Día mundial contra el trabajo infantil: un niño necesita educación, no empleo

El ingreso temprano al mercado laboral está estrechamente ligado a la pobreza y a estrategias de supervivencia. Esto limita o directamente excluye a los niños del sistema educativo.

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El trabajo infantil rural sigue siendo una de las principales preocupaciones en muchas partes del mundo.

El trabajo infantil rural sigue siendo una de las principales preocupaciones en muchas partes del mundo.

12deJuniode2020a las15:14

El trabajo infantil se infiere de actividades visibles, invisibles y también ocultas, estando el ingreso temprano al mercado laboral estrechamente ligado con la problemática de la pobreza y con las estrategias de supervivencia, que son llevadas a cabo por las familias de los sectores de la sociedad que no alcanzan los medios necesarios para asegurar la satisfacción de sus necesidades básicas.

Los niños y niñas que trabajan constituyen un núcleo considerable de quienes realizan trabajos en condiciones de gran precariedad, de riesgo, sin cobertura social ni legal, y en general, no tienen acceso a una educación y atención de la salud adecuada, ni a la recreación.

Dada su fragilidad, inexperiencia y falta de información o de conocimientos sobre la materia, los niños y niñas afrontan altos riesgos laborales. La incorporación prematura en el trabajo ocasiona un desgaste precoz y la aparición temprana de patologías crónicas; incluso, cuando realizan tareas ligeras antes de la edad apropiada o durante un número de horas excesivo.

La situación de los niños y niñas que trabajan se agrava cuando deben desarrollar tareas en las que el uso inapropiado de maquinarias, herramientas, sustancias químicas y otras fuentes de peligrosidad e insalubridad, afectan seriamente su salud psicofísica.

Para la OIT El término “trabajo infantil” suele definirse como todo trabajo que priva a los niños de su niñez, su potencial y su dignidad, y que es perjudicial para su desarrollo físico y psicológico.

Alude al trabajo que es peligroso y prejudicial para el bienestar físico, mental o moral del niño; interfiere con su escolarización porque lo priva de recibir educación, o les exige combinar el estudio con un trabajo pesado y que insume mucho tiempo.

En la Argentina el “trabajo infantil” es toda actividad realizada por personas menores de 16 años en todas sus formas. De acuerdo a la Ley N°26.390 queda prohibido el trabajo de las personas menores de dieciséis (16) años en todas sus formas, exista o no relación de empleo contractual, y sea éste remunerado o no.

La modernidad, la difícil situación económica y social, la atracción que ejercen las grandes urbes, la pobreza y la falta de empleo, entre otras causas, han provocado una significativa disminución de la población económicamente activa agraria.

La detección del trabajo infantil en el medio rural presenta distintas dificultades, por transcurrir dentro del ámbito familiar o efectuarse por períodos limitados, en condiciones de extrema precariedad. En este medio, los miembros de la familia trabajan como jornaleros o en parcelas propias, donde el sistema económico está organizado apenas para la sobrevivencia, por lo que en estas condiciones, los niños y niñas trabajan tan prolongada y arduamente como sus padres.

Una de sus características habituales es la inserción de los niños en el trabajo junto a sus padres, sobre todo en aquellas familias en que los adultos perciben un salario por un trabajo por cuenta propia. Esta modalidad que es el resultado de una forma de subsistencia en situaciones de pobreza y que está inserta dentro de la misma cultura, no está percibida como trabajo infantil rural, lo cual sumado a las situaciones reales de pobreza extrema ocultan el grado de explotación de dicho trabajo.

Esta situación es muy frecuente a temprana edad en ciertas actividades de cosecha y en el procesamiento de ciertos productos agrícolas, floricultores y horticultores.

Ver notas sobre educación rural

 

Consecuencias del trabajo infantil rural

La OIT hace mención a que, prácticamente, todos los indicadores sociales de bienestar infantil, revelan altas tasa de mortalidad, desnutrición, invalidez y analfabetismo en las zonas rurales.

Entre los efectos es que algunos niños pueden trabajar algunas horas al día e ir a la escuela, pero en otros casos en que trabajan todo el día o por la estacionalidad de las cosechas, están imposibilitados de asistir al colegio.