Cumplió el deseo de su madre y ahora los limones Carmencita recorren el mundo

Luz no sabía cuántos kilos de limón llevaba cada caja; sin embargo, con el tiempo logró cumplir el sueño de su madre y actualmente exportan limones desde Tucumán a quince países.

Por
Cumplió el deseo de su madre y ahora los limones Carmencita recorren el mundo
24deMarzode2020a las16:13

En el marco de un contexto marcado por el COVID-19 resulta oportuno conocer historias y ejemplos que demuestran que la unión hace la fuerza.

Uno de ellos, es el caso de Luz María Santos Bollea. Ella no sabía nada del limón, pero junto a sus hermanos se propuso concretar el sueño de su madre, quien luchaba contra una dura enfermedad: que los limones tucumanos Carmencita estén presentes en las góndolas del mundo.

Todo comenzó en 1954 con la creación de la primera planta industrial de limón en Tucumán, la citrícola San Miguel, hoy exportadora número 1 del mundo. En 1993 la familia vende la citrícola dividiendo sus tierras entre sus herederos. Es así como nace TerriCitrus de la mano de su fundadora y presidenta Carmen Bollea Mata quien iniciando la compañía con una finca de 90 hectáreas logra implementar un crecimiento exponencial de la misma contando hoy con más de 900 hectáreas plantadas de limón.

Y actualmente Luz está al frente de la gerencia comercial y administrativa de TerriCitrus, una empresa productora y exportadora de cítricos. 

De Tucumán al mundo

Hasta 2016, Luz no tenía idea sobre cuantos kilos de limones entraban en una caja. Todo cambió a partir de ese año, donde la empresa comenzó a enfrentar un gran desafío. “Estaba en Estados Unidos estudiando, y cuando regresé, mi madre se enfermó. Tuvimos que mudarnos a Buenos Aires por un año, y en una de las charlas que tuvimos le pregunté que le quedaba por hacer a nivel profesional, y me dijo ´que limones den la vuelta al mundo´”, cuenta la cuarta generación de la empresa. Así fue, como en ese momento y en una sala de quimioterapia, “le prometí que iba a desarrollar todo el tema de la exportación”, recordó Luz.

Impulsados por el sueño y la pasión de su mamá Carmen, la joven junto a sus tres hermanos varones pusieron manos a la obra. Según comentó a Agrofy News, empezaron a preparar todos los campos, a escribirle a las empresas, y a realizar todos los pasos burocráticos necesarios para exportar. “En seis meses ya estábamos en la feria Fruit Logistic (Berlín), y ahí conocimos los primeros clientes y pudimos exportar”, señaló.

Frente a los desafíos, y muchas veces oportunidades que se presentan a lo largo del camino, reflexionó: “A veces, uno ve un emprendimiento como un monstruo o algo muy difícil. En mi caso, todo el mundo veía como imposible que, desde la sala de quimioterapia, viviendo en Buenos Aires, y no sabiendo nada del limón, podría desarrollar una empresa exportadora, pero se concretó y va creciendo año a año”.

El primer año exportaron a cinco países: Holanda, España, Italia, Ucrania, y Canadá. Luego, el segundo año alcanzaron las góndolas de diez países, y en 2019, superaron los quince países, sumando otros como Hong Kong, Estados Unidos, Grecia, Georgia, Croacia, y otros países en Europa.

Comenzaron exportando el 15% de la producción y fueron aumentando gradualmente. Iniciaron con 25 contendedores, al año siguiente con 50, y en 2019 casi 100. Este año, tienen como objetivo duplicar la cantidad, y hacer que todos los limones Carmencita lleguen al mundo.

Legado familiar

“Era la única mujer de cuatro hermanos varones, siempre me había dedicado a otra cosa y no había estado en la empresa de mi mamá. Al ver su anhelo, y la situación en la que estábamos, ni lo dudé. La mujer que se propone algo con esfuerzo, ganas, energía: lo puede lograr”, aseguró Luz con gran orgullo.

Lamentablemente, Carmen, partió al cielo después que salieron los primeros limones, tuvo la oportunidad de reunirse con los clientes y ver su sueño cumplido.

Descubrí que su sueño terminó siendo el mío, y que, por primera vez había encontrado un trabajo que me apasiona”, confesó Luz, y explicó: “La exportación une Tucumán con el exterior, son mundos distintos pero que pueden estar unidos, porque contantemente me comunico con gente de todas partes. Me parece un enriquecimiento cultural muy lindo, ya que el trabajo es la mejor manera de conocer buenas personas y hacer nuevos amigos”.

Por último, la joven tucumana que se animó a tomar las riendas de la empresa, se refirió a la inserción que tiene la mujer en el sector agroindustrial: “Está cada vez más posicionada y empoderada. Una nunca tiene que dejar de ser mujer, ya que cuando una mujer quiere parecerse al hombre dentro de las negociaciones, va a ganar una batalla, pero va a perder la guerra”, y argumentó: “Las mujeres siempre tienen que ser únicas, espontáneas, sensibles, esto es lo que nos caracteriza y diferencia”.

Temas en esta nota