Cómo el biodiesel se convirtió en un aliado a la hora de incursionar en la carrera espacial

"Queremos bajar la huella de carbono y no contaminar más el planeta", destaca un emprendedor argentino.

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Cómo el biodiesel se convirtió en un aliado a la hora de incursionar en la carrera espacial
19deFebrerode2021a las07:36

Dos emprendedores argentinos, que tienen como objetivo generar una relación más sustentable y cercana con el espacio, lograron lanzar un cohete utilizando biocombustible. “Haber logrado que este primer cohete volara con biodiesel no solo demuestra que es un combustible apto, sino también que es posible para los cohetes”, sintetiza Dan Etenberg, quien junto a Federico Brito fundó hace un año y medio la empresa de logística espacial LIA Aerospace.

“Queremos llevar satélites hechos por compañías, agencias, gobiernos o universidades al espacio y dejarlos ahí para que se queden en órbita dando vueltas por unos cuantos años”, explica el empresario. El objetivo es doble. Por un lado, ofrecer un servicio a costo competitivo y de forma regular, y por el otro, lograrlo con un combustible que no contribuya al calentamiento global.

En este sentido, el pasado 23  de enero en Magdalena, provincia de Buenos Aires, lanzaron el Zonda 1.0, un cohete de 3,8 metros de largo que alcanzó el apogeo esperado de tres kilómetros. El sistema de propulsión propelente incluyó como agente oxidante el peróxido de hidrógeno fabricado por la compañía argentina y utilizó biodiésel, generando un 60% menos de huella de carbono que los combustibles y propelentes que usualmente se utilizan.

“En la región somos los primeros que desarrollamos y volamos esta tecnología”, observa Dan, quien asegura que es una tendencia que viene dándose en el mundo. “Queremos bajar la huella de carbono y no contaminar más el planeta”, insiste.

El emprendedor aclara que el insumo de combustible para el Zonda fue “poco”. “Compramos a un distribuidor, pero en el futuro lo ideal sería utilizar un biocombustible que provenga de aceite usado o filtrado, como para no utilizar los recursos agrícolas. La idea es que sea una vuelta más al ciclo de un producto que ya está en desuso”.

Si bien admite que durante la cuenta regresiva del lanzamiento sintió incertidumbre, porque es “una cadena larga de muchos eslabones pequeños y si uno se rompe, todo falla”, se lo nota conforme y feliz. “Salió espectacular”, señala. Además, sobre el logro, destaca:  “A nivel profesional fue importante, porque validó que la ingeniería de alta complejidad”.

La inversión para desarrollar tecnología y alcanzar el hito fue de 200.000 dólares, y en los próximos días abrirán una nueva ronda de inversiones para seguir trabajando en su propuesta. “Queremos romper la barrera económica y de disponibilidad entre la tierra y el espacio, para mandar hardware, no gente. Ahora apuntamos a un servicio de logística a la órbita de la tierra, y en el futuro veremos cómo sigue”, asevera.

El lanzamiento de este cohete culmina la primera de las cuatro etapas del programa de trabajo 2020-2024 de la firma, que tiene como meta poner en órbita su primer cohete comercial en el año 2024. Para lograrlo, la compañía lanzará iteraciones de sus cohetes cada 12 a 18 meses, con versiones de cohetes de mayor tamaño, capacidad de carga y altura de vuelo.

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