Dos científicas ganaron un premio internacional por sus estudios sobre patógenos

Daiana Capdevila y María Eugenia Segretin fueron destacadas con el “Premio Ben Barres” otorgado por tres instituciones científicas de Estados Unidos, Alemania y Reino Unido.

Por
Dos científicas ganaron un premio internacional por sus estudios sobre patógenos
26deNoviembrede2020a las14:56

La ciencia argentina una vez más fue reconocida en el mundo, esta vez por el trabajo sobre patógenos. Se trata de Daiana Capdevila, investigadora del CONICET en la Fundación Instituto Leloir (FIL), que estudia la resistencia de bacterias a los antibióticos y al sistema inmune; y de María Eugenia Segretin, investigadora en el Instituto de Investigaciones en Ingeniería Genética y Biología Molecular “Dr. Héctor N. Torres” (INGEBI), que depende del CONICET, y cuyas investigaciones apuntan a revelar la base molecular de la interacción entre las papas y el patógeno que causó la gran hambruna irlandesa de mediados del siglo XIX y continúa provocando estragos en el agro; explicó la publicación de la Agencia CyTA-Leloir.

Estas dos investigadoras fueron reconocidas por la organización “eLife” fundada en 2011 por tres institutos de Estados Unidos, Alemania y Reino Unido. Capdevila fue premiada por su trabajo en el estudio a la resistencia de bacterias a los antibióticos y al sistema inmune, mientras que Segretin la investigación en el sistema inmune de las plantas de papa.

Ambas investigadoras del CONICET fueron seleccionadas por sus proyectos y al salir ganadoras del premio, este les permite financiamiento. De esta manera buscan crear un ambiente más inclusivo en las ciencias, detalla la agencia. 

“Recibir este premio es una gran alegría porque nos da recursos necesarios para hacer más experimentos e impulsar así nuestra línea de investigación”, afirmó Capdevila, jefa del Laboratorio Fisicoquímica de Enfermedades Infecciosas en FIL. Al mismo tiempo agregó que el Premio Ben Barres refleja lo que es necesario en ciencia: valorar los desarrollos no como cosas en el vacío sino como el producto del esfuerzo colectivo en un contexto que plantea dificultades particulares.

Por su parte, Segretin sostuvo a CyTA-Leloir: “El Premio Ben Barres nos permitirá acceder a las tecnologías de vanguardia para abordar el objetivo de la investigación que llevó adelante, además de generar un contexto interesante para el establecimiento de nuevas colaboraciones y futuros desafíos”.

Para poder postularse al premio es importante haber publicado un avance de la investigación en la organización. Capdevila lo hizo en 2018 al mostrar cambios a nivel atómico que ocurren en una proteína llamada AdcR presente en el neumococo (Streptococcus pneumoniae).

“Mi enfoque es tratar de entender desde una perspectiva de la biofísica cómo pequeños cambios en la posición y el movimiento de los átomos en algunas moléculas permiten que las bacterias adquieran esa resistencia y a partir de ese conocimiento desarrollar nuevas estrategias antimicrobianas”, indicó Capdevila.

Segretin investiga sobre el Phytophthora infestans, agente causal de la enfermedad conocida como tizón tardío. Centró su investigación en el estudio de las proteínas oomicete y cómo interactúan con proteínas de la planta para promover la infección y colonización en variedades de papa que se cultivan en Argentina.

“Estas proteínas pueden ser reconocidas por receptores inmunes presentes en algunas plantas y ese reconocimiento es crucial para la resistencia al patógeno. Allí radica la importancia de estudiar la variabilidad de estas moléculas presentes en poblaciones locales del patógeno”, puntualizó Segretin.

“El desafío actual es generar conocimiento y utilizarlo para el desarrollo de estrategias novedosas que permitan proteger a los cultivos frente a diversos patógenos, con menor impacto ambiental y mayor eficiencia”, concluyó Segretin.

Temas en esta nota

Seguí leyendo