Las increíbles anécdotas de la guía internacional del campo argentino: desde un científico de la NASA hasta grupos de 60 farmers, llegó a una de las cuentas más virales del mundo
Desde San Antonio de Areco, Julieta Heine Astrada acerca la cultura rural argentina a visitantes de todo el mundo
Julieta Heine Astrada nació en la Ciudad de Buenos Aires y, en su adolescencia, se mudó a San Antonio de Areco, el lugar que años más tarde se convertiría en el corazón de su proyecto. Luego se trasladó a Mercedes para estudiar el profesorado de inglés, y más tarde vivió un tiempo en el campo, en la zona de Monte Buey, Córdoba, donde afianzó su vínculo con la vida rural.

“Siempre estuve conectada con el campo, los caballos, las vacas... Mi tío administraba campos, y de chica tuve ese contacto con la vida rural”, contó Julieta. Durante muchos años trabajó como profesora de inglés —en colegios y de forma particular—. Con el tiempo, regresó a San Antonio de Areco, donde continuó dando clases. Pero fue en la pandemia donde todo cambió: “Sentí ese ahogo de pasar ocho o nueve horas frente a la pantalla. Ahí nació la necesidad de hacer algo distinto”, recordó la profesora de inglés.
Esa búsqueda fue el punto de partida de un proyecto que combina sus dos pasiones: la docencia y la cultura rural. “Volví a ver a Areco con ojos de turista y pensé: ¿Quién le muestra todo esto a los extranjeros si la mayoría de los guías de turismo locales no hablan inglés?”, confesó Julieta Heine.

Así nació su emprendimiento de experiencias para visitantes de todo el mundo. “Areco tiene una riqueza increíble: plateros, sogueros, talabarteros, artistas textiles, estancias productivas y todo lo que representa al gaucho y nuestra identidad rural”, señaló la guía de turistas.
De la docencia al turismo rural
Para concretar su idea, Julieta comenzó a formarse por su cuenta. “Empecé a comprar libros porque todo este mundo tiene un vocabulario muy específico en inglés: desde las partes de una montura hasta lo agronómico”, explicó la profesora. Esa base la traía de sus años en Monte Buey, donde había convivido de cerca con la vida rural. “Tenía mucha idea de todo en castellano, solo necesitaba traducirlo al inglés”, agregó.

Gracias a su formación y a su experiencia en el ámbito rural, hace cinco años comenzó a desempeñarse como guía turística para extranjeros. Hoy trabaja de manera freelance con distintas agencias y también organiza recorridos a medida. “A veces las agencias me marcan el itinerario, pero otras puedo diseñarlo según los intereses de los visitantes. Por ejemplo, ahora estoy preparando la llegada de 60 farmers —granjeros— de Alabama, Estados Unidos, que van a visitar tambos, invernaderos y campos productivos”, comentó Heine.
Los grupos varían: Julieta ha guiado desde matrimonios que viajan solos hasta contingentes de 40 británicos que regresan año tras año. “Es el tercer año que vienen desde Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda. Recorren campos, estancias y productores locales. Acá tenemos un centro de reproducción bovina único en Latinoamérica, con una pensión de toros ganadores de premios de la Rural. Ellos vienen a ver todo ese proceso: cómo se trabaja, cómo se produce, cómo se innova”, describió la arequera.

Para Julieta, cada visita es mucho más que un recorrido turístico. “Me encanta cuando ven las máquinas, cuando preguntan cómo trabajamos. Me llena de orgullo mostrar lo que somos. La calidad de nuestros artesanos, la del campo, la del ganado… Ellos mismos lo dicen: ‘venimos a ver la mejor carne del mundo’”, afirmó.
Un puente entre culturas: el idioma como llave del encuentro
El primer contacto con los extranjeros suele darse a través de agencias de turismo. “Trabajo con distintas agencias, pero también llegan por recomendación. Algunos me contactan porque fueron alumnos míos o porque alguien me conoce. Una vez un veterinario de Areco que trabaja en un club de polo en Estados Unidos me mandó a la familia dueña del club. Fue un contacto directo”, recordó la profesora.
Esa red de vínculos y su manejo del idioma inglés se convirtieron en su principal herramienta para conectar con el mundo. “Lo fantástico del inglés es que te permite comunicarte con cualquier persona. Han venido turistas de República Checa, Filipinas, Tailandia, Rusia, Polonia, Alemania, Holanda, Estados Unidos, incluso de Birmania. Todos se comunican en inglés, aunque no sea su lengua nativa. Es el idioma que nos conecta”, reflexionó la arequera.

