“Tenés un Dios aparte”, le dijeron al chofer que debió entregar una vaquillona para llegar al Mercado de Liniers

Se trata de Gustavo Villegas, conductor de un camión de hacienda que se dirigía al mercado, pero terminó adentro del barrio Ciudad Oculta. Para salir, le exigieron un animal, que luego fue faenado en la calle.

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24deFebrerode2021a las10:18

Este lunes, el Mercado de Liniers se disponía a recibir la hacienda, pero una protesta de vecinos obligó a cerrar los ingresos. Con cortes de calle, los manifestantes reclamaban por la muerte de una persona en el barrio lindero, Ciudad Oculta.

Ante esta situación, agentes de la policía decidieron desviar el tránsito y ahí comenzó el calvario para un transportista de hacienda, que debió entregar un animal para poder salir.  “Tenés un Dios aparte”, le dijeron los policías al salir del barrio. Se trata de Gustavo Villegas, oriundo de Salazar, Buenos Aires; que por indicación de personal policial ingresó al barrio Ciudad Oculta. 

Ver también: Camionero se perdió antes de ingresar al Mercado de Liniers y los vecinos le exigieron un novillo como “peaje”

“Venía por la avenida llegando al mercado y en una parte estaba cortado, había un patrullero en la avenida. Le hago seña con las manos y me dice que gire a la derecha”, relató Villegas al contar la mala experiencia que vivió el lunes por la noche. Luego de hacer varias cuadras, no pudo avanzar más con el camión y la situación se volvió tensa.

“Llegó un momento donde no pude avanzar más. Empezó a llegar la gente y ponerse mal.  Empecé a darle marcha atrás, pero no podía porque había autos estacionados de ambas manos y me puse nervioso”, comentó el conductor. Mientras tanto, vecinos del barrio comenzaron a gritarle y exigirle que deje una vaca.

Los vecinos quisieron abrirle la puerta del acoplado y Gustavo con agentes de la policía evitaron que esto suceda. La situación era crítica y desde la empresa le manifestaron que acceda a la exigencia y que deje un animal para poder resguardar su integridad física.

Así fue como a Gustavo finalmente le permitieron salir, y antes de retirarse accedió a la exigencia de los vecinos. “No le di la vaquillona de voluntad”, remarcó el transportista.

Al salir del barrio, Gustavo recorrió algunas cuadras hasta que agentes de la policía lo detuvieron para tomarle los datos. “La policía me paró y me dijo ‘zafaste de casualidad, tenés un Dios aparte’”, contó.

Luego de superar la mala experiencia y salir sano y salvo de la situación, Gustavo reflexionó: “Es un momento que no se lo deseo a ningún colega”.

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