Sequía y múltiples focos de incendio en el norte: "Tanto la ganadería como la agricultura están perjudicadas"

Estiman que bajará la producción en la provincias donde hay sequía. Cuál es la situación en Formosa y Chaco.

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Sequía y múltiples focos de incendio en el norte: "Tanto la ganadería como la agricultura están perjudicadas"
06deAgostode2020a las07:59

La falta de precipitaciones mantiene en vilo a los productores de varias provincias norteñas del país. A la sequía se le suma la falta de reservas y los incendios, que se llevan miles de hectáreas. Tanto Chaco como Formosa se vieron fuertemente afectadas por contingencia climática, y sus productores aseguran que las consecuencias impactarán fuertemente en la producción.

“La situación que estamos pasando es crítica. Hay gente que está muy mal”, sostiene Gladys Vicentín, vicepresidenta de la Sociedad Rural de Chaco, y cuenta que la sequía daña a toda la provincia chaqueña por igual. “No hay ningún pedacito que te pueda decir que llovió y está bien”, agrega.

Ante la sequía, muchos productores debieron sacar a los animales del campo, debido a que se quedaron sin pasto y las reservas de agua se secaron. “Hay pozos y perforaciones, pero por la escasez de lluvias, las napas de agua bajaron”, precisa la dirigente, quien resalta que en esta época del año no es normal una sequía tan grande. Aunque afirma que aún no hay mortandad de animales, sí hay pérdidas. “Tanto la ganadería como la agricultura están perjudicadas con todo esto”, añade y explica que aún no es posible sembrar, ya que falta humedad.

La falta de precipitaciones afecta a todas las actividades y todos los productores, ya sean grandes, pequeños o medianos. Incluso, hay áreas donde la situación se volvió aún más dramática. Vicentín aclara que en diciembre fue la última vez que llovió en el sudoeste de la provincia, donde tiene un campo. “Encima no fueron lluvias grandes, así que ahora está todo seco”, puntualiza.

Debido a las actuales circunstancias, desde la Sociedad Rural de Chaco le presentaron a mediados de julio una carta al subsecretario de Ganadería de la provincia pidiendo que se declare emergencia agropecuaria en la provincia.

Situación en Formosa

Una situación similar se está viviendo en Formosa, donde la provincia está en emergencia hídrica por falta de agua. “Lo que pasa en Formosa es más grave que en Chaco, porque ellos ahora empezaron con las sequías, nosotros venimos sin agua desde febrero prácticamente”, sostiene Roberto Consolani, vocal de la mesa ejecutiva de CRA (Confederaciones Rurales Argentinas) e integrante de la Asociaciones Rurales de Chaco y Formosa (CHAFOR).

El productor asevera que como consecuencia del arrastre de la sequía, que lleva más de medio año, no fue posible realizar las previsiones para el pastoreo de invierno. “La sequía se fue acentuando y en marzo mi campo parecía como si estuviera en julio o agosto, por el pasto marrón”, reflexiona.

A la sequía se sumó que las temperaturas del invierno formoseño son más bajas que otros años. “Eso terminó llevándose el poco pasto verde que había”, se lamentó Consolani. Para colmo, se suma otro agravante: los incendios frecuentes, que se llevan por delante miles de hectáreas de campo. “La reserva que teníamos para el invierno, se fue con el fuego. La situación es dramática. Hay mucha angustia”, insiste.

Él mismo tuvo tres incendios en su campo este año. “Por más que tengas los alambrados limpios, la voracidad del fuego y el viento hacen que vuele el pasto prendido”, detalla. En total se le quemaron 300 hectáreas y tuvo que reponer 2500 metros de alambrado, con lo que implican los costos de postes, varillas y mano de obra.

Si bien la mortalidad por el momento no es alta, asegura que en algunos campos de pequeños productores ya se notificaron muertes de animales. “Todos están con pastos secos y no tienen nada de reservas. Los verdeos de inviernos no están y el fuego se llevó la última reserva que teníamos”, sintetiza.

En relación a cuándo terminará la emergencia, el panorama no es positivo. “No estamos esperanzados en que esta situación mejore en el corto plazo”, confiesa Consolani. Siguiendo otros años, lo habitual es que las lluvias comiencen recién en octubre. “Tenemos una incertidumbre muy grande. No estamos en época de lluvia y acá el invierno es muy seco. Puede que se arme un frente de tormenta, pero con dos o tres milímetros no alcanza”, indica.

A su vez el impacto de la situación actual se verá en el largo plazo. Habrá una baja en la productividad del rodeo y mermará la cantidad de terneros el año que viene, explica. “Muchas de las hembras en producción están con poco pasto, los terneros están en plena lactancia y estamos en época de cría. El animal necesita buena alimentación”, define el dirigente, quien calcula que la merma será de un 15%, claro que variará dependiendo de cada productor.

Ante la falta de alimento, cuenta que en la zona recurren a cualquier tipo que encuentren: semilla de algodón, cascarilla, arroz, rollos, maíz y otros granos.  “Es alimentación de mantenimiento, pero no alcanza. Nada reemplaza al pasto”, completa.

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