Historia de la inoculación

A inicios del siglo pasado se daban los primeros comentarios sobre la importancia de la simbiosis, aunque no había inoculantes; cómo es la historia de esta técnica

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Historia de la inoculación
20deSeptiembrede2021a las16:21

Comenzaba el siglo y ya empezaban pruebas del cultivo de soja en nuestro país y se daban los primeros comentarios sobre la importancia de la simbiosis, aunque no había inoculantes, eran los primeros pasos (Circ. 224, Ministerio Agricultura de la Nación, febrero 1924).

Pasaron varios años hasta que apareció la figura del Ing. Agr. Enrique Schiel para ocupar un lugar relevante en la rizobiología nacional, primero con su actividad inicial en el Instituto Experimental de Investigación y Fomento Agrícola Ganadero, de la Provincia de Santa Fe. Proponiendo acciones de fomento sobre la inoculación, (La inoculación Artificial de Leguminosas con bacterias radicícolas, 1941), de provisión de inoculantes preparado en laboratorio a modo experimental a productores. Como así también fue precursor en la realización de los primeros ensayos en campo de inoculación de leguminosas en la localidad de Angel Gallardo, en particular se destacan los estudios en soja híspida (Schiel y Marco, 1942), y en alfalfa (Schiel y Ragonese, 1942). Además, creó en este sitio la primera colección de bacterias fijadoras de N2 capaces de formar nódulos en leguminosas (en ese momento se las denominaba “bacterias radicícolas”) la mayor parte de ellas obtenidas de colecciones internacionales.

Microbiología Agrícola

Luego de esta actividad el Ing. E. Schiel continúa por un periodo como Profesor Titular de Microbiología Agrícola y Fitopatología, en la Universidad Nacional de Cuyo, manteniendo su impronta vigente en el fomento del empleo de la microbiología en la agricultura (E. Schiel, 1945). Con la creación del Instituto de Microbiología Agrícola dentro del Ministerio de Agricultura de la Nación él asume como director formando mucha gente y ahí sí hay mucha actividad de colecta de rizobios de nuestros suelos, de hecho, en las anotaciones se observan recorridas de muchos km por el Valle del Río Negro tomando muestras -en especial de plantas de alfalfa- y luego de otras leguminosas nativas en otras regiones de cultivo. La Ing. E. Olivero lo acompaña en estas búsquedas, continua la actividad de difusión del uso y provisión de inoculantes hacia los productores (Schiel, 1955).

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