Río Paraná: buscan reorientar un crédito de US$ 300 millones para atender el impacto de la bajante histórica

El subgerente de Sistemas de Información y Alerta Hidrológico del Instituto Nacional del Agua (INA), Juan Borús, consideró “gravísima” la situación

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Río Paraná: buscan reorientar un crédito de US$ 300 millones para atender el impacto de la bajante histórica
14deAgostode2021a las08:12

El Jefe de Gabinete de Ministros de la Nación, Santiago Cafiero, encabezó en el Salón Eva Perón de la Casa Rosada, junto con la ministra de Seguridad, Sabina Frederic; los titulares de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Juan Cabandié; de Obras Públicas, Gabriel Katopodis y funcionarios del Ministerio del Interior, una nueva reunión del comité de crisis permanente que se conformó para monitorear la bajante histórica del Río Paraná, que está sufriendo su peor momento de los últimos 77 años.

Bajo este marco, la Subsecretaría de Relaciones Financieras Internacionales para el Desarrollo de la Secretaría de Asuntos Estratégicos de la Presidencia de la Nación informó que se encuentra tramitando, ante el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la reorientación hacia el abordaje de la Emergencia Hídrica de la línea de crédito vigente destinada a Inundaciones y Terremotos. Este crédito es de 300 millones de dólares para atender gastos derivados de las consecuencias del evento climático.

La bajante tiene causas múltiples y se basa, fundamentalmente, en el déficit de precipitaciones en las cuencas del propio río Paraná y los ríos Iguazú y Paraguay. La misma afecta el abastecimiento y la calidad del agua potable, la navegación y operaciones de puerto, el ecosistema y la generación de energía hidroeléctrica.

En ese sentido, el Presidente de la Nación declaró el “Estado de Emergencia Hídrica” por un lapso de ciento ochenta días, a efectos de generar un marco normativo que permita brindar las herramientas necesarias que permitan gestionar la mayor bajante.

“Venimos llevando adelante estas reuniones para hacer un seguimiento sobre la bajante del río Paraná, que está atravesando una sequía histórica. Es a partir de este ámbito donde se delineó la decisión del presidente de decretar la emergencia hídrica”, señaló Cafiero.

“Esto nos permite monitorear la tarea en función de la situación que estamos atravesando. Trabajamos con el SINAGIR, que depende del ministerio de Seguridad, así como hay una articulación con nueve ministerios y un anclaje federal, sobre todo con las provincias que se ven afectadas”.

En este marco, se está confeccionando un mapa dinámico con el listado primario de localidades con afectación crítica en el suministro de agua potable. Dicho insumo permite diseñar un plan operativo para dar respuesta a la emergencia en las poblaciones más vulnerables, sobre todo en la etapa más compleja de la emergencia e incorporando a las Protecciones Civiles provinciales, a las fuerzas federales de seguridad, a los cuarteles de Bomberos Voluntarios y, eventualmente, a las Fuerzas Armadas.

Entre otras, las poblaciones vulnerables con afectación crítica son: en la provincia de Corrientes: Ituzaingó, Itatí, Lavalle, Paso de la Patria, Empedrado; en la provincia de Entre Ríos: Victoria, Santa Elena, Pueblo Brugo, Piedras Blancas, Hernandarias; en la provincia de Santa Fe: Pueblo Gaboto, San José del Rincón, Romang, Gato Colorado, Villa Minetti; en la provincia de Formosa: Formosa Capital y Clorinda; y en la provincia de Chaco: Villa Río Bermejito, Margarita Belén, Isla del Cerrito y Colonia Benítez.

Bajante del Paraná

Esta semana, el subgerente de Sistemas de Información y Alerta Hidrológico del Instituto Nacional del Agua (INA), Juan Borús, consideró “gravísima” la situación por la bajante histórica del río Paraná y explicó que se podría mantener “hasta el 31 de octubre y, en principio, hasta el 31 de diciembre también”.

En relación a la inédita bajante que presenta el río Paraná, que podría superar en los próximos meses la marca histórica de hace 77 años, Borús afirmó que la situación está “estable y siguiendo el camino que habíamos imaginado un par de meses atrás”.

“Ya desde mayo estamos viendo que la evolución posible que podemos llegar a tener hasta el 31 de octubre y, en principio, hasta el 31 diciembre también, se parece a la de 1944, pero por ahora estamos un poco mejor”, sostuvo el funcionario en diálogo con Radio AM 750 al comparar la situación actual con la marca histórica de 1944, que registró 1,39 metros por debajo del cero.

Y al respecto, el ingeniero agregó: “En realidad, si uno considera todas las variables que entran en juego desde los últimos 140 años, es la bajante más complicada porque la cuenca ha cambiado, pero sobre todo hay un punto que ha cambiado significativamente que es la dependencia fuerte que tiene la Argentina del Río Paraná”.

Entre las causas de la bajante, Borús indicó que se trata de “un ciclo seco como tantos que hubo en el pasado, simplemente que fue acentuado por una condición climática que estamos viviendo desde hace unos veinte años más o menos”.

“Desde hace 32 años estoy a cargo del seguimiento de la cuenca del Plata completo para fines de pronóstico, y veo que hubo una variabilidad climática fuertemente acentuada y la interpreto como la evidencia más clara del cambio climático”, remarcó.

Asimismo, Borús explicó que otro factor son “los cambios que se han producido en el uso del suelo y en las prácticas agrícolas, la utilización de la cuenca ha sido muy intensa, especialmente en los últimos 20 años, y eso hace que los extremos se sientan más”.

Sobre las perspectivas climáticas para el mediano plazo, el especialista precisó que hasta el 31 de octubre “está claro que vamos a continuar con la bajante, con mayor o con menor intensidad, pero continúa”.

“Hacia fines de octubre deberíamos tener la expresión más fuerte de la bajante, con los niveles más mínimos que podrían llegar a ser muy parecidos a los que se registraron en 1944, y son números que asustan porque condicionan todos los usos del río”, advirtió.

Además, Borús estimó que, según su interpretación personal, “hasta el 31 de diciembre no lo vamos a tener, va a estar bien entrado el verano cuando empecemos a ver una normalización del clima”.

Los niveles de la bajante podrían equiparar a los de 1944

Por otro lado, respecto a las consecuencias para las poblaciones de la cuenca del Paraná, que alcanza a Formosa, Chaco, Corrientes, Santa Fe, Entre Ríos, Misiones y Buenos Aires, Borús indicó que “el Decreto de Emergencia Hídrica apunta a poder actuar con las provincias sobre todo en el tema de las tomas de agua”.

“Las tomas de agua para captación fluvial, para consumo urbano y para refrigeración de procesos industriales requiere una readaptación porque estamos en una condición absolutamente anormal, entonces hay que poner capital para moverse, para trabajar junto con los organismos nacionales”, añadió.

Y continuó: “El principal punto de interés es que el consumo urbano no esté en una condición crítica, igualmente como las aguas están tan bajas, la captación de agua fluvial se complica por la logística y la calidad del agua no es la misma, y hay muchos lugares donde ya se siente el sabor más salino del agua”.

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