Diez preguntas a Bumper Crop, uno de los principales influencers del campo argentino

"Veo con beneplácito que se puedan escuchar las voces de mucha gente que pertenece al sector (productores y profesionales) que puede contar desde adentro lo difícil que es producir en la Argentina", destaca José Alvarez, conocido en las redes como Bumper Crop.

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Diez preguntas a Bumper Crop, uno de los principales influencers del campo argentino
01deAgostode2020a las06:40

José Alvarez, conocido como Bumper Crop, es un productor agropecuario con 25 años de trayectoria que en poco tiempo se convirtió en uno de los principales influencers del sector.

En diálogo con Agrofy News, comparte su visión sobre la actualidad del campo y las críticas que recibe el sector desde distintos ámbitos de la población.

Ver también: Los Twits más vistos de Bumper Crop

Entrevista a Bumper Crop

- ¿Cómo ves la relación del campo con la ciudad? 

Creo que la relación del campo con la ciudad no depende de la situación geográfica, sino del nivel de educación. En las encuestas que se han hecho, se percibe que la imagen del sector agropecuario aumenta a medida que aumenta el mayor nivel educativo y la mayor independencia económica de los encuestados.

Lo mismo ocurre cuando se compara la misma situación en otros países. No es casual que la Argentina tenga los niveles de pobreza que tiene a pesar del nivel de recursos con los que cuenta el país, el cual es el tercero en importancia dentro de los 200 que existen.

 - ¿Qué te parece que se podría hacer para mejorar el vínculo?

En este sentido, estoy convencido que la imagen se mejora justamente con mayor educación y mayor conocimiento de la actividad y su importancia como generadora de riqueza genuina, que es la que permite luego el desarrollo de todas las otras actividades económicas.

Si la imagen es mala, mucho tiene que ver la campaña que hace el mismo Estado desde el discurso que emplea para justificar el inédito nivel de impuestos al que somete al sector y en los textos que le dan a leer a los estudiantes en la escuela secundaria.

 - ¿Cómo ves tu rol de influencer dentro del sector agropecuario? ¿Por qué crees que se generó tanto alcance?

Yo jamás pretendí influenciar a nadie. Y mucho menos lucrar con ello. No lo hice nunca, ni lo voy a hacer jamás. No hablo en representación de nadie más que de mí mismo. Pero sí doy mi opinión.

Veo sí con beneplácito que se puedan escuchar las voces de mucha gente que pertenece al sector (productores y profesionales) que puede contar desde adentro lo difícil que es producir en la Argentina. Porque de eso, pocas veces se habla.

¿Cuántas veces vimos de manera explícita un margen bruto y neto en donde se indique la participación del Estado en las ganancias del productor? Pocas. La Fundación FADA lo viene haciendo desde años, pero hay que insistir. Mucha gente bienintencionada de la sociedad no lo conoce.

 - Desde tu visión como productor, ¿Qué te parece que hizo mal el sector para recibir múltiples acusaciones desde el "afuera"?

Si hizo algo mal, fue quedarse impávido durante décadas mientras otros construían un relato difamatorio que hiciera más digestible la exacción impositiva.

 - ¿Cómo tendría que ser para vos la política que se aplica al agro?

Debería ser la misma que se aplica en países que funcionan viviendo de la Agroindustria. Yo siempre cito a Australia, Canadá, Nueva Zelanda y el interior de los Estados Unidos.

Ellos viven de la Agroindustria, producen alimentos de calidad, los producen en gran cantidad y los exportan a todo el mundo, generan divisas que luego inyectan y permiten que se mueva toda la economía, tienen muy poca pobreza, tienen mínima desocupación y un estándar de vida envidiable.

Eso lo logran con una presión fiscal del 25/30% y con descuentos de impuestos para promover la inversión, además de una infraestructura de Primer Mundo.

Son, además, los países con más futuro económico del globo dada la estratégica importancia de la producción de alimentos, porque como dije en otras oportunidades, somos 7.750 millones de personas, y camino a ser 9.000 millones en el año 2050, que comemos de 2 a 4 veces por día, los 365 días del año, de acá a la eternidad, y cada vez en mayor cantidad y mejor calidad.

