Productores vitivinícolas rechazan el aumento de retenciones que sufrió el vino: "Que fácil es decir cambiá el negocio"

Desde la Sociedad Rural local ven con mucha preocupación del manejo de este "impuesto distorsivo".

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Productores vitivinícolas rechazan el aumento de retenciones que sufrió el vino: "Que fácil es decir cambiá el negocio"
05deEnerode2021a las10:01

"No hay retenciones buenas o malas, no deberían existir", destaca Mario Leiva, presidente de la Sociedad Rural del Valle de Uco. Esta definición tiene que ver con que en la última modificación del esquema de derechos de exportación, para el vino hubo un aumento en la alícuota.

En este sentido, desde la Sociedad Rural local ven con mucha preocupación del manejo de este "impuesto distorsivo".

Leiva cita también el tratamiento que recibió el maíz, en donde el Gobierno decidió suspender la exportación: "En ambos casos el resultado es el mismo, (las medidas) son un fracaso, lo paga el productor primario y en el caso del vino no es el mayor problema que tiene la industria".

Desde el Valle de Uco señalan que la industria vitivinícola tiene de 46% al 48% de carga impositiva: "No hay actividad que se sostenga en una macroeconomía que arroja una inflación del 45% anual, una carga impositiva del 47% promedio en todas las actividades, un costo laboral no adecuado a las economías regionales y lo que es más grave que el hilo se corta por el más débil, el productor".

"Nosotros defendemos la Ley 9252 sin pensar que esta es la solución del sector, es una herramienta más que ordena la actividad toda vez que el precio debe ser ecuánime para toda la cadena. Nosotros poseemos amigos bodegueros y políticos pero no les podemos pedir que reflexionen, los hacemos responsables que es otra cosa, de la diáspora de los productores de los últimos años y de no poder ejercer la potestad que la ley le otorga", señala Leiva.

Al mismo tiempo, explica que "un contrato no fija un precio, establece un ámbito para determinar el mismo; por supuesto que hay otras medidas que son más que necesarias para mantener una cadena productiva: bajar costos en producción y logística, otro régimen laboral, diseños financieros modernos, entre otras cosas este contrato podría servir como garantía de capital de trabajo que necesita el productor".

"Necesitamos saber que piensan nuestros líderes de la industria vitivinícola, pero que no se reduzcan a la explicación de un punto más o uno menos si no que definan un rumbo económico en un ámbito sustentable y democrático", agrega.

"Que fácil es decir cambiá el negocio"

"Esto de sacar viñas y poner tomates ya lo vivimos, con la calidad de nuestros productos y un estado que facilite la exportación de los mismos, este es el momento de hacerlo dado que los commodities a nivel internacional comenzaron a subir. Si esta mejora de la macroeconomía va a llenar el agujero negro de la política estamos condenados a desaparecer, solo el populismo político puede lograr chocar con la misma piedra", concluye.

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