La planta de soja de Buyatti suspendió sus actividades y podría cerrar

A la empresa nacional con 70 años de historia le venció un contrato de fasón con Vicentin que no se renovaría y corren peligro 70 puestos de trabajo. Hoy habrá una reunión con el gremio en la cartera laboral de Santa Fe.

Por |
La planta de soja de Buyatti suspendió sus actividades y podría cerrar
02deDiciembrede2020a las13:56

El cordón industrial del Gran Rosario vuelve a ser noticia. A casi un año del default de Vicentin, otra cerealera se encuentra en problemas: la planta de soja que Buyatti tiene en la localidad santafesina de Puerto General San Martín corre peligro de cierre. 

La tensión comenzó hace unos días, pero se profundizó en las últimas horas. La empresa cerró las puertas del establecimiento esta semana: ayer, amaneció con los portones bajos y puso candados para impedir el acceso de los empleados, con servicio policial que custudia la entrada principal, según denunció el Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros (SOEA) del departamento de San Lorenzo. 

Fuentes allegadas a la empresa le confirmaron a El Cronista que el complejo se encuentra momentáneamente suspendido, a la espera de una definición para evaluar la continuidad de sus operaciones.

Buyatti emplea a 100 operarios, de los cuales 80 están afiliados a SOEA. La semana pasada, propuso retiros voluntarios para la mayoría de ellos, que fueron rechazados por el sindicato. La compañía y el gremio se reunirán hoy en el Ministerio de Trabajo provincial, para negociar los pasos a seguir. 

El conflicto se da en el marco de la medida gremial por la recomposición salarial que encaran trabajadores de plantas aceiteras de todo el país. En este caso, finalizó el convenio laboral oportunamente firmado con un grupo de trabajadores temporales y el sindicato pide que se mantengan los puestos laborales. En principio, la empresa prevé reducir la plantilla y quedarse con 30 trabajadores, que prestarían tareas de mantenimiento y seguridad hasta que en abril llegue la soja.

Aunque la compañía es independiente y no es acreedora de Vicentin, tiene un contrato de fasón con la cerealera concursada que ya venció y no hay expectativas de renovación. "Los últimos meses bajó la producción sojera y la firma tiene problemas financieros", indicaron fuentes del sector.  

El apellido que da nombre a la empresa en crisis está ligado, indirectamente, a Vicentin: Daniel Buyatti, quien se desempeñó hasta octubre como presidente del saliente directorio de la cerealera concursada y está casado con una de las hijas de los Vicentin, es nieto de los fundadores de la compañía. Su padre, Néstor Buyatti, que falleció de joven, fue uno de los cuatro hijos de la primera generación.  

"La relación de Daniel es por herencia. Pero hoy no tiene ningún vínculo con Buyatti. Se desprendió de las pocas acciones que tenía, que no llegaban ni al 1%, nunca fue empleado ni integró el directorio de la firma", aseguran conocedores de los movimientos de la empresa.

Desde la compañía, señalaron, además, que, por el momento, el conflicto se limita únicamente a la planta de Puerto General San Martín. 

Buyatti es propietaria también desde 1997 de una desmotadora de algodón en el Chaco, una de las más tecnificadas del país, que funcionó el año pasado y este sin incovenientes. El predio consta de 40 hectáreas y se encuentra ubicado en la localidad chaqueña de Las Breñas, a 280 kilómetros de Resistencia.

También es dueña de una planta de girasol y semillas de algodón situada en el parque industrial de Reconquista desde 1971, en un lote de 50 hectáreas con una superficie cubierta de 50.000 metros cuadrados, que actualmente se halla en mantenimiento y espera reanudar la molienda de girasol a mediados de diciembre, con la cosecha.

Junto con Vicentin, Buyatti, de capitales provinciales y con 70 años de trayectoria, fue una de las primeras cerealeras, desde el Puerto General San Martín, en conformar el entramado santafesino exportador de granos, aceites y derivados, uno de los más importantes del mundo. La planta portuaria está operativa desde 1985, con una capacidad de molienda de 3300 toneladas diarias de semilla de soja.  

Allí se procesan, principalmente, porotos para obtener, como productos finales, aceite crudo desgomado de soja y harina o granulado de soja, que se exportan y tienen como destino el consumo alimenticio y animal. 

Si Vicentin no renueva el fasón y no aparece otro interesado, el futuro es incierto para la planta y sus trabajadores.

Temas en esta nota

Seguí leyendo