 - En tu caso particular, ¿cuánto impactaría sobre la producción una mejor política sectorial (como menores impuestos)?

Impactaría de una manera tal que duplicaríamos la producción en poco más de una década. Pasaríamos de producir alimentos para 400 millones de personas a producirlos para 800 millones, mediante el mayor uso intensivo de insumos, sobre todo fertilizantes, por la mejora de infraestructura, sobre todo en términos de riego y drenaje, y por la incorporación de millones de hectáreas que hoy son inviables económicamente por la presión fiscal.

Eso redundaría en la creación de millones de empleos productivos cada vez mejor pagos y de mejor calidad.

 - ¿Sos optimista o pesimista sobre el futuro del agro en Argentina? ¿Y del país en general?

No lo sé. Quiero serlo. Pero depende de la sociedad y de que llegue finalmente a la conclusión de que la única manera de salir de la pobreza y la mediocridad es mediante el trabajo, el estudio y el esfuerzo.

 - ¿Qué diferencia te gustaría remarcar más sobre la producción de Estados Unidos y la local?

Es una comparación que ya he hecho y que para algunos resulta odiosa, pero es realmente triste porque marca la diferencia que dos sociedades pueden lograr con algo similar. Aquello está híper desarrollado, y sin embargo, no para de crecer en producción y en nivel de vida de sus habitantes rurales, los que además gozan de la mejor infraestructura del mundo, mientras que acá, no podemos crecer porque nos quitan toda la rentabilidad que generamos y tenemos caminos de tierra que se inundan, no tenemos trenes, no tenemos escuelas, no tenemos salas de primeros auxilios ni hospitales de calidad y ni siquiera podemos dejar un bolsón en el medio del campo.

 - Hubo cruces con periodistas del sector agropecuario, ¿cuál es tu postura?

Si hay algo que me caracteriza es no tener la necesidad dialéctica de recurrir a insultos para defender mi pensamiento. Nunca insulté a nadie, y sin embargo, he tenido que leer insultos de todo tipo de parte de otras personas hacia mí.

Si para alguien, llamar a las cosas por su nombre es violencia, eso no hace más que indicar que hay un desconocimiento preocupante acerca de los métodos de producción, de la economía básica o del origen de la riqueza.

Que alguien piense, por ejemplo, que pedir un tipo de cambio único, que es lo normal para cualquier país que produce bienes que se exportan, es la causa de la inflación, y no lo es la emisión de dinero sin respaldo para cubrir el déficit fiscal generado por el infernal gasto destinado a comprar votos mediante subsidios, denota una absoluta ignorancia acerca de cómo funciona la economía.

Otro tanto ocurre con las discusiones acerca de la propiedad privada y el capitalismo. Estar discutiendo en pleno siglo XXI si hay que respetar la propiedad privada luego de haber presenciado durante décadas la destrucción económica, cultural y moral de más de 40 países -de los orígenes y culturas más diversas- en donde se instauraron las ideas de quienes insisten en plantear estos debates perimidos y destruidos por la evidencia empírica, eso sí que constituye verdadera violencia.

Violencia es robar, y violencia es también justificar el robo.

Capítulo aparte merece también la discusión de la Agricultura y Ganadería Moderna, la Genética y la Biotecnología. 

Intentar plantear un debate en donde se busca prohibir la utilización de las ciencias y las tecnologías que permitieron a la humanidad llegar a producir la cantidad de alimentos que la población mundial entera necesita para vivir cada vez más y mejor, y al menor precio de la historia, también es violencia.

Diez mil años nos llevó a los hombres alcanzar a producir los alimentos necesarios para todos. Eso ocurrió recién en 1990. Hoy producimos 1,4 veces lo necesario. Burlarse de las decenas de miles de científicos que dedicaron su vida entera a la investigación, de las empresas que reinvirtieron todas sus ganancias en investigación y desarrollo, y de los millones de agricultores de todo el mundo que dedican su vida entera a alimentar al resto de la humanidad levantándose todos los días a cuidar y proteger cultivos a merced de las inclemencias climáticas y a arriesgar su capital, también es violento.

 - ¿Es lo mismo Bumper Crop y José Álvarez?

Si, yo siempre fui igual.

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