Mercado de reposición: el valor de los vientres se afirma y las expectativas se mueven
La incertidumbre cambiaria abre camino para esquivar la pesificación y ver en la hacienda un refugio seguro para las finanzas; cambian los valores y la faena siente el impacto
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El análisis semanal de un nuevo informe de ganadería y finanzas elaborado por Rosgan puso el foco en el mercado de reposición y, en tiempos de incertidumbre cambiaria, arrojó dos certezas: el valor de los vientres se afirma y nace “un fuerte juego de expectativas”.
“Cada vez que el valor de los vientres tiende a afirmarse vemos por detrás criadores ávidos de incrementar la producción. Esto se da básicamente en un contexto de expectativas favorables para la actividad”, precisó el documento publicado este lunes.
En ese contexto aparece como factor determinante la incertidumbre cambiaria, que impacta directamente en el movimiento de las expectativas futuras e invita a los productores a refugiarse en activos que ofrezcan “mayor seguridad” en cuanto al resguardo de valor.
“Es así como tanto el año pasado como el actual, hacia mitad de año el valor de reposición de los vientres tendió a afirmarse, en parte impulsado por expectativas genuinas que despierta la actividad y en parte demandados como vía de escape a la pesificación”, explicó el informe desarrollado por María Julia Aiassa.
Mercado de reposición
La relación de reposición de un vientre, es decir la relación entre el valor de una vaca de descarte de alrededor de 400 kg que se vende como conserva y el de una vaquillona preñada para reposición, surge como un factor a considerar.
En primer lugar, el análisis de Rosgan detalló: “El precio de una vaquillona preñada equivale hoy a 2,14 vacas conserva, valor inferior al promedio de los últimos 10 años (2,29). Sin embargo, esta relación viene subiendo en los últimos meses más que nada por la revalorización de la vaquillona preñada. A diferencia de la suba observada de mayo a julio que se dio básicamente por una abrupta caída del valor de la vaca, producto del cierre de las exportaciones”.
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“Durante dicho trimestre el valor de la vaca de conserva cayó -en términos corrientes- un 11% para luego recuperar 20% en los últimos tres meses. Es decir que, durante el último semestre, el valor de la conserva se apreció en menos de un 10% mientras que en igual período el valor de la vaquillona lo hizo en un 20%, siempre medido en términos corrientes”, agregó.
Y amplió: “Comparando los últimos doce meses a octubre, el valor corriente de la vaca de descarte se apreció en un 37% mientras que, la vaquillona preñada lo hizo en un 57%, lo que marca una clara revalorización de la reposición y, por ende, un encarecimiento de la relación de compra”.
Ahora bien, en una coyuntura como la actual, donde los pesos resultan poco atractivos, surgieron nuevas oportunidades y se generaron cambios. De hecho, en 2020 la relación de reposición fluctuaba en torno a 1,95, por debajo valor histórico de 2,29.
El impacto en la faena
Aparte de los movimientos en el mercado de reposición y las expectativas que de allí nacen, el interés por la retención de vientres jóvenes se vio reflejado en la faena. “Los datos de faena de este año –precisó el informe-, muestran una caída de unas 340 mil vaquillonas (-11%) respecto de los registrado un año atrás, como consecuencia precisamente de una mayor retención tanto de vientres como de terneras para reposición. Sucede que en ganadería los procesos de decisión involucran tiempo y por ende los resultados que hoy estamos viendo en la faena son producto de decisiones tomadas hace tiempo atrás”.
En ese sentido, este año una menor cantidad de terneras están siendo destinadas a recría y engorde. Según los datos de movimientos de invernada difundidos por SENASA, hasta julio este flujo había bajado 5% en comparación con 2020. En paralelo, en cuanto al ingreso a los feedlots, la caída es mayor: trepa a un 18,5% interanual.
Además, la publicación de Rosgan aseguró que “la relación de reposición se ubica en torno a los valores históricos” y añadió que si bien no es “extremadamente baja” como para incentivar una fuerte inversión en vientres, es una relación “equilibrada” y diferente a la de 2019, cuando la relación de compra era “sumamente barata” (promedio 1,75), aunque en ese momento fue debido a un “inusual precio pagado por la vaca de descarte”, algo que tampoco incentivaba la retención. “Hoy ambas categorías ofrecen buenos valores relativos”, sentenció.
Comparaciones, valores y conclusiones
La relación de compra actual es 10% más costosa si se la compara con la de 2020 y casi 40% más cara si la comparación es con 2019. “Si bien esto implica un mayor esfuerzo para retener o bien comprar hembras de reposición con el refugo anual de vacas, el mercado sigue estando muy demando”, señaló el análisis, y apuntó: “Lógicamente no solo del refugo vive el criador. Por el contrario, no debemos dejar de considerar la relación ternero/vientre dentro de esta ecuación, siendo este el principal producto de la cría”.
En tanto, en números hoy una jaula de terneros representa “un 20% más en ingresos de lo que representaba un año atrás”, cuando los vientres se apreciaron un 3,5% en igual lapso de tiempo. En efecto, por cada jaula de terneros que vende el criador hoy puede reponer un 16,5% más de vientres que en 2020.
Respecto a eso, Aissa sostuvo: “En general los precios de la hacienda a valores reales se encuentran muy cerca de los máximos históricos. No solo el ternero ofrece muy buenos valores (65% por sobre el promedio de los últimos 10 años) sino también las hembras -vacas y vaquillonas para cría-, en torno a un 30% por sobre sus promedios. Si vamos a categorías de faena, referenciados en términos generales por el IGML (Índice General Mercado de Liniers), los valores actuales también resultan un 20% superiores al promedio y dentro de este segmento la vaca de descarte, una importante fuente de ingresos para el criador, pese a las trabas impuestas este año, vale un tercio más de lo que valió en promedio durante los últimos 10 años”.
Por otro lado, la analista de Rosgan aseveró que los ciclos de retención más deseados son aquellos que se gestan “de manera genuina”, impulsados no solo por buenos valores actuales sino también por “expectativas futuras favorables para la actividad”. Pero eso no es todo.
“También se pueden generar como vía de escape de situaciones no deseadas. Tal es el caso que estamos observando hoy, donde ante la incertidumbre reinante en materia económica y cambiaria, la hacienda termina nuevamente siendo el refugio más buscado por el productor”, concluyó.
