Recomendaciones de manejo para potenciar la producción de trigo

Técnicos del INTA Diamante especificaron pautas para maximizar el rendimiento del cultivo. La elección de cultivares, el cultivo antecesor y el uso de bioinsumos son aspectos a tener en cuenta.

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Recomendaciones de manejo para potenciar la producción de trigo
10deSeptiembrede2020a las10:00

El cultivo de trigo fue mostrando su evolución en superficie sembrada y en rendimiento. Esta campaña no fue la excepción, pero para garantizar buenos resultados es importante tener en cuenta diferentes pautas de manejo. 

Para potenciar la producción se deben tener en cuenta diferentes variables de manejos. En este sentido, el INTA Diamante y Paraná realizaron trabajos que determinaron como el efecto de las lluvias de otoño, la fertilización, la elección de cultivares, el cultivo antecesor, las enfermedades y el uso de bioinsumos, tienen un impacto notable sobre el rendimiento.

“Si bien fueron estudiadas e informadas una gran cantidad de variables, sólo la mitad de ellas generan incrementos importantes y significativos al rendimiento”, señaló Juan Manuel Pautasso, jefe de la Agencia Diamante del INTA. También agregó: “Entre las que se encuentran la situación hídrica de la campaña, la elección de variedades con potencial, uso correcto de fungicidas, cultivo antecesor y un adecuado diagnóstico de fertilización”.

En base a estas variables, el técnico señaló que una buena recarga del perfil del suelo durante el otoño, sumado a bajas precipitaciones durante el período crítico de crecimiento de la espiga, son las condiciones ambientales más favorables para la obtención de altos rendimientos de trigo. En este sentido, analizó que cuando el agua fue limitante, un mejor manejo del resto de las variables se tradujo en un incremento del rendimiento en 422 kilos de trigo por hectárea, mientras que cuando el agua no limitó el rendimiento, el incremento promedio fue de 1947 kilos de trigo por hectárea.

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En cuanto al impacto del cultivo antecesor, Pautasso señaló que cuando este fue soja el trigo rindió 497 kilos más por hectárea en relación al antecesor maíz. “Esta diferencia se redujo a 300 kilos por hectárea cuando se utilizó fertilizante nitrogenado”, aseguró.

Por otra parte, se seleccionaron los seis últimos ciclos agrícolas (2014-2019) y se observaron los cultivares que, al menos, se repetían por tres años para poder arrojar un análisis. Este reflejó que los cultivares de CL rindieron 126 kilos por hectárea más que los CC. Ahora, si se comparan los 15 mejores cultivares de CL versus las 15 mejores de CC la diferencia se incrementa a 229 kilos de trigo por hectárea, describió Pautasso.

“El simple hecho de elegir ‘entre los mejores’ cultivares genera un impacto alto en el incremento del rendimiento: 747 y 1040 kg de trigo por hectárea para los CC y CL, respectivamente”, agregó.

Enfermedades

Las enfermedades foliares son una variable a tener en cuenta. La Agencia Diamante evaluó 15 ensayos durante cuatro ciclos agrícolas: tres sobre trigos susceptibles a roya (S), ocho sobre trigos moderadamente susceptibles (MS) y cuatro sobre trigos con reacción de resistencia a roya (R).

“La respuesta a la aplicación de fungicidas dependió del perfil sanitario (tipo de reacción frente a roya) y tuvo un rango entre 269 y 1362 kg de trigo por hectárea”, detalló Pautasso. Si se analiza la respuesta a la aplicación realizada en el momento óptimo fue de 934 kilos de trigo por hectárea, mientras que el retraso en la aplicación, cultivo en grano pastoso, no generó incrementos en el rendimiento.

Importancia del diagnóstico

Cabe destacar la importancia de contar con esta información sobre el análisis de suelos. El diagnóstico de fertilidad debe ser interpretado y utilizado agronómicamente para proveer los nutrientes que necesitan los cultivos, explicaron desde INTA.

“A partir de ensayos de fertilización, realizados durante 10 ciclos agrícolas, se obtuvo un modelo de que se está validando a campo”, expresó Pautasso. En este sentido, los resultados revelaron que la respuesta al agregado de nitrógeno (N) fue de 1334 kilos de trigo por hectárea, el uso de CAN (nitrato de amonio) frente a urea incrementó el rendimiento en 91 kilos por hectárea. 

En cuanto a la incorporación de fósforo (P) se produjo un aumento promedio del rendimiento de 544 kilos por hectárea, pero al separar los ensayos con niveles de fósforo Bray por encima y por debajo de 15 ppm las respuestas a la fertilización fueron de 163 y 707 kilos de trigo por hectárea respectivamente.

“Al comparar el uso de fuentes “tradicionales”, como superfosfato triple (SFT) o fosfato diamónico (FDA) frente a otras fuentes con polifosfatos de amonio, no se registró un beneficio extra, mientras que el agregado de azufre (S) generó un aumento de 189 kilos de trigo por hectárea”, concluyeron desde el INTA.

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