El mapa del dengue: las zonas afectadas, el rol del cambio climático y el impacto en el campo

Los fenómenos derivados del calentamiento global repercuten en la incidencia del dengue tanto en lo urbano como en lo rural.

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06deMayode2020a las13:25

"El dengue es uno de los principales problemas de salud pública en el mundo", destaca el Dr Marcelo Murolo, Jefe de Área de Gestión Estratégica de Salud de la Obra Social de los Trabajadores Rurales y Estibadores de la República Argentina (OSPRERA).

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que 80 millones de personas se infectan anualmente, cerca de 550 mil enfermos necesitan de hospitalización y 20 mil mueren como consecuencia de dengue.

Además, "se estima que para el ano 2085 el cambio climático aumentará exponencialmente el número de personas en riesgo", advierte Murolo. El vector tiene una gran capacidad adaptativa que complica día a día la situación.

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Dengue en Argentina

En Argentina, en el Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud (SNVS), se notificaron desde finales del 2019 hasta abril de 2020 43.497 casos con sospecha de dengue u otros arbovirus.

Desde OSPRERA compartieron un mapa de casos confirmados y probables en localidades con brote de dengue: "Hasta el momento se vieron afectadas 421 localidades por brotes de dengue", comenta Murolo.

Fuente: SNVS e información provista por referentes provinciales.

En total se registraron 16.822 casos probables y confirmados por laboratorio sin antecedente de viaje y confirmados por nexo epidemiológico autóctono. También hay 1.391 casos confirmados y probables con antecedente de viaje a otras jurisdicciones o localidades que no se hallan en brote y 794 casos confirmados y probables en investigación.

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Hasta el momento, se registraron en diferentes sitios del territorio nacional la presencia de 3 serotipos: 70% correspondió a DEN-1, 27% a DEN-4 y 3% DEN-2.

A continuación se puede ver la incidencia acumulada de dengue (casos confirmados y probables) cada 100.000 habitantes según provincia de residencia que registran casos autóctonos.

"Con lo notificado hasta el momento, la provincia de Misiones registra la mayor incidencia acumulada del período con 207,5 casos por cada 100 mil habitantes, seguida por La Rioja, Jujuy y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con tasas de 166,9, 131,5 y 120,5 respectivamente", destacan desde OSPRERA.

Fuente: OSPRERA con datos del Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud.

Al analizar la curva epidémica de dengue sin antecedentes de viaje (por semana desde el 1º de enero) se observa que en el NEA se registra en Misiones un aumento desde las primeras semanas del 2020.

A partir de la semana 4 comienza a aumentar el número de casos en Formosa y a partir de las semanas 7/8 aumentan los casos en Chaco y Corrientes.

Entre las semanas 9 y 12 se produce el mayor número de casos notificados en la Región a expensas de Misiones, Chaco y Corrientes (Formosa notificó muy pocos casos luego de la semana 8).

Amalia Lagerheim, consejera CREA en la regional INTA Chaco-Formosa y presidenta de Chafor (Confederación de Sociedades Rurales de Chaco y Formosa), contó que en las zonas rurales hay todo tipo de mosquitos pero por suerte no la variedad que transmite el dengue, que es el Aedes Aegypti.

Esto tiene que ver con que el mosquito Aedes se reproduce mayormente en aguas limpias: "Es importante destacar que este mosquito no se cría en charcos, zanjas, lagos, lagunas o ríos. En esos lugares pueden ser criaderos de otras especies de mosquitos que no transmiten estas enfermedades", explica Murolo.

Lagerheim agrega que el otro tema es que no hay aglomeración de gente para que se transmita, algo que si ocurre en las poblaciones urbanas, en donde el tema ganó protagonismo.

Qué se conoce del dengue

Desde OSPRERA explican que el dengue es una enfermedad viral transmitida por la picadura del mosquito Aedes Aegypti, cuando el mosquito se alimenta con sangre de una persona enferma de dengue y luego pica a otras personas les transmite esta enfermedad.

El contagio solo se produce por la picadura de los mosquitos infectados, nunca de una persona a otra, ni a través de objetos o de la leche materna. Sin embargo, aunque es poco común, las mujeres embarazadas pueden contagiar a sus bebés durante el embarazo.

"Como no existen vacunas que prevengan el dengue ni medicamentos que lo curen, la medida más importante de prevención es la eliminación de todos los criaderos de mosquitos, es decir, de todos los recipientes que contienen agua tanto en el interior de las casas como en sus alrededores", destaca el Dr Murolo, quien además es director de la Región 1 de Salud de la Municipalidad de La Matanza, en la provincia de Buenos Aires. 

Lo que sucede es que muchos de los recipientes donde el mosquito se cría no son de utilidad (latas, botellas, neumáticos, trozos de plástico y lona, bidones cortados): "Estos recipientes deben ser eliminados", recomiendan.

Si los recipientes no pueden eliminarse porque se usan de modo frecuente debe evitarse que acumulen agua, dándolos vuelta (baldes, palanganas,- tambores) o vaciándolos frecuentemente (portamacetas, bebederos).

El mosquito que transmite el dengue, el zika y la fiebre chikungunya vive en nuestras casas y en sus alrededores.

En OSPRERA explican que el Aedes aegypti tiene distintas etapas de desarrollo: los huevos, las larvas, las pupas (etapas que transcurren en el agua) y los mosquitos adultos (cuando ya pueden volar).

Se crían en lugares sombríos y húmedos: "Los sitios oscuros aseguran que el agua de los recipientes no sobrepase ciertas temperaturas que serían letales para los huevos, larvas y pupas".

Cuando son adultos requieren de humedad para sobrevivir mayor tiempo, así los pastos altos son un ambiente ideal para refugio del Aedes aegypti.

En este sentido, cualquier recipiente capaz de acumular agua puede convertirse en un criadero pero algunos pueden producir gran cantidad de mosquitos.

Por ejemplo, las cubiertas de automóviles son excelentes lugares para el desarrollo de estos insectos, tanto por su forma (que impide volcar el agua), su material (aislante) y su color oscuro que permite mantener la temperatura adecuada. Pero también otros objetos que están dentro de nuestras casas pueden ser criaderos, como los floreros, los portamacetas o bebederos de mascotas. Por eso, este mosquito también se puede criar en un departamento.

La amenaza del cambio climático

La gran capacidad adaptativa del vector, el uso intensivo de insecticidas con la consecuente aparición de resistencia, el cambio climático y la circulación de los cuatro serotipos del virus DEN en las Américas complican día a día la situación.

Murolo advierte que los fenómenos derivados del calentamiento global conducen a diferentes combinaciones de cambios de temperatura y humedad cuyas repercusiones son heterogéneas en la incidencia del dengue tanto en lo urbano como en lo rural.

Estos aspectos "requieren mayores esfuerzos entre actores sociales nacionales y jurisdiccionales para una mayor gobernabilidad ambiental", destaca.

La estacionalidad de la transmisión es un aspecto a considerar teniendo en cuenta que los vectores han desarrollado estrategias para sobrevivir el invierno y en periodos de sequía.

"Si bien el clima es un determinante de esa estacionalidad, las condiciones materiales de vida y el entorno físico son modificadores importantes del clima a nivel de campo por la variedad de microclimas que se conforman donde el Aedes aegypti utiliza estrategias para explotar y maximizar las ventajas a su favor", concluye Murolo.

Frente a la amenaza, el INTA crecó un bioinsecticida que elimina las larvas del mosquito del dengue. El producto se basa en una bacteria, que enferma a las larvas de los mosquitos.

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