Dedicó su vida a estudiar las abejas y las flores de Córdoba y es pionero en clasificar mieles: produce 100 mil kilos por año

Claudio Jaroszewski vive en San Marcos Sierras y hace 15 años abrió un parque temático en un bosque autóctono con más de 20 especies de árboles donde capacita gratuitamente a escuelas.

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Claudio tiene más de 4 mil colmenas y con esa materia prima produce miel orgánica, licores y cremas.

Claudio tiene más de 4 mil colmenas y con esa materia prima produce miel orgánica, licores y cremas.

30deNoviembrede2020a las16:38

La historia de Claudio tal vez la conocí sin darme cuenta hace unos años, cuando fui de turista a San Marcos Sierras. Cuando llegás a ese paisaje de paz y armonía total con la naturaleza, es imposible no conectar con todo lo que hace al lugar, incluyendo su producción regional: mieles, dulces caseros, vinos, escabeches, alfajores, postres, licores, quesos, son algunas de las ofertas típicas de esta zona.

Recuerdo que no me llevé miel a casa, pero sí la probé, y a partir de ese momento recorro los locales de Rosario en busca de ese tipo particular de producto, que no era lo que estaba acostumbrada a consumir. “El consumidor es 100 veces más consciente de lo que era 10 años atrás”,  dijo Claudio en la entrevista con Agrofy News. Y es cierto.

Constancia, dedicación, amor por el trabajo y muchas, muchas abejas. Así se puede resumir la historia de Claudio Jaroszewski, de 52 años, que se mudó de su pueblo original Villa Huidobro, al sur de Córdoba, a las sierras para abocarse a la apicultura: “Arranqué con transhumancia hace 30 años y me instalé acá en San Marco Sierra porque es el mejor lugar para producir miel. Vine a criar a mis hijos y de paso hacer lo que amo”. 

Parque temático: saber qué comemos

Hace 15 años, Claudio montó un parque temático apícola con la idea de difundir lo que hace y sabe: su relación con las abejas y la biodiversidad, las plantas autóctonas, y así pregonar sobre el cuidado de los bosques: “La gente viene a ver abejas trabajar y se va con una idea más global de todo el proceso”, contó el apicultor. 

El parque trabaja durante el ciclo lectivo con visitas gratuitas a escuelas. Reciben un promedio de unos 40 colegios anuales principalmente de Córdoba: “Se hace un trabajo de campo viendo colmenas por grupos, y después con las plantas, se hace un reconocimiento de plantas autóctonas, se ven las etapas de floración de cada una, cómo se produce la fotosíntesis, la fecundación cruzada, cómo la abeja procesa la miel, de dónde viene el producto final que está en el frasco, desde sus orígenes, del primer contacto de la abeja con la flor”, detalló el apicultor. 

“Es una forma de devolver a la vida todo lo que me ha dado y tratar de difundir en los niños el cuidado de la naturaleza”, contó y agregó: “Es tan importante el contacto con la tierra, saber lo que es la producción en un mundo tan globalizado en el cual un niño sabe manejar a la perfección la computadora y no saben por ejemplo, lo que es producir granos, carne. Está bueno saber qué nos llevamos a la boca, qué estamos comiendo, qué estamos consumiendo”.

Además de los colegios, en temporada de turismo reciben contingentes de turistas que quieren visitar el parque.

Un mundo de miel

Claudio tiene su propia marca de productos regionales El Árbol. Produce más de 10 tipos de mieles naturales, las que más le piden son las de los árboles de mistol, chañar y algarrobo. “Tenemos unas 4 mil colmenas. Lo que producimos es aproximadamente unos 100 kilos anuales de miel orgánica. En el parque se vende una parte mínima, un 10 % y el resto se vende en unos 800 comercios de todo el país". 

"Uno de los temas con mercado interno es que la miel argentina se exporta en más de un 90 %: Se va toda a Europa, EEUU, Asia también hay algunos compradores que luego le agregan valor. La miel que queda en Argentina es muy poca porcentualmente”, contó Claudio.

Además de hacer miel orgánica, elabora productos que derivan de la colmena como cremas, cerveza de miel, jabones, licores, repelentes. “Este año empezamos con alfajores de miel y tenemos un producto estrella que se llama propomiel que es un preparado de miel, polen y propoleo. El propoleo lo extraemos nosotros pero el polen no lo producimos nosotros, lo compramos”. 

