Transforman desechos cloacales en biocombustible: "No me desvive tanto producir biodiésel, sino aprovechar los residuos"

Invirtieron 5 millones de dólares y destacan que el potencial es enorme. Un ejemplo de economía circular.

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Transforman desechos cloacales en biocombustible: "No me desvive tanto producir biodiésel, sino aprovechar los residuos"
03deDiciembrede2020a las08:08

La empresa Explora, que desde hace 10 años se dedica a la producción y comercialización de biodiesel, invirtió 5 millones de dólares para transformar materia grasa recuperada de efluentes cloacales en aceite residual desacidificado. La materia, que es exportada a Europa y a Brasil, requirió un fuerte desarrollo tecnológico. “Para nosotros lo central es la economía circular. Tomar residuos y convertirlos en cosas útiles”, resume el vicepresidente de la compañía, Axel Boerr.

Además de ser un biocombustible en sí mismo, estos aceites pueden convertirse luego en biodiesel de segunda generación. “A diferencia de los de primera generación, estos son producidos a partir de residuos que no son comestibles. Es un tipo de energía que está creciendo en Europa”, indica el ejecutivo.

Todo comenzó en 2012, cuando, obsesionada con el aprovechamiento de las materias primas y el interés por bajar costos y reducir las emisiones, la empresa comenzó las investigaciones. Fueron a una planta cloacal, tomaron muestras, recuperaron las grasas e  iniciaron procesos para bajar su acidez y convertirlas en aceites en desacidificados. “Nuestra particularidad es que desarrollamos la tecnología, mientras que otros son operadores de tecnología”, asegura Boerr, quien explica que el objetivo de los avances de la empresa es disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero.

Para aprovechar al máximo los desechos cloacales, desde la firma destacan la importancia de un compromiso público-privado. En este sentido, en 2014 se presentaron a un concurso del Gobierno nacional para desarrollar plantas piloto. “Nuestra empresa quedó parada en el podio en esa convocatoria”, recuerda el vicepresidente.

Además de vincularse con AySA para trabajar de manera conjunta, también se asociaron a la Universidad Nacional de General Sarmiento.

Sin embargo, todo se dilató más de lo esperado. Pero eso no los detuvo. “Igual decidimos desarrollar el proyecto”, afirma.

Tras investigaciones y pruebas, la empresa construyó la planta industrial de desacidificación que ya produjo 12.000 toneladas de aceite residual desacidificado que fueron exportadas a Gran Bretaña, Holanda, España, Bulgaria y Brasil. En esos países el producto “se quema puro” como biocombustible y se utiliza como insumo para la producción de biodiesel de segunda generación.

El potencial es enorme, dado que, como señala Boerr, “en algún momento el mercado pondrá atención a los productos que estén relacionados con los esfuerzos por reducir emisiones”. “Es importante y creo que todavía no ha cobrado toda la centralidad que va a cobrar en los próximos muy pocos años”, sostiene.

En relación al beneficio con el medio ambiente, el ejecutivo aclara: “Las materias grasas que hoy terminan en cursos de agua, ríos o mares, naturalmente se biodegradan, y al hacerlo toman oxígeno del medio ambiente. Si uno toma esas grasas antes de que sean desechadas y las convierte en combustible, hay un 95% de ahorro en emisiones”.

Respecto del interés de la empresa por transformar los aceites desacidificados en biodiésel, Boerr es directo: “No me desvive tanto producir biodiésel, sino aprovechar los residuos”.

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