En los últimos meses, tres pymes santafesinas cerraron acuerdos con empresas europeas para incrementar el volumen de negocios a través de la fabricación integrada de equipos en ese continente.

Aunque no se trate de una tendencia 100% nueva, sí puede afirmarse que cobró impulso de la mano de la mayor competitividad que adquirieron las firmas argentinas ante la devaluación del peso. A ello debe sumarse la vasta experiencia de las fábricas nacionales en siembra directa, una práctica que el Viejo Continente está alentando para mitigar el impacto del cambio climático.

Las estadísticas marcan luces de diferentes tonalidades en el mercado de los fierros para el campo. Es que si bien se esperaba un gran repunte por la cosecha récord, hasta el tercer trimestre el incremento de unidades vendidas en el país era de apenas el 4%. Las exportaciones, en tanto, mostraban una caída en facturación y volumen respecto a igual período del 2018 (6,2% y 4%, respectivamente). La brusca devaluación del peso, si bien alteró los costos internos, produjo un desplome de las importaciones y protegió a las industrias locales, al tiempo que las volvió más competitivas para el resto del mundo.

En este juego de luces y sombras se terminó alumbrando una coyuntura que resultó favorable para que las empresas profundizaran sus vínculos con el exterior, por ejemplo a través de joint ventures para la producción conjunta de equipos. Una de las compañías que se anotó en esta estrategia es Bernardín, que tiene su base en la localidad de San Vicente. A punto de cumplir su primer centenario de vida cerró un acuerdo para fabricar equipos en Polonia y ampliar su cartera de clientes en Europa del Este.

"A raíz de que empezamos a desarrollar no solo el mercado polaco sino todo lo que es la comunidad europea, tomamos la decisión de que lo que mandamos desde Argentina comenzamos a fabricarlo allá a partir de 2020, principalmente rastras rápidas del tipo europeo", dijo José Luis Pasquetta, titular de Alfaterra, la firma que controla la marca fundada por Andrés Bernardín en 1925. La iniciativa se realiza gracias a un convenio con la firma Awemak, localizada en la ciudad de Przedborz.

La elección de Polonia responde al hecho de que, estando dentro de la comunidad europea goza de todos sus beneficios arancelarios pero cuenta con la mano de obra más competitiva de toda la zona. Además, es limítrofe con Ucrania, otro de los países con los que Bernardín mantiene relaciones.

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Destino: Rusia

"Hoy día muchas marcas internacionales están tratando de ir ahí para fabricar, ya que tiene altos estándares de calidad con un costo aceptable", afirmó Pasquetta, quien explicó que además de los países mencionados destina parte de su producción a Chile, Paraguay, Bolivia, Nigeria y Rusia, entre otros destinos. Justamente en el gigante euroasiático desembarcará en breve Super Walter, una pyme familiar que desde 1957 está instalada en Las Parejas. Gracias a la intermediación de una consultora alemana, firmó en la última Agritechnica (una de las ferias anuales más importantes del sector) un convenio con Almaz, una fábrica con base en el sur de la Siberia Occidental.

"Es un acuerdo que va de menor a mayor, por un plazo de cinco años. Al principio ellos nos compran las sembradoras completas y luego van viendo qué parte pueden desarrollar allá", describió Adrián Scarpeccio, socio de Búfalo SA, la empresa madre de Super Walter.

El entendimiento establece una primera tanda de 20 unidades en el plazo de 12 meses, para luego ir incrementando esa cantidad en el orden del 20% anual. "Nos ayuda sobre todo porque ellos compran en la temporada que acá no se trabaja mucho, desde enero a mayo", aseveró el empresario.

Scarpeccio agregó que además de este convenio están por rubricar otro con una fábrica alemana, para producir una máquina especial que se ajusta a las exigencias de la comunidad europea, que está poniendo mayores controles en lo que refiere a las pautas ambientales.

No hay dos sin tres

A estos dos casos vale sumar a Ombú, que en agosto cerró un acuerdo de similar naturaleza con una firma francesa, sumando así el tercer país con el que plantea este tipo de operaciones: desde 2011 lo hacen con Sudáfrica y desde 2016 con Rusia. "La propuesta que se dan las empresas no es ir a vender un producto sino estar abierto a este tipo de producciones integradas, en conjunto", planteó su gerente de Comercio Exterior Danilo Gribaudo.

Gracias a estos entendimientos, Ombú logró volver a registrar una actividad importante en materia de comercio exterior, después de varios años con números muy lejanos a los del 2009 o 2010, cuando tuvieron su pico de facturación en el extranjero.

Gribaudo señaló que "cada vez más el mundo quiere producir en su propia tierra", por lo que pronosticó un futuro optimista para el sector, de gran tradición en el país. Con una economía como la argentina urgida de divisas, la alternativa de explorar este tipo de acuerdos suena como muy factible para los próximos años.

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