Claudio no tiene campos propios, “usamos campos de gente que nos da permiso o nos alquila su lugar para poner las colmenas. Es mejor producir en campos distintos porque si tenés todas las colmenas en un solo lugar, si cae piedra y perdés las flores, no podés cosechar nada. Por eso tenemos repartidas unas 80 o 100 colmenas por apiario, son 3 o 4 apiarios dentro de cada campo,  en 10 o 15 campos distintos”.

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Orgánica y monofloral

Una de las preguntas que surgió en la entrevista es qué diferencia hay entre una miel orgánica y otro tipo de mieles. Claudio explicó: “La primera diferencia está en el lugar donde tenés las colmenas. Nosotros tenemos bosque autóctono acá, las mismas abejas van a las mismas flores desde hace años. No hay herbicidas, insecticidas, fungicidas en el proceso”.

Por otro lado, el apicultor contó que para obtener una miel orgánica también están los procesos de manipulación, por ejemplo, no alimentar a las colmenas con azúcares, que la abeja consuma su propia producción:  “La abeja hace miel porque quiere miel. Hay lugares de explotación intensiva donde lo que hacen es sacarle toda la miel a la colmena y suplantarla por azúcar para obtener más producción. Lo que están haciendo es destruir su fuente de energía. Su capacidad productora va a depender de su comida”.

Claudio contó que apunta a hacer mieles monoflorales:Nunca van a ser 100 % monoflorales porque es un monte, entonces la abeja va a todas las flores. La abeja tiene mil opciones pero los árboles autóctonos van floreciendo en escala, en etapas, esto es parte del bioequilibrio. Lo que logran es una casi exclusividad de agentes polinizadores en el momento en que lo necesitan. Por lo tanto obtenemos mieles más parecidos a algo monofloral”.  Y dio un ejemplo: “En la etapa de floración del mistol, si te pusieras a contar flores verías cada 100 flores, 80 son mistol. Esa miel tiene 80 % de mistol por eso la podemos catalogar como monofloral”.

Respecto a las etapas productivas, el apicultor contó que la abeja no trabaja en invierno porque no hay flores. La cosecha se realiza en primavera-verano y en otoño e invierno la hace descansar, es un proceso parecido a la hibernación: “El proceso es por escalas ya que no todas florecen en el mismo momento, de a una especie distinta a la vez. Vamos sacando cada 15/20 días una mielada que tiene un dominio floral diferente. Fin de febrero/marzo ya se acaba la floración. Ahí ya se prepara la colmena, se la achica, se la cierra para que soporte más los fríos”.

“También se le deja comida, lo suficiente para que pase el invierno y se la revisa de vez en cuando para ver si están bien, pero no mucho porque se le quita temperatura, que es constante, todo el año es de 34.5 grados”, detalló Claudio. 


 

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Clasificar mieles: propiedades 

Desde los 17 años Claudio siente curiosidad por el oficio de la apicultura. “Aprendí por amigos que tenían colmenas y porque fui a un colegio agrotécnico. En segundo año ya nos enseñaron a armar nuestra propia colmena y a tener nuestro propio núcleo”.

Luego durante más de 30 años se la pasó estudiando el comportamiento de las abejas de diferentes partes de la provincia. Sin embargo, es un aprendizaje que nunca acaba: “El oficio se va adquiriendo con los años y preguntando, siempre hay alguien que sabe más. Al no ser nativo de esta zona empecé a trabajar con gente paisana para ver las escalas florales”. 

Claudio fue pionero en hacer clasificaciones de mieles en argentina: “Cuando comencé con las mieles monofloras mucha gente me decía que estaba loco por hacer eso, que en Argentina no existía, que no le iba a sacar valor agregado. Con el tiempo se fue reconociendo el trabajo y hoy por hoy hay mieles muy buscadas, como la de mistol”. 

Cada miel, al igual que cada fruta, tiene las propiedades de la planta. Es por eso que Claudio agrega a cada etiqueta cuál es la propiedad terapéutica de cada una y las venden clasificadas de esa forma: antibiótica, antiséptica, energizante, etc. La miel ayuda a cicatrizar y a prevenir infecciones en heridas o quemaduras superficiales, también es utilizada en cosmética (cremas, máscarillas de limpieza facial, tónicos) debido a sus cualidades astringentes y suavizantes.

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