¿Tendencia o realidad? Por qué habrá un boom de huertas comunitarias en los barrios cerrados

Ya sea por sustentabilidad, autoabastecimiento o pasatiempo, la instalación de huertas propias vivió en el último tiempo un auge en la población urbana y semiurbana.

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¿Tendencia o realidad? Por qué habrá un boom de huertas comunitarias en los barrios cerrados
29deMarzode2021a las12:47

Haras del Sol, un barrio privado ubicado en Pilar, destinó 1500 metros cuadrados para cultivar verduras, especias y hortalizas. “Es una idea y un desarrollo 100 por ciento de los vecinos”, explica Ricardo Sarinelli, director comercial del barrio. Al tratarse de un country administrado por los dueños de los lotes, los espacios comunes pertenecen a los vecinos, por lo que la huerta es, realmente, “de todos”.

Según cuenta, todo comenzó luego de que la mitad de las familias del barrio decidieran plantar árboles frutales y sembrar verduras en sus lotes privados. “Cada uno de nosotros fuimos generando nuestra propia huerta en función de los conocimientos precarios que teníamos, y armamos una comisión de vecinos para reunirnos periódicamente y charlar sobre lo que íbamos haciendo”, relata.

Esa medida generó un gran interés en el resto de los habitantes del lugar y, hace seis meses decidieron crear una huerta comunitaria para el barrio. El objetivo es doble: por un lado, brindar capacitaciones sobre el desarrollo de cultivos orgánicos y, por el otro, proveer alimentos al restaurant del Club House.

A su vez, esperan que el emprendimiento genere curiosidad en los niños del lugar. “En el barrio tenemos una colonia de chicos que funciona todo el año, y queremos que una de las actividades sea realizar trabajos prácticos con la huerta orgánica”, añade Sarinelli.

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Huertas comunitarias: inversión y sustentabilidad

“Es una satisfacción enorme ver cómo avanza esto, porque fui uno de los promotores”, indica el directivo, y agrega que llevan invertidos 120.000 pesos para armar la huerta. “El mantenimiento lo haremos los vecinos, asignándonos tareas, que no son muchas, porque el riego será automático. Para eso, estamos presupuestando la instalación de paneles solares”, aclara.

En tres meses comenzarán a sembrar y para cada plantación estiman un metro y medio, dependiendo de la variedad. “Tenemos definido cilantro, ciboulette ,perejil, albahaca, tomillo, romero, lechuga, rúcula y otras más”.

En la actualidad hay alrededor de 10 vecinos del barrio involucrados, que se reúnen una vez por semana para llevar adelante el desarrollo y la construcción de la huerta. Entre quienes lideran el emprendimiento hay dos ingenieros agrónomos, que guían al resto. 

Mensualmente, realizan informes para entregar a los propietarios del barrio para que todos conozcan los avances del diseño. “Hay una gran aceptación entre el resto de los vecinos y una participación activa”, observa Sarinelli, quien confiesa que el proyecto generó tanta atracción entre los vecinos, que tienen más demanda de participación que necesidades para cubrir. “No sabemos cómo nos vamos a repartir aún, porque no alcanzan las labores para todos”, expresa.

Según informó, la idea es que en algún momento cada uno de los residentes pueda testear parte de lo que se cultive y coseche en la huerta.

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