¿La Niña está en retirada? “El déficit pluvial generalizado, al parecer, comienza a quedar en el pasado”
Lo bueno es que los “forzantes” están activos, y tanto el anticiclón del Atlántico como la distribución térmica del Atlántico sur juegan a favor.
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La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) destaca que, si bien todavía no puede afirmarse, el mejor comportamiento pluvial que ha mostrado el mes de enero puede ser el indicio de que el efecto de “La Niña” comienza a disminuir su influencia negativa. La BCR cita comentarios de Alfredo Elorriaga, en línea con datos de la NOAA, que acaba de publicar el índice actualizado.
“Después de cuatro períodos de un enfriamiento progresivo, que llegó a su máximo en diciembre, la anomalía del Pacífico muestra un leve calentamiento”, agrega Elorriaga, consultor.
Al mismo tiempo, el Dr. en Ciencias Atmosféricas, José Luis Aiello, afirma: “La semana en la que entramos será de lluvias por debajo de sus valores normales. Y a partir del 10 de febrero hay una interesante probabilidad de lluvias que nos permitiría seguir con el desarrollo de los cultivos implantados". Lo bueno es que los “forzantes” están activos, y tanto el anticiclón del Atlántico como la distribución térmica del Atlántico sur juegan a favor: "El escenario que puede resultar el más probable es el que permitiría finalizar la actual campaña con normalidad”.
El relevamiento de la BCR, con el aporte de Aiello, añade que la transición de enero a febrero llegó acompañada de un abrupto y contundente cambio en las condiciones climáticas: "El ingreso de un frente frío capitalizó de manera muy efectiva el alto contenido de humedad atmosférica, acumulado durante la ola de calor, provocando un marcado descenso de las temperaturas y el desarrollo de lluvias y tormentas intensas y prolongadas".
Con algunos mejoramientos temporales, las precipitaciones estuvieron presentes durante la mayor parte de los últimos siete días. Esto beneficio significativamente a toda la región centro con valores entre los 60 y 170 milímetros. El sudeste de Córdoba, el centro y el sur de Santa Fe recibieron el mayor volumen de agua, dejando para el centro y norte de Buenos Aires valores más cercanos a los 60 milímetros o incluso un poco por debajo de eso.
Contrariamente a lo ocurrido desde el inicio de la campaña gruesa, esta vez el sudeste bonaerense quedó al margen del alivio pluvial. Los escasos acumulados, por debajo de 10 milímetros, no alcanzaron para recomponer las pérdidas de humedad edáfica provocadas por la ola de calor en esa zona.
Fuera de la región de análisis (zona núcleo), la mesopotamia y el extremo noreste del país también recibieron importantes acumulados. Fueron superiores a los del área núcleo y recompusieron en parte el nivel de los ríos.
"El impacto de este rotundo cambio en el régimen pluvial es muy relevante, ya que se produce en el contexto de un evento Niña. Y aparte, hay que considerar que el valor medio histórico para este periodo de días en los últimos treinta años es de 40 milímetros. Es necesario remontarse al 2010 para encontrar un evento de similar volumen y distribución regional durante el mismo periodo de días", destaca Aiello.
"El importante caudal y la uniforme distribución de las precipitaciones dejaron atrás el impacto negativo de las altas temperaturas y permiten una formidable recuperación de las reservas en toda la superficie considerada por nuestro mapa. Esto incluye un área con excesos hídricos en el centro de Santa Fe. También hay un sector sobre el noroeste de Buenos Aires que quedó fuera de la significativa mejora", concluye